sábado, 26 de junio de 2021

No hay Presente sin Pasado III…

...¡ni historietas por historiar!


“Alle gute Dinge sind drei”, “Todas las buenas cosas son tres” reza un popular proverbio alemán. Y en esta mi pecaminosa propensión a idealizar y magnificar todo lo que significa “pasado y pueblo”, mi bolígrafo queda, casi siempre, insatisfecho. Hoy, sin embargo, exultante y jubiloso, no puede menos de convertir este tercer capítulo de la serie “No hay Presente sin Pasado” en la tercera y excelentísima noticia sobre el Presente de la “Iglesia de mi pueblo”: notición periodístico y televisivo sobre “La Iglesia de Nuestra Señora del Castillo” de Carrascal de Velambélez: De sobresaliente -e histórica- hay que calificar la noticia aparecida en el diario salmantino La Gaceta del 6 de mayo de 2021. En su sección “viva mi pueblo” y en grandes titulares aparece el siguiente notición: EÑE San Pedro del Valle 6 mayo 2021 : El tesoro oculto de una pedanía salmantina de 40 habitantes que aspira a ser “BIC”= Bien de Interés Cultural”

Continúo copiando literalmente: “El consistorio de San Pedro del Valle ha solicitado a la Junta que inicie la declaración como Bien de Interés Cultural la Iglesia de Carrascal de Velambélez [...] El templo que está ubicado en una localidad de apenas 40 empadronados está incluido en la Ruta de pinturas murales de la Edad Moderna promovido por la Dirección General del Patronato de la Junta La Gaceta del 6 de mayo

Pero no solamente la prensa salmantina, ¡hasta la Televisión!:amplió la noticia ofreciendo un reportaje sobre la historia y el valor de las pinturas grises y policromadas que ofrecen retablo y murales  (tv8 Salamanca)  y  la diócesis de Salamanca le dedica una interesantísima infografía con todo lujo de detalle explicando las pinturas (infografía de la diócesis de Salamanca)...

...y la Junta de Castilla y León incluye un bonito reportaje fotográfico . Llama la atención la transcripción del topónimo “Velanvélez” con “v”. El historiador, obsesionado posiblemente por el origen tan nobiliario del “Carrascal” se saltó a la torera toda la normativa ortográfico-gramatical.

Estas cuatro citas o referencias de actualísima historicidad son las “cuatro en una”, que deja corto el dicho germano de que” todas las buenas cosas son tres”.

Pero todavía faltan cabos por atar y curiosidades e historietas-¿trascendentales?- de valor histórico por revelar. Una de ellas, contada por boca y arte del “descubridor” -y relator del cómo, dónde y cuándo tuvo lugar el singular punto de partida del descubrimiento del valioso tesoro pictórico del testero y laterales del famoso templo: Tesoro pictórico estudiado y monografiado por Mercedes Cifuentes Diaz, restauradora del altar mayor (Informe de restauración de las pinturas murales y retablo principal de la Capilla mayor de la iglesia de Carrascal de Velambélez ( Salamanca 1944)) Y por Teresa Burgos González, licenciada en Historia del Arte por la Complutense madrileña, profesora actualmente en Noruega y nieta de este bloguero (Programa iconográfico de las pinturas murales de la iglesia de Carrascal de Velambélez)...


La historieta prometida no se deja esperar: “Fue en afortunado domingo de mes y año por catalogar en el que picaruelo monaguillo descubrió el “tesoro de las grisallas”. Lo que sí consta, en versión oral del protagonista, es el relato de la fazaña del descubrimiento de las únicas y afamadas pinturas de escuela italiana y del s. XVI. Cuando dicho monaguillo - ¡uno más de entre los muchos de los que solían dedicarse a esta profesión - entre los que se encontró este bloguero - en vez de escuchar la rutinaria plática del celebrante, se dedicaba a catalogar y contar unas veces los racimos, otras las uvas, de las columnas barrocas que adornaban el altar mayor barroco de antaño en el testero hoy en el coro. Disfrutando otras del vuelo y peripecias del atrevido gorrioncillo que se había colado por la escalera del campanario, y otras más a seguir el zigzagueo de las moscas …-casualmente ese domingo- una de ellas se posaba en un agujerito descascarillado del lateral del púlpito en el que aparecían pinturas-dibujitos llamativos, desconocidos e insospechados. 


Tal descubrimiento casuístico, comunicado al párroco de turno, tardaría varios años en recibir atención e interés por parte de las autoridades locales y provinciales correspondientes. Lo que sí es cierto- ¡e histórico!- es que aquel “coloncillo” explorador y descubridor de las américas de su pueblo fue, nada más y nada menos que mi estimado amigo el Dr. Felicísimo Martín, más conocido como Feli para los amigos, e hijo de mi inolvidable vecino y amigo coetáneo Fili.


Aún quedan cabos por atar y detalles anecdóticos que publicar vinculados a la historia e historias de la iglesia de “ mi pueblo” - ( v. próximo capítulo). Mi memoria afectiva guarda cual oro en paño “monumentos artístico-populares”, desaparecidos unos y desvirtuados otros. Dos de ellos escoltaban la iglesia : uno en su fachada meridional y otra en su muro septentrional : el “Empedrao” y el “Juego pelota”.

Continuará...

viernes, 30 de abril de 2021

¡ADIOS ABRIL: mes de las Aguas y Refranes mil!


Los nuevos tiempos destierran los viejos hábitos, las viejas fórmulas y los viejos hechos y dichos. Pero, inmortales perviven proverbios y sentencias, dichos y decires y... REFRANES, a quienes personalmente suele acudir este Bloguero en sus “ apuros y afanes”. ¡Y en circunstancias muy especiales! Como se da el caso en esta empinada y espinosa cuesta de pandémica y nonagenaria senectud, y en este “Abril de Aguas mil” de 2021.

A esta bellísima literatura, a esta popular tradición de dichos, proverbios y refranes - sal y pimienta y reflejo del alma popular - pertenece esta larga treintena, en su mayoría sobre el Tiempo y la Intemperie. Excluyo - perdón por mi individualismo -  los más trillados y desgastados por su popularidad como por ejemplo: Abril aguas mil, Las mañanitas de Abril pa' mí..., e incluyo un par de los de propia cosecha. Pues... los refranes no pueden morir, ni morirán nunca.

Abril concluido, invierno ido.

Abril, abrilete, más malo que siete... llama a mayo y vete.

En Abril, buen verano nos espera, si la lluvia es duradera.

Cuando truena en Abril, el labrador es feliz, pues cuando Abril suena, noticia buena.

Abril que de agua rezumas y de lilas perfumas.

Cuando Abril abrilea, bien luce la primavera.

A Abril alabo, si no vuelve el rabo.

A Abril con sus chaparrones, sigue mayo con sus flores.

En llorar y en reír se le fue el tiempo a Abril. 

En Abril cada gota vale mil.

Abril hace la fuente parir.

Llueva en Abril y Mayo, aunque no llueva en todo el año.

Abril sin granizo, Dios no lo hizo.

Abril que sale lloviendo, a mayo llama riendo.

Abril a los campos hace reír.

En llorar y en reír se le pasa el tiempo a Abril.

Marzo es la puerta y Abril trae la llave si es que no está puesta.

Abril abrileño, de ciento uno bueno, y la vieja que lo decía vivió ciento uno y no conoció ninguno.

En Abril, lluvias hasta que a las vacas los cuernos de le cubran.

Abril es lluvioso y señoril.

En Abril huye de la cocina, pero no quites la anguarina.

Abril mojado, de panes viene cargado.

Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.

Cuando Abril truena, noticia buena.

Abril, abrilillo, ¿cuándo no fue pillo?

Abriles y hombres viles, desde que el mundo fue mundo, los hubo a miles.

Hijo, si quieres vivir, guarda pan para mayo y leña para Abril.

En marzo si cortas un cardo te nacerán cuatro y en Abril te nacerán mil.

Tu perejil, siémbralo en Abril… (Mas... como no hay regla sin excepción, este Bloguero no recuerda cuándo lo plantó, si bien de refrán me sirvió:   

Mi perejil en Abril floreció, y para muestra un botón (foto del perejil en mi terraza).

Majadahonda, 30 de Abril de 2021       

* (Dedicado a Miguel Ángel García y a Lali, fieles amigos del pueblo, duchos en la materia - campo, meteorología y animales - en la que me dan papas con honda .Y muy agradecido al afamado meteorólogo Jaime Legaz, compañero y amigo en el Centro de Mayores y rival en la pista de Petanca, por su donación de “El libro de los Refranes de la Temperie” (Instituto nacional de Meteorología). Colección que, sumada a los miles y millares de los grandes maestros Gonzalo Correa, Rodríguez Marín, e.o., han servido de fuente a este humilde coleccionista refranero).


martes, 13 de abril de 2021

No hay presente sin pasado II

Carrascal, pedanía histórica sin historia escrita

Carrascal de Velambélez es pedanía histórica salmantina, relegada y olvidada durante siglos, y sin memoria escrita testimonial - resucitada y rediviva a finales del siglo XX. Su singular topónimo - ¡antropónimo bandera! - sirve de ejemplo en esta España vacía repleta de arte e ilusiones.
Sin ánimo de erudición o historicismo profesional, este fiel hijo de "humilde, humildísimo y durante siglos relegado pueblo charro”, seducido y orgulloso del topónimo de su cuna, pretende en el presente capítulo aclarar orígenes medievales de esta hoy resplandeciente aldea castellana. Desaparecida o tachada en la historia de población y repoblación del alfoz de Ledesma, aparece por primera vez en 1838 en el catastro provincial salmantino del Marqués de la Ensenada como pedanía de San Pedro del Valle.

Iglesia de Carrascal antes de la restauración, 1986

Todavía malviviría relegada y olvidada otro largo siglo hasta que, a finales del XX (1985) resucita, gracias a su monumental iglesia - no por grande sino por valioso tesoro pictórico- y a la restauración que inició una joven entusiasta alcaldesa del municipio de San Pedro del Valle durante más de 16 años, Encarna Montejo, hija de “carrascalina”, y al entusiasmo de sus vecinos e hijos del pueblo - entre los que figura, orgullosa, mi familia. 



Inauguración de la iglesia restaurada, 1995
Después de una larga década de obras y descubrimientos murales valiosísimos, fue inaugurada en l995, a cuya inauguración tuvimos el honor - y la inmensa alegría - de ser invitados Palmira y un servidor, y que fue presidida - entre otras autoridades salmantinas - por la teniente alcalde de Salamanca Gracia Sánchez, cuyo padre Sebastián, también era hijo de Carrascal, y muy estimado por este bloguero, de adolescente y jovenzuelo, y que figura también en primera línea de la foto recordatorio del acto (incluir foto del acto)(resaltado también en la prensa local “El Adelanto” del 4 de septiembre de 1995): "Rehabilitación de diez años de trabajos en los que han participado activamente todos los vecinos - y gran parte de los hijos del pueblo dispersos por la geografía hispana - quienes han dejado un templo repleto de obras de arte todas las épocas". 


Turistas en Carrascal, joya turística, 2005 
Asentados ya en el siglo XXI, tomará las riendas del municipio un joven “carrascalino o carrascaleño” ¡tanto monta! - ¡algo impensable en