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sábado, 4 de noviembre de 2023

Sueño de un Amante de las Uvas

 

 La nueva generación de vendimiadoras
Ilustración de Patricia Alemany Glez
Parodiando a Ferenc Máté, pluma amante del “bon vino”, (vide “Un viñedo en la Toscana”), con quien me siento emparentado -aunque con gustos  diferentes- pues, mientras su sueño es el “vino propio” - el mío lo son “mis propias y ricas uvas”: las uvas  de La Bandera d
e Palacios del Arzobispo (Salamanca). Y aunque los caminos a los viñedos propios, -¡plantados ambos por las propias manos!- sean diferentes, similar es el idilio natural entre hombre y naturaleza que los latinos calificaban de “locus aemenus”.

Pero mientras el enamoramiento del novelista húngaro y el de su esposa comenzó en su madurez, el de este bloguero abarca toda su existencia. Pues, ya en su infancia este rapazuelo, “espantapájaros” de profesión y de devoción, disfrutaba como un enano defendiendo, a gritos y aspavientos de las enormes bandadas de estorninos -arrasaviñedos-  las uvitas de la viña modélica de su padre Benjamín en el entorno íidílico vitivinícola del Zarapicos, hoy desértica panorámica, plaga de las placas solares. ¡Huelga la entristecedora alusión!

Pasemos página a la viñita de hoy, a la viña de “La Bandera” en Palacios del Arzobispo (Salamanca), herencia familiar de Palmira. Y aunque la extensión de la finquita no sea comparable a la gigantesca italiana de F. Maté, pues no asciende a la hectárea su extensión -y la de la viñita no sobrepase la mitad de la parcela- antaño huerta, prado, frutales, charca, etc., etc., lamentable y parcialmente descuidada hoy y cercada por fincas colindantes abandonadas, pasto hoy de la maleza: salvada por el altozano de poniente, por la viñita -ejemplarmente cultivada por el trío de “viticultores amigos” Luis, Claudio y Juan Calles.

Hoy La Bandera Viña es sinónimo de Uvas, Vino, Bodega, Vendimia, Reunión familiar en pleno con allegados, familiares e invitados -procedentes de Majadahonda, Guadalajara, Vizcaya, etc.: compañía y ayuda insustituibles de Regalados, procedentes de Bilbao y de la Calvarrasa salmantina.

Vendimia es también tradición de Cocido madrileño familiar, hasta el pasado año obra y arte de la cocinera Emma en su cocina del pueblo. Dignamente sustituida hogaño por el cocinero Sergio, versado en estas lides.

¡Ah! Y hablando de banquetes y celebraciones culinarias de Vendimia no podemos silenciar el reconfortante, idílico y tradicional  Aperitivo en la plataforma de la caseta -coronación de la tarea recolectiva y premio tradicional a los exhaustos vendimiadores de hogaño.

Pues Bandera y Viña forman cuarteto con Caseta y Pozo de abundantes y cristalinas aguas y nuevo y flamante brocal. Fuente de riego antaño, hoy plataforma con sólidos asientos, solidas piedras de cantería, obra y arte de los actuales jóvenes  propietarios, refectorio para el merecido aperitivo postvendimia y la obligatoria  merienda campestre veraniega a la sombra del gigantesco roble y en compañía del humilde membrillero.

Y pasando de lo positivo y culinario a lo romántico, a lo atmosférico: Bandera, pozo, plataforma, etc., etc., significa también Atardeceres y Puestas de sol veraniegas de belleza insuperable: el sol estival ocultándose tras el verde viñedo modélico de los amigos Calles (Luis, Claudio y Juan) espectáculo sin igual, cumplidores a rajatabla del proverbio popular “Escarba a su tiempo, poda en su día, azufra por San Juan y vendimia por San Miguel, y en vez de cinco recogerás diez”.

Las vendimiadoras y vendimiadores de hogaño de La Bandera han cumplido a rajatabla el cuarto mandamiento del viticultor. Es más… la vendimia de la Bandera 2023 pasará a la Historia como Vendimia histórica, pues de reseñar es la incorporación a las vendimiadoras de una nueva generación: nuestra bisnieta Amelia, dos añitos y medio, ¡vendimiando como una profesional! “El viejo pone la viña y otras generaciones la vendimian”.

Digna de reseñar es también la jubilación definitiva  del senior de la cuadrrilla -el Opa Manolo- alma, corazón y vida de La Viña la Bandera ¡durante largo medio siglo! Si bien no ha renunciado oficialmente al cargo, pues a través del móvil y el teléfono continúa “participando y disfrutando activamente”, recibiendo bella y abundante información  fotográfica de todo tipo y el regalo de una gran caja de malvasía -con algún racimito de moscatel y verdejo, y un “paar” -en alemán varios- de dulcísima negrita- ¡delicia insuperable para el desayuno del Opa!

Para los herederos y cuidadores de la Bandera está casi terminado un mapa y a medio hacer un manual de La Bandera, en la que figurarán todas las variedades de uva plantadas en la viña desde que el abuelito de Palmira plantara las primeras, hasta las últimas que hemos ido sustituyendo a lo largo de los años, para que no se pierda esa información tan valiosa e interesante. La Viña La Bandera es un muestrario de nada menos que 20 especies distintas de uvas. Ahí queda eso…

martes, 3 de enero de 2023

RELEYENDO FAVORITOS II


 EL MENSAJE DE LOS PÁJAROS 

“El milenario y silencioso mensaje de los pájaros fue llegando a su entendimiento y compañía como una brisa hecha de palabras... Eran pájaros, maravillosos, destellos de la hermosura del mundo...”. El rey Gracián fue capaz de recordar el mensaje de los pájaros palabra por palabra ( J.M. Gisbert).

El anciano rey Gracián -protagonista del cuento de Gisbert El mensaje de los pájaros- premio nacional de literatura infantil y juvenil, y toda su obra del Cervantes 1997, era el afortunado receptor de este mensaje. Y aunque era un monarca pobre, lo aceptaba y no se  sentía triste.  Lo que más le gustaba era  pasear por las almenas del castillo, y sobre todo, pasear por los frondosos bosques que lo rodeaban para observar los bellos pájaros, admirar los colores de sus plumas y deleitarse escuchando trinos, gorjeos y cantos... En ellos encontraba la belleza más sencilla y agridulce, la armonía más pura, la mejor música y más agradable del mundo”....

“Los pájaros de los bosques eran sus súbditos predilectos y también, debido a su soledad sus mejores amigos”. Si bien los amigos de verdad, y fieles servidores,  eran tres: Ayael, Magrís y Lucio.

Ayael era un buhonero que siempre ha vivido de la venta, de aldea en aldea, de lugar en lugar en lugar. Hoy aquí, mañana allá…”. “Ya soy demasiado viejo para seguir llevando esta vida de mercader ambulante… Voy de regreso a la lejana  aldea de Anatolia donde nací. Necesito aligerar el carromato. Vendo  a buen precio lo que me ha quedado…”.

(El rey  se quedó con “una red de finísimos y resistentes hilos de plata. Es casi invisible. Solo se ve bien cuando el sol le da de lleno”....” Sirve para capturar los más bellos pájaros y los de más exquisito y sugestivo canto”).

Pág. 33: Ilustración de Chata Lucini
Magrís era“el muchacho del bosque que parecía un vagabundo de los bosques, y aunque era muy joven, casi un niño… conocía  los cantos de cientos de pájaros e imitaba a la perfección los trinos, gorjeos y cantos de muchas especies con las catorce flautas de madera y hueso que llevaba en su zurrón. Siete de ellas, apodadas por el nombre de los siete pajaritos cuyas melodías hacían las delicias del rey su amigo y que caían en la red de plata del castillo: flauta jilguero, flauta ruiseñor, etc., etc.. El estornino fue el primero que cayó en la red de plata y el jilguero, el anunciador del mensaje de sus compañeros: ( “Si me dejas escapar, dentro de unos días sabrás algo que nunca olvidarás”). Además, el rey y Magris eran caminantes hechizados por el silencio del bosque”.

Lucio era el modesto, noble y honrado criado que se nos autopresenta como sigue: “No soy más que un ignorante campesino y penitente, pero me ofrezco a serviros en lo que pueda”... -“No tengo mala voluntad ni le hago mal a nadie. Y si en algo ofendo o molesto, espero ser perdonado”.

Los  lectores, amigos de este blog, se sentirán escandalizados, viendo que el presente capítulo es parcial -simple, lisa y llanamente- copia literal del famoso cuento de Gisbert. Razón quizás no les falte. Pero lo que sí es cierto, o al menos así lo interpreta y siente este anciano bloguero, que  desde niño “soñaba con nidos y quería aprender a volar” (v. capítulo del blog), es que los pajaritos -con sus casitas (los nidos), sus plumajes y sus cantos- eran y continúan siendo sus amigos.

Así mismo, y perdón por la redundancia, cierto es también que, casual y curiosamente,  “los siete preciosos pájaros” que en el profundo corazón del bosque  aguardaban en un mismo árbol  al noble y bondadoso monarca contaban, cuentan y continúan figurando entre mis  predilectos. Tales siete eran:

  • un estornino 
  • un petirrojo 
  • un jilguero 
  • una alondra
  • un ruiseñor 
  • un mirlo y 
  • una calandria                                                                                                        

Y precisamente todos ellos -y ¡muchos! ¡muchísimos más…!- eran, y continúan siendo mis amigos inseparables.

“En el Libro de la Vida de cada cual -continúo citando de “Los mensajes de los pájaros”- hay una página en blanco que está siempre esperando”.

El rey Gracián era capaz de recordar el mensaje de los siete pájaros palabra por palabra... Prueba y testimonio de ello, y como colofón al “Mensaje de los Pájaros” es el  capítulo último “Últimas palabras”: palabras de despedida del bondadoso Rey Gracián, sabios Consejos, dirigidos a amantes de los pájaros de todas las edades, idiomas y lugares, países y paisajes: 

El monarca enamorado  de los pájaros:

  •  Encontraba cada día un motivo para admirar el mundo.
  • Sus ojos buscaban siempre el asombro, la hermosura, algo con lo que enamorarse.
  • Degustaba 
    • sentir la respiración del tiempo
    • ver cambiar la luz con el paso de las horas
    • contemplar fijamente los crepúsculos y las auroras
    • beber el perfume de las noches y…
    • ¡Extasiarse con los cantos y los colores  de los pájaros!

Hasta en sueños, éstos continúan hablándole. “El rey Gracián fue capaz de recordar el mensaje de los pájaros palabra por palabra. Y la voz de los siete se transformó en una sola voz que decía silenciosas palabras:                                                         



“
Pág. 139: Ilustración de Chata Lucini 
Ahora conocerás una verdad casi tan antigua como la humanidad”: Gracián  buscó el contacto con la tierra. Se arrodilló con cuidado, ayudándose con las manos, y luego se tendió boca arriba…
Tenía los ojos cerrados y, sin embargo, seguía contemplando el firmamento estrellado. Lo veía a través de los párpados… Luciolo imitó y se tendió a su lado... ”

…Un humano[es] un ser capaz de imaginar mundos lejanos, de hablarles a los dioses, de crear belleza casi de la nada, de llorar de alegría o de dolor en lo más profundo de una madrugada , merece dejar su nombre, sus hechos y su huella en la larga historia del universo.” 

Postdata: Este bloguero amante de la belleza de la palabra, de los pájaros y de la Naturaleza con mayúscula, recomienda la lectura de este premiado cuentito de literatura infantil y juvenil “para mayores”... ¡Poesía en Prosa!… Y dedica el presente capítulo del Blog a su hija A., amante  de los pajaritos -amigos de su jardín- y de LA COLINA, todos -¡y tantos!- de los que pasan por su cámara.

jueves, 28 de abril de 2022

En llorar y en reír pasan los días en el…

MES DE ABRIL


… Y en la búsqueda de dichos y decires, proverbios y refranes, fuente de  sabiduría popular y de amenidad conversacional, pasan los días y los años. Y transcurren los cumpleaños. Sirva de ejemplo el 17 de Abril de este año, en el que este Bloguero cabalga desbocado en la segunda mitad de los noventa. "Abril, abrilillo, que no ha sido pillo", sino generoso y espléndido a todos los niveles. Casi todos los días. Y todas sus noches. 

Mas… "pelillos a la mar".

Y metidos ya en harina y puesto que "Nunca llueve a gusto de todas y todos" - especialmente de campesinos y ganaderos, agricultores - viticultores y arboricultores - el corriente Abril de este 2022, está siendo generoso para unos y  otros. Y para todos. Pues, este…



¡Abril (¡2o22!) hace los campos reír! y…

La Terraza del Opa (MJG), espléndida y vigorosa,

con caléndulas y alhelíes amarillos,

fresias multicolores y a millares verdores sonreír.

                




Y más y mejor todavía. "En llorar y en reír se le va pasando el tiempo a Abril".

Precisamente hogaño, ya en la hoja 28ª de su calendario - ... Abril es la puerta del año y mayo la cerradura: "Abril y mayo la llave de todo el año".

Para que el Refranero de este Refranista no acabe agotándose con la edad y la intemperie, periódicamente éste echa mano, y hace repaso, de alguno de  los manuales sobre la materia que, empolvados, pueblan las estanterías de "nuestra biblioteca". Manuales recomendables para amantes de refranes, dichos y decires. Fuente de amenidad, pasatiempo y sabiduría populares:


Refranes de la Temperie (José Sánchez Egea)

El porqué de los dichos (José María Iribarren)

Refranero español (José Bergua)

12.600 Refranes más (Francisco Rodríguez Marín)

 


Seguidamente ofrezco, para divertimento y pasatiempo meteorológicos de mis lectores Blogueros, una docena de Refranes sobre el Mes de Abril. Alguno de ellos invención de este refranista:

 

1. Abril frío mucho pan y poco vino

2. Abril uno bueno entre mil

3. Abriles y caballeros de ciento uno bueno

4. Mes de Abril de cien en cien debieras venir. Y la vieja que lo dijo vivió ciento uno y no conoció ninguno 

5. Abril abrilete más malo que siete. Llama a mayo y vete

6. Las aguas de Abril todas caben en un barril, pero si el  barril está desfondado, todo el campo está anegado

7. Abril siempre fue vil: al entrar o al salir. O al medio por no mentir

8. Abril cerril: nubes y soles, lluvias y fríos sin fin (MJG)

9. Es buen tiempo cuando en cada tiempo hace su tiempo

10. Más valen las aguas de Abril que los bueyes y el carro de David

11. Parte su tiempo Abril en llorar y en reír

12. Abril abrilete coge el portante y vete


viernes, 18 de febrero de 2022

El Membrillo del Siglo … ¡En el Membrillar del Opa!

Pasando por alto el dicho: ¡no seas membrillo!, presumido y orgulloso, se me ha ocurrido pregonar a cuatro vientos el epigrafiado del presente capítulo. Presunción frutihortícola de este bloguero, que va más allá del membrillo de ¡medio kilogramo! de la foto, y de la cantidad y calidad de la insuperable cosecha membrilleril del pasado 2021.

A pesar de la escasez de la lluvia estival, ¡ni una sola tormenta!, ¡ni gota de agua en todo el verano!... - ¡la cosecha del pasado año rebasó el centenar de kilos! Debo informar que nuestro “membrillar”, está compuesto de media docena de ejemplares, cada cual hijo de su padre y de su madre: patrones, injertos, plantaciones y replantaciones.

Alardeando de experto en  la materia, es decir: en arboricultura, y concretamente en la plantación y replantación de membrillos, no puedo pasar por alto, la “biografía” del anciano de todos ellos - el “membrillero árbol”, penúltimo frutal del Paseo de los Frutales:

Precediendo a la edificación de la casa, tuvo lugar - (¡primum aqua!) - la excavación del pozo, y la consiguiente plantación de  frutales. Y varios años antes, incluso anticipándose a la perforación del sondeo, destacaban ya un par de membrillos, procedentes de un afamado vivero de Calatayud, procedencia de la mayor parte de “mis” frutales. La plantación de membrillos en secano, entre la múltiple mezcolanza de  perales, manzanos, ciruelos, avellanos, ... - la mayoría de ellos desaparecidos hoy día por la  edad - es hoy parcialmente histórica.

“El árbol viejo es el de fruto más pequeño pero más dulce”, reza un dicho popular y nuestro membrillero estrella es el vivo ejemplo del proverbio. Sirviendo además de lección en la plantación arbórea:  

Como joven aprendiz de hortelano en la escuela paterna y de arboricultor en ciernes, se me ocurrió plantar uno de los dos membrilleros procedentes de Aragón en la plataforma del pozo. Para, juntito a la fuente del agua, poder regarlo más y mejor. Pero … ¡oh desilusión! Pasaron dos años, pasaron tres estaciones… y el arbustillo de marras, ni crecía, ni robustecía. No daba señales de florecimiento, ni de crecimiento. ¡Cómo iba a hacerlo en aquel medio metro de pésima tierra grisácea - gredosa extraída de la perforación del pozo!

Pero, no hay mal que por bien no venga. Trasladado y trasplantado a tierra fértil de labrantío, al final del paseo de los frutales, bien abonado y regado, acabó convertido en el actual, en el único y actual membrillero - árbol de unos cuatro metros. Eso sí, sin alcanzar su fruto la talla, ni brillar y amarillear como  su hermano gemelo, generador del ”Membrillo del siglo” que figura en la foto anterior.

El membrillero y el “membrillo de más de medio kilo” ha sido fruto y obra de su plantación en terreno fértil próximo a la huertecita, y de rebote, consecuencia del permanente riego durante los últimos años y del benigno y lluvioso otoño del pasado.

“Valmiguel”, este es el apellido de La Colina, ha brindado el más frondoso y hermoso, el más brillante amarilleo verdoso de los membrillos, en este histórico 2021. Es cierto que la áspera piel y pelusilla del fruto no invita al mordisco de la pera o la manzana, ni a la tentación de estorninos, gorriones y oropéndolas, pero ofrece un espectáculo otoñal de incomparable admiración: elogio de paseantes y transeúntes por el camino del Carbajo… El verde-amarilleo de hojas y frutos de los membrillos de La Colina permanecerá imagen difícil de olvidar: pintorescos y templados atardeceres de este otoño 2021, teñidos de rojo por el sol del poniente crepuscular en el horizonte del monte.


Tan impactante fue la imagen y cosecha de los membrillos del pasado otoño, que me siento motivado a dedicar a mis blogueros-lectores capítulo aparte: ¡uno más de mis pasatiempos linguístico-literarios! Pues "membrillo", según lingüistas de renombre, nos es diminutivo de "miembro" = "miembro pequeño" - sino que según lexicógrafos afamados, verbi gracias J. Corominas, tiene que ver etimológicamente con el latín "melimelum" = " miel de manzana". Y a su vez del griego "meli" o "miel". Prueba y testimonio de esta etimología es la elaboración de la popular carne o dulce de membrillo, apreciadísimo por toda mi familia y por este bloguero, que no sabe rematar un desayuno sin el pedacito de membrillo, arte culinario de mi familia. Pero de esto y mucho más, por ejemplo de la importancia y belleza del documental sobre el maestro Antonio López "El sol del membrillo", largo metraje del famoso director Victor Erice - en el próximo capítulo.

jueves, 6 de enero de 2022

MI VIDA AL AIRE LIBRE ... VIENDO PASAR LAS NUBES


Vámonos al campo,

Señor Don Quijote, divino chalado.

…

Debajo del cielo de tu idealismo,

la tierra de arada de mi realismo.

Siéntate a mi lado, Señor Don Quijote.

 La estrofa y la bella imagen de los versos de Blas de Otero nacieron de la amistad y de mi amor a la poesía. De mi amistad con Sabina, compañera estimada  en la Complutense, y de mi entusiasmo por la poesía de su marido, Blas de Otero. Ambos, además, vecinos en la Majadahonda, donde murió el poeta, y en la  Vizcaya ¡de lejanos tiempos! antes de trasladarnos a Madrid… 

"Cuánta Bilbao en la memoria…

Por Pagasarri, las últimas nieves,

y por Archanda qué sé yó qué…"


 ¡Nuevamente Blas de Otero versificando! Cultivando la poesía pura.

A todos nos ha tocado un terreno que cultivar, como "Emerson cultivó su huerto". Y Luis Landero, con su "Lluvia fina", ha sabido plantar y labrar magistral y -hasta líricamente- el tesoro de su huerto. Herencia de Emerson, este bloguero ha sabido cultivar disfrutando de las maravillas de prosa sin igual. Y también como este gran maestro, "con toda mi vida ya vendimiada" - infancia y adolescencia, juventud y senectud-, he aprendido a "vivir sin estar viviendo" a través de la literatura.

Desde jovenzuelo, enamorado de "La vida al aire libre" (Miguel Delibes) y de los "cantores" de la Naturaleza -cielos y tierra-, prosistas y poetas, clásicos y modernos: Aristófanes (Las Nubes), Lázaro González (Lazarillo), Calixto y Melibea, La Celestina,  Fray Luis de León, Campoamor, Azorín, Unamuno y Delibes, Onetti, Padura, Luis Landero, Alberti, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Cernuda, Octavio Paz, etc., etc… -que me perdonen tantos y tantos maestros cantores de nubes olvidados involuntariamente. De todos ellos aprendí a interpretar, entender y disfrutar de la maleable ductilidad de las nubes, su forma y su color, "vivir sin estar viviendo" (Cernuda), símbolo del tránsito del tiempo en el azulado espejo del cielo. 

Incluso en plena senectud, sentadito en la terraza, o en una hamaca, sillón o silla, hasta en una piedra, a la sombra de una encina, un chopo, una acacia o una morera, se puede ser feliz "viendo pasar las Nubes" o contemplando el desfile y el coqueteo, que no acaba nunca, con el sol, la luna y las estrellas.

¡Vivir es disfrutar viendo pasar las nubes allá en lo alto! ¡En la cercanía! ¡Y en la lejanía! Lo mismo que pasan los días, los meses y los años, las Nubes son imagen y metáfora del tiempo. Prestan encanto y belleza a las letras y los libros. Fueron concausantes de mi despertar a las letras y de mi  afición a la poesía. Quizás "el jardín de la memoria se haya marchitado ya", según sentencia Luis Landero en su última publicación "El huerto de Emerson" -memorablemente escrita. Como Landero, he sentido "el placer estético y la voluptuosidad de las palabras al leer "El Lazarillo" y "El Woizeck" y "El Jarama" de Ferlosio.

Y hablando de "Huertos" memorables, pionera fue para este aficionadillo a las letras "la huerta de Melibea", "amena y frondosa... las golondrinas cruzando raudas sobre el azul del firmamento". Y como Calixto: "puesta la mano en la mejilla "mirando" pasar a lo lejos sobre el cielo azul las nubes". A través de La Celestina y desde Aristófanes, enamorado de “Las Nubes”. Las nubes y el sol compañeros inseparables de viaje, pero dúo en lucha constante. El sol jugando al escondite. Las nubes peleando por su autoría. De mil modos y maneras…

La existencia que no es sino un juego de nubes "Siestas con viento sur, dejando hablar al viento". "Dejemos  hablar al Viento"...  (Juan Carlos Onetti). Y dejemos pasear Las Nubes, el Viento y las Estrellas, el Sol y la Luna por "La Colina de Valmiguel", paisaje familiar donde habitan la paz y la armonía, el descanso veraniego y vacacional. Disfrutando del espectáculo de las Nubes: intentando descifrar sus mensajes y diagnosticar su lenguaje, fase y forma: nubes blancas y grises de lluvia refrescante y beneficiosa, cúmulos montañosos y nubarrones tormentosos, presagiando truenos, rayos y relámpagos. Unas y otros dependiendo de hora, día y estación. Hermosos e inolvidables días primaverales y veraniegos. La brisa atlántica acariciando trigales, viñedos y encinares. Noches estrelladas de ensueño. Jornadas de luna señorial peleándose, o jugando al escondite, con la blancura de nubes en el oscuro escenario de la noche…

Y hablando de tormentas, no puedo pasar por alto las bellísimas expresiones y pintorescos modismos, con ellos relacionados, que aprendí en la infancia de boca de mi padre y de amiguetes del pueblo: ¡La que se avecina!, ¡La que nos espera!, ¡La que se está preparando!, ¡La que va a caer es gorda!,¡Van a caer rayos y centellas!, ¡Que Dios nos tenga confesaos!, etc., etc.

Y como punto final y con mi Gerardo Diego -sin epítetos-:

"Yo llevaré mis nubes por todos los caminos de la tierra y el cielo".

domingo, 28 de noviembre de 2021

Romanza a la Vid y a la Viña


Sueño otoñal de un enamorado de las Uvas

“Somos el paisaje de nuestra infancia” (A. Teiner)
“Quien sabe apreciar la belleza del jardín, tiene aún más mérito que el jardinero”.

La viña exuberante
Tanto la sentencia primera como el proverbio siguiente encajan cual anillo al dedo de este vendimiador, viñador o “viñadero”, -¡triplemente jubilado! pero todavía activo - recopilador de refranes, dichos, sentencias y proverbios. Sirvan ambos de filosofía práctica y de orgullo a las herederas de la Viña de la Bandera, a su vez apreciadoras de la belleza de la jardinería. Y a la par, ejemplo y lección de vendimiadoras de este simplón 2021. ¡Tan pobre en frutos, como rico y exuberante en follaje y presencia, según testimonia la foto.

También recomendables a dueñas y vendimiadores/as de todo gremio y procedencia, sirvan los dos siguientes consejos dictados expresamente para La Bandera:

Si la viña quieres ver moza, pódala corta.
Poda corta tu viña y siempre será niña.

Viña recién podada
Transcurridos años y lustros, incluso décadas, liberado este bloguero - viñador y viticultor - de los trabajos de poda y escarba, arado y sulfatado, etc., etc., el pasado verano disfrutó cual enano de la panorámica de nuestra Bandera - convertida en tierna “niña” y dulce y garrida “moza” - a raíz de la poda drástica - ¡”a melón”! - por nuestro amigo Jorge y familia. Técnica obligatoria impuesta por el Coronavirus (véase foto de Jorge La viña recién podada) tras un año sin poda en el 2020, consecuencia del confinamiento generalizado de campo y ciudad.

Ha sido casualidad circunstancial la transformación que ha experimentado la centenaria viña de la Bandera tras estos dos años de relajación en las labores propias del viñedo y merced a las numerosas y sucesivas replantaciones anuales: sustitución de cepas semicentenarias por nuevas y novedosas variedades desconocidas en nuestra tierra: Tinta de Toro, Juan García, Verdejo blanco, moscatel “chico”, e.o.

“Mis Viñas“ - añadiendo a la Bandera del abuelito Clemente en Palacios la de mi padre Benjamín en Zarapicos - sueño de mi infancia, adolescencia y primera juventud.

N.B.: (Zarapicos, aldea prácticamente desaparecida - 48 habitantes censados, pero la mitad residentes en la capital salmantina - famoso hoy día por su campo de golf - lo fue antaño por sus uvas y sus viñedos ¡y por la singular, enorme y modernísima bodega de los Sexmeros, de dos plantas - también hoy desaparecida - levantada en una ligera hondonada, sobre un arroyuelo, regulador de la temperatura del líquido que fermentaba o envejecía en gigantescas cubas de madera, pero la ”pandemia del capitalismo” acabó con ésta y con todos los viñedos del municipio, convertido en inmenso “huerto” solar - ¡miles y miles de placas solares!-, compañeras del campo de golf, antaño encinar comunal). Perdón por tan extenso inciso.
¡Mi viñita!, la viña de mi padre Benjamín, fue viña modelo, plantada con todo mimo, pericia y esmero por el tío Saturnino (hermanastro de mi abuela paterna y de ella heredada, maestro y secretario que fue toda su vida del ayuntamiento), convertida por sus herederos, mi padre primero y mi hermano Luciano después, en recordatorio de oro: ¡nostalgia y felicidad hermanadas!

“La Naturaleza es la vida y es preciso conservarla y disfrutarla”, recomendaba su padre a mi adorado Miguel Delibes niño. “¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?”, se preguntaba a su vez mi inolvidable Neruda.

Mutatis mutandis: ¿Cuántos lustros caben en las décadas de un nonagenario afortunado, enamorado de la viña y las uvas desde la más remota infancia? Cuando, desde los diez o doce años hasta la primera juventud, cuando aprendió a volar- caminaba diariamente, todas las mañanas, campo a través canturreando y correteando, atajando y atrochando minifundios, senderos y linderos desde Carrascal a la viña de Zarapicos, rayana con otros viñedos de San Pedro del Valle, a espantar, gritando y “cencerreando”, las bandadas de tordos (estorninos), plaga frecuente en aquellos años, que solía arrasar viñas y acabar con la vendimia en escasos minutos.

¡Mi primera viña “bandera”! Inolvidable la estampa, el cariño y la simpatía del “guarda oficial” de las viñas, ”el cojo Domingo”, sentadito a cuclillas en su burrita blanca, silbando o contándome historietas graciosas del pueblo y de sus gentes.

“Existe algo que el tiempo no puede anular y son los buenos recuerdos, los rostros del pasado, las horas en que uno ha sido feliz” sentenciaba Julio Cortázar. Sirva de ejemplo corroborador mi única y última visita del pasado verano a nuestra viñita de la Bandera”.La viña y las uvas han contribuido y están contribuyendo al sueño de este aficionado moralista “ morir con ilusiones en edad avanzada y a poder soñar despierto”. Solamente podrás tener paz si tú la proporcionas.

Degustación de aperitivo obligado
Memorable el último- y único-saludo “La Bandera en esta añada de 2021. Atardecía por poniente. El sol vespertino ocultándose en el cercano horizonte de viñedos vecinales se despedía con el último adiós, filtrándose entre las ramas del gigantesco chopo, herencia y testigo único de la vieja huerta del abuelito Clemente. Absoluta gozosa soledad. Plácida panorámica otoñal disfrutando en solitario sentadito en una de las sólidas piedras - asientos históricos en la plataforma de la rústica caseta, merendero familiar predilecto anual y aperitivo obligatorio, coronación de la vendimia.

Post data: Finalizo el presente capítulo en el tono proverbial con que lo empezamos, pidiendo perdón públicamente por una de mis imperdonables debilidades: La Bandera ha contribuido - una vez liberado de los trabajos de poda, escarba, arado, sulfatado, etc…, ¡y vendimia! - al sueño de vivir con ilusiones en edad avanzada, soñando despierto a la espera de la centena... liberado de pesadillas, cargas y ambiciones.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Carta abierta a las Vendimiadoras y Vendimiadores del 2021

Majadahonda, 20 de Octubre de 2021


En primer lugar, gracias mil por esa serie de alegrías, dulces como los amarillitos racimos de malvasía y el puñadito de mis favoritos verdejos con que nos obsequiasteis a vuestro regreso. No podéis imaginaros cuánto me costó el pasado año - primero de la pandemia -, renunciar a mi participación en nuestra anual y solemne, familiar y multitudinaria reunión de la vendimia en el pueblo. Quiero que sepáis que la presumible nostalgia y tristeza al no poder acompañaros en la “histórica” - ¡por su parquedad en todos los sentidos! - vendimia de este 2021 se ha visto endulzada por la orgullosa presunción - ¡corazón y mente no mienten”! - de que “nuestra” herencia - de Palmira y propia - ha caído en buenas manos. ¡La pervivencia de la  Bandera y del consiguiente vinillo tinto y blanco de la bodega de La Colina de Valmiguel están asegurados!

¡Magistral labor la vuestra! ¡Insuperable la serie de alegrías que durante todo el 14 de la pasada semana iban llegando a través de móviles y fotografías, desde la Bandera y la Colina de Valmiguel! Y desde la calle La Fuente de Palacios del Arzobispo: lagar, bodega y residencia veraniega - restaurante este año del tradicional y solemne cocido madrileño. Menú obligatorio - por obra, gracia y maestría anual de la chef Emma.

¡Feliz, Felicísimo! se siente este archijubilado viticultor y bodeguero al constatar el apego - muy pobre - de hijas y yernos, nietas y nietos, sin excepción. Aunque con notables y llamativas ausencias, debido a la fecha y a las obligaciones y deberes profesionales. Y sin olvidar a los fieles ayudantes anuales, llegados de Carbajosa. Hasta de Bilbao nos llegaba - de vez en cuando - ayuda y presencia. Tampoco faltaban amigas y amigos, de unas y otros, provenientes de Guadalajara , Madrid y Salamanca. e.o. lugares. Memorable e inolvidable la velada musical findefiesta; coralistas, guitarristas …

¡¡¡Un fuerte, fortísimo abrazo de  felicitación y agradecimiento a los protagonistas de este 2021!!!

viernes, 30 de abril de 2021

¡ADIOS ABRIL: mes de las Aguas y Refranes mil!


Los nuevos tiempos destierran los viejos hábitos, las viejas fórmulas y los viejos hechos y dichos. Pero, inmortales perviven proverbios y sentencias, dichos y decires y... REFRANES, a quienes personalmente suele acudir este Bloguero en sus “ apuros y afanes”. ¡Y en circunstancias muy especiales! Como se da el caso en esta empinada y espinosa cuesta de pandémica y nonagenaria senectud, y en este “Abril de Aguas mil” de 2021.

A esta bellísima literatura, a esta popular tradición de dichos, proverbios y refranes - sal y pimienta y reflejo del alma popular - pertenece esta larga treintena, en su mayoría sobre el Tiempo y la Intemperie. Excluyo - perdón por mi individualismo -  los más trillados y desgastados por su popularidad como por ejemplo: Abril aguas mil, Las mañanitas de Abril pa' mí..., e incluyo un par de los de propia cosecha. Pues... los refranes no pueden morir, ni morirán nunca.

Abril concluido, invierno ido.

Abril, abrilete, más malo que siete... llama a mayo y vete.

En Abril, buen verano nos espera, si la lluvia es duradera.

Cuando truena en Abril, el labrador es feliz, pues cuando Abril suena, noticia buena.

Abril que de agua rezumas y de lilas perfumas.

Cuando Abril abrilea, bien luce la primavera.

A Abril alabo, si no vuelve el rabo.

A Abril con sus chaparrones, sigue mayo con sus flores.

En llorar y en reír se le fue el tiempo a Abril. 

En Abril cada gota vale mil.

Abril hace la fuente parir.

Llueva en Abril y Mayo, aunque no llueva en todo el año.

Abril sin granizo, Dios no lo hizo.

Abril que sale lloviendo, a mayo llama riendo.

Abril a los campos hace reír.

En llorar y en reír se le pasa el tiempo a Abril.

Marzo es la puerta y Abril trae la llave si es que no está puesta.

Abril abrileño, de ciento uno bueno, y la vieja que lo decía vivió ciento uno y no conoció ninguno.

En Abril, lluvias hasta que a las vacas los cuernos de le cubran.

Abril es lluvioso y señoril.

En Abril huye de la cocina, pero no quites la anguarina.

Abril mojado, de panes viene cargado.

Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.

Cuando Abril truena, noticia buena.

Abril, abrilillo, ¿cuándo no fue pillo?

Abriles y hombres viles, desde que el mundo fue mundo, los hubo a miles.

Hijo, si quieres vivir, guarda pan para mayo y leña para Abril.

En marzo si cortas un cardo te nacerán cuatro y en Abril te nacerán mil.

Tu perejil, siémbralo en Abril… (Mas... como no hay regla sin excepción, este Bloguero no recuerda cuándo lo plantó, si bien de refrán me sirvió:   

Mi perejil en Abril floreció, y para muestra un botón (foto del perejil en mi terraza).

Majadahonda, 30 de Abril de 2021       

* (Dedicado a Miguel Ángel García y a Lali, fieles amigos del pueblo, duchos en la materia - campo, meteorología y animales - en la que me dan papas con honda .Y muy agradecido al afamado meteorólogo Jaime Legaz, compañero y amigo en el Centro de Mayores y rival en la pista de Petanca, por su donación de “El libro de los Refranes de la Temperie” (Instituto nacional de Meteorología). Colección que, sumada a los miles y millares de los grandes maestros Gonzalo Correa, Rodríguez Marín, e.o., han servido de fuente a este humilde coleccionista refranero).


lunes, 15 de junio de 2020

Los pajaritos de San Antonio

Amaneció este 13 de junio con dejes de cifra fatídica. Sin pena ni gloria: confinados por la nefasta pandemia universal que nos amilana y sin la más remota alusión ni recordatorio del santo del día: San Antonio de Padua.

Ni romerías, bailes y festejos en la popular e histórica ermita de la Florida madrileña a la que San Antonio le prestó su apodo… y ni verbenas ni festejos patronales en las aldeas de la geografía hispano-portuguesa.

Gracias a Marina, ardilla saltarina, mariposa volandera, captadora de esencias poéticas populares, aparecieron en el móvil de Palmira Los Pajaritos de San Antonio: regalo infantil, juvenil y nonagenario sin precedentes en los últimos tiempos. Agradecido, por mensaje tan bello como enternecedor. Con los versos y pajaritos de Antoñito, hemos disfrutado de esta historieta que aprendimos de nuestras abuelas y hemos oído, cantado y repetido en nuestros pueblos al calor de la lumbre en las heladoras cocinas de antaño. Versos y canción con frecuencia convertidos en hitos de mi historial turístico.

En Padua, en una de las capillas catedralicias, dedicada a San Antonio, un grupo de turistas majariegos entonamos estrofas del popular romance. En la Lisboa natal del Santo de los pajaritos, disfrutamos Palmira y yo visitando la capilla del posible lugar de su nacimiento.

Y para que no perdamos tan bonito recuerdo, a continuación comparto con mis lectores el encanto de los versos de la azaña de Antoñito a sus 8 años y la melodía que nos acompañó e hizo felices durante tantos años.




ROMANCE DEL MILAGRO DE SAN ANTONIO

Divino Antonio precioso,
suplícale al Dios inmenso
que por tu gracia divina
alumbre mi entendimiento.

Para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años.

Desde niño fue nacido
con mucho temor de Dios,
de sus padres estimado
y del mundo admiración.


Fue caritativo
y perseguidor
del mal enemigo
con mucho rigor.

Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.

y tenía un huerto
en donde cogía
cosecha del fruto
que el tiempo traía.

Por la mañana, un domingo
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa
cosa que nunca olvidaba.

Le dijo: Antonio,
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado:

mientras yo estoy en misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.

Entran en el huerto,
comen el sembrado,
por eso te encargo
que tengas cuidado.

Cuando se ausentó su padre
a la iglesia se marchó,
Antonio quedó al cuidado
y a los pájaros llamó:

venir pajaritos,
dejar el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.

Para que mejor yo pueda
cumplir con mi obligación,
voy a encerraros a todos
en esta habitación.


A los pajaritos
entrar les mandaba,
y ellos muy humildes
en el cuarto entraban.

Por aquellas cercanías
ni un pájaro quedó,
porque todos acudieron
como Antonio les mandó.

Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajaritos
alegres cantaban.

Al ver venir a su padre
luego les mandó callar;
llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar:

-Dime, hijo amado,
¿qué tal, Antoñito?
¿has cuidado bien
de los pajaritos?

El hijo le contestó:
-Padre, no tenga cuidado
que para que no hagan mal
todos los tengo encerrados.

El padre que vio
milagro tan grande
al señor Obispo
trató de avisarle.


Acudió el señor Obispo
con grande acompañamiento,
quedando todos confusos
al ver tan grande portento.

Abrieron las ventanas,
puertas a la par
por ver si las aves
se querían marchar.

Antonio les dijo a todos:
-Señores, nadie se agravie,
los pájaros no se marchan
hasta que yo no lo mande.


Se puso en la puerta
y les dijo así:
-Vaya, pajaritos,
ya podéis salir.

Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas,
gavilanes, avutardas,
lechuzas, mochuelos, grajas.


Salgan las urracas,
tórtolas, perdices,
palomas, gorriones
y las codornices.

Salga el cuco y el milano,
canarios y ruiseñores.
Salgan verderones
y las corujadas
y las golondrinas.


Al instante que salieron
todas juntas se ponen
escuchando a San Antonio
para ver lo que dispone.

Antonio les dijo:
no entréis en sembrados,
marcharos por montes,
por riscos y prados.

Al tiempo de alzar el vuelo
cantan con gran alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda su compañía.

El señor Obispo
al ver tal milagro,
por diversas partes
mandó publicarlo.

Arbol de grandiosidades,
fuente de caridad,
depósito de bondades,
padre de hermosa piedad.

Antonio divino,
por tu intercesión
todos merezcamos
la eterna mansión.
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Dedicado a Antje, heredera de mis debilidades por los pajaritos.