domingo, 9 de junio de 2013

RETROSPECTIVAS ALEMANAS VI

Frankfurt, campo de operaciones y entrenamiento


H-ojeando – con hache y sin ella- los álbumes de Alemania, en las sombras y silencios de la senectud, remansan en blanco y negro decenas y centenas de fotografías de nuestra primera cámara fotográfica (una Voigtländer). Tiernas y enternecedoras fotos del nacimiento, primeros pasos y primeros juegos de nuestras primeras hijas. Inmortales e imborrables momentos, gestos y acciones, lugares y personas -¡ hasta personajes!- que configuraron el ciclo más trascendental de nuestra profesión y de nuestras vidas.

El muchacho para todo, ya nuevo inquilino frankfurtense, hizo bueno el dicho popular: "Aprendiz de mucho maestro de nada."

A la vista del cuadro de actividades reflejado en el capítulo anterior, relatar el sinfín de anécdotas y curiosidades profesionales almacenadas en los años de prueba y aprendizaje en Alemania exigirían riachuelos de tinta. Es tal el cúmulo de sensaciones, que me encuentro perdido en el recuerdo. Me bailan nombres y lugares, me desamparan palabras, personas y personajes. Sin pensarlo ni buscarlo, Frankfurt se convirtió, de la noche a la mañana, en vivero de amistades y contactos con los que nunca soñó aquel maestro de aldea.

Especial recordatorio y agradecimiento merece la DIAG (Deutsch Ibero-Amerikanische Gesellschaft), culpable de tan fulminante ascenso social y cuna de relaciones interlinguísticas de todo tipo. Comenzando como profesor-organizador de cursos de español y actividades culturales (charlas, coloquios, presentaciones, entrevistas etc.)
El bloguero en una de sus charlas 
 
ascendí a profesor particular de élite, intérprete y traductor de personajes y directivos de toda índole. De emigrante de a pie ascendía rápidamente a emigrante de primera: con coche, teléfono y pisito amueblado en Paul Ehrlichstrasse, antigua zona residencial en la margen izquierda del Main. Y hasta con el lujazo de niñera (Haustochter) una de las cuales, la insuperable Cele, continúa en fiel amistad inseparable y en afectuoso recuerdo imborrable para nuestras hijas.

Profesor particular de élite


A la cabeza de este alumnado jet destaca el Dr. Pirkham, director general del Deutsche Bank, austriaco de refinada cortesía y ejemplar sencillez y afabilidad. Dado elegantísimo español, las clases consistían en amena conversación sobre lo divino y lo humano. El contacto persistió en Madrid donde se jubiló como director para España del Deutsche Bank. Merced a su intervención y a sus relaciones en el mundo de la banca y la diplomacia aparecieron otros alumnos de rango y alcurnia, por ejemplo: Herr von Ambró, director general de la Banca Internationale del Lavoro y de nobiliaria ascendencia austro-húngara. Persona seria, distante y cultísima, versado en historia universal. Las dos horas semanales en su despacho se basan fundamentalemnte en la lectura en voz alta de capítulos escogidos de la Historia de España de Modesto Lafuente, terreno en el que el inocente parvulillo lector se encontraba con frecuencia perdido y avergonzado. Inolvidable la seriedad con que me recibió una mañana, rogándome la suspensión de la clase. Acababa de recibir la noticia de que las tropas y tanques soviéticos ocupaban las calles de Praga, capital donde residía parte de su familia.

De diferente personalidad era Freiherr von Lobkowitz, director del Dredsner Bank en la central de Frankfurt, discípulo con destacado título, nevado bigote a lo Kaiser y de ascendencia imperial.

Sobresaliente merece en esta recapitulación el joven Dr. Joachim Lange, director de la radio y televisión de Hessen y su agraciada y atenta esposa. Cultísimos, refinados y aplicados seguían a rajatabla el método Berlitz y disfrutaban chapurreando la lengua de Cervantes, acompañados siempre de una cerveza o un vaso de bon vino del Rhin.

Del mundo de la diplomacia recuerdo la rubita y joven esposa del cónsul belga en Frankurt, pero ante todo, y sobre todos en esta parcela, el matrimonio Dettmer, él, cónsul de Guatemala e hijo de un exalcalde de Frankfurt y su mujer, heredera de la popular empresa de cosméticos Mouson Labendel mit der Postkusche. Como muestra de agradecimiento y de amistad destaca la invitación-despedida en su casa de caza en el Taunus. Un cuadro del Postkusche sigue adornando una de las paredes de nuestra casa. La amistad pervivió durante varios años, testimoniada con un encuentro último en Madrid.

