miércoles, 2 de noviembre de 2016

REANDANDO CAMINOS Y RECUPERANDO VIVENCIAS

C r ó n i c a s  d e l  V e r a n o  2016

Finalizadas las vacaciones “blogueras” más largas de mi currículum -¡varios meses sin dar palo al agua!- ponemos la primera piedra al 2º volumen de estas SEMBLANZAS, después de felicitar a l@s editor@s del primer tomo, que tanta admiración ha despertado y tantos parabienes ha recibido. La carga de los años, el largo recorrido y la consiguiente pesadez y cansancio justifican tan excesiva pausa. Mas voluntariosos y animosos reemprendemos esta nueva singladura. Aligeraremos los primeros pasos de etapa comenzando por lo más próximo y cercano, por el Ayer, el pasado VERANO 2016: vacaciones familiares, celebraciones multitudinarias e íntimas, aparentemente insignificantes pero de gran calado humano y sentimental, de las que agrandan y dignifican el valor de la familia a base de: cánticos y canciones, bailes y danzas, entradas y salidas, bienvenidas y despedidas, besos y abrazos, piscinas y petancas, comidas y bebidas… en LA COLINA, “locus familiaris” que siempre brinda:

Una más de las vistas de la Colina
Foto: Blancaluz Glez

La sonora Soledad y Rincones donde añorar,
Reclamo familiar y Solar donde Descansar;
Tronco donde recostarse y Sombra donde refrescar;
Hueco donde anidar y Tumbona donde sestear;
Veladas y Herreradas pantagruélicas y animadas, solemnes y cantadas;
Vendimias “bandera” de las que alardear, etc. etc.

Varios y variados fueron los momentos, horas y días más destacables del pasado verano, en el que no faltaron tampoco las sombras. De ellos voy a entresacar cuatro que iré desvelando y desgranando en los siguientes capítulos. ¡Con la venia y ayudita de mis secretarias!


1º -¡ÚLTIMO ADIÓS! A ROBERTO GARCÍA, comentarista pionero de este Blog (+La Plata, Argentina, Julio 2016)
Los madrugadores veraneantes de los González acababan de asentarse en La Colina de Palacios cuando en el ordenador apareció el escueto e-mail: “Roberto ha muerto”. Noticia que ensombreció pensamientos y sentimientos familiares durante varios días. Aún hoy, después de meses transcurridos, simplemente el recordar emocionado su ausencia, me cuesta… encontrar las palabras apropiadas para expresar el dolor y el homenaje merecidos:

Primer encuentro en Madrid
Foto: Alicia 
Queridísimo Roberto: Te perdonaremos este tu “último viaje sin retorno” sin previo aviso ni despedida concertada. ¡Cuando los que tanto os queremos en España soñábamos con vuestro próximo viaje, nos llegó el zarpazo inesperado de tu muerte! Te perdonamos porque fue ¡tanto! - y ¡tan valioso! - lo que nos regalaste con solo tu conocimiento y tu presencia, que continuaremos siempre con deuda impagable contigo. Te debemos: el don maravilloso de tu permanente y fascinante sonrisa; tu cálida, inquisitiva y vitalista mirada; tu seductora y afable palabra; tu voz con melodías y dejes argentinos; tu gallarda figura atlética de deportista de canasta; tu conquistador mostacho de galán de pantalla… ¡y muuuchas muchísimas cosas más! 

Con vuestra - tuya y de Kitty - celestial y sorpresiva aparición aquel domingo festivo en la plaza de Palacios, a la salida de la iglesia, preguntando al cura por algún Marcos - todavía vivía la tía Luisa, matriarca del linaje - escribisteis el primer capítulo de la historia memorable de una familia reconquistada. En vuestro paso - con Kitty siempre de guía y reportera de excepción - por Madrid, Ávila, Salamanca y Palacios, Cabanillas del Campo y Guadalajara, Majadahonda, Las Matas etc., dejasteis huellas imborrables de cariño y afecto, que la familia González guarda como oro en paño en el archivo de nuestros recuerdos favoritos. En las primeras páginas de este Blog figuran ya impresos, en letras de molde, dos comentarios, dos de los primeros - ¡vosotros en vanguardia! - dignos de ser enmarcados. Merecen ser recordados y exaltados, porque sin esas perlas de ánimo, tal vez no estaríamos hoy redactando esta página, ni perviviría este Blog. Sirvan ellos, además de Homenaje a Roberto, de testimonio de unos lazos familiares y recuerdo de unos encuentros que ni el tiempo ni la distancia conseguirán borrar.

1 comentario:

Guillermina García dijo...

Estimado Manuel: mi prosa no es la vuestra ni la de mi padre, Roberto Serafín García, pero no puedo evitar agradecer palabras que encierran admiración y respeto hacia su persona, sus visitas, su don de gente expresadas en este maravilloso relato de despedida.
Tal vez la vista nublada por las lágrimas de emoción que provocaron su lectura me impidan estar a la altura, pero no quiero dejar de agradecer tan cariñosas palabras.
Se fue un hombre justo, coherente, buen esposo, excelente padre y mejor persona, por sobre todas las cosas.
Muchas gracias por recordarlo en su blog.
Cariños desde Buenos Aires, Argentina.
Guillermina.