Las que perduran y persisten, también y todavía, son unas corbatas – actualizadas y revividas por las veleidades de la moda - y una preciosa manta de Trevira, pionera marca en la revolución industrial textil, invención de Farbwerke Hoechst, obsequio de uno de los directores, alumno futbolero, fan del Eintracht Frankfurt, con quien tuve el honor de ver el primer encuentro de futbol televisado: la final de de la liga europea en Glasgow Eintracht- Real Madrid. Para desdicha y desconsuelo de mi anfitrión ganó el Madrid 6-3.

También de dulce recuerdo, aunque solo fuera por las riquísimas tabletas de exquisito chocolate con que me obsequiaba frecuentemente, fue el contacto profesoral con un director de Sarotti, afamada marca suiza de chocolates. Hasta el nombre y el lugar de ubicación de su acogedor chalet a 20 km de Frankfurt han desaparecido de la trastienda de la memoria histórica. No así el susto de muerte en uno de los regresos a casa una gélida, brumosa y nevada noche de invierno. Conduciendo a paso de tortuga, con el VW en primera, pude esquivar con instintivo frenazo la repentina aparición, a un palmo de mis narices, de un espectro en el centro de la carretera comarcal. El fantasmagórico peatón desapareció como por arte de magia en la oscuridad de la noche, con el pobre Manolo estático, mudo y pálido de muerte y el bravo Volskwagen con una de sus ruedas a un palmo de la cuneta.

Profesor integral en la DIAG y en la Handelsschule de Farbwerke Hoechst


La eventualidad e inestabilidad de este alumnado de élite financiera estaban aliviadas con la seguridad contractual e indefinida en los cursos diarios nocturnos en la DIAG y las clases de español en la escuela de comercio particular de Farbwerke.

La relación y listado de alumnos - amigos que pasaron por los cursos de la DIAG y por nuestra academia casera, tanto de Palmira como propios - haría interminable y soporífero el listado. Consciente además de que, las cosas sencillas son las más difíciles de describir, dedicaré solamente un breve espacio a la Farbwerke y a su escuela de formación profesional por la trascendencia y repercusión de mi amistad, aunque distante siempre acogedora y auténtica, con su director Herr Hóder ( el acento es libertad fonética para evitar malévolas analogías con el español). Entre los numerosos favores destaca por su trascendencia la consecución de nuestra última y definitiva vivienda en Alemania: un adosado en Unterliederbach, Ludwig Henslerstrasse 28, entonces novedosa construcción unifamiliar. Con la llegada de Blancaluz el reducido pisito de Frankfurt resultaba muy estrecho para seis personas. La búsqueda, sin intervención de inmobiliarias, de un hogar apropiado rayaba en la utopía. En un par de ocasiones, cuando soñábamos con tener ya el pájaro en la mano, la ilusión se desvanecía al averiguar el arrendatario que se trataba de familia con tres hijos, rompiendo el acuerdo con un lacónico “kommt nicht in Frage”(¡ ni hablar!).

Un día se nos apareció la virgen de Lourdes, en la persona de Herr Hoder. Un conocido de su empresa alquilaba un adosado a estrenar en una urbanización de las cercanías. En esta ocasión la respuesta telefónica a nuestra consabida muletilla -“ tenemos tres hijas”-,pareció llegada del cielo:- "No importa. Natural, Si no para qué iba usted a querer un adosado?"

Anecdotario aparte, no puedo pasar por alto la trascendencia de nuestra proximidad real y profesional con FWH y el director de su escuela comercial.
El bloguero de intérprete en Hoechst
Gracias a su intervención Hoechst fue campo abonado de operaciones y aprendizaje. A tal grado ascendió nuestra relación que, en cierta ocasión, hice de intérprete y traductor en una entrevista con el Director General de la famosa multinacional.

A él continúo agradeciendo el primer doblaje al español de un cortometraje publicitario en unos estudios de Marburg. También él fue promotor de mi futurible ascenso a la dirección del departamento de traductores. Sin embargo la cláusula obligatoria de solicitud de la nacionalidad alemana me sirvió de disculpa piadosa y coartada de renuncia y justificación para nuestro retorno a las España.

Pero corramos ya el telón y pongamos punto final a este capítulo que irá seguido en breve de otro que nos hablará del intérprete, traductor, editor y corresponsal.

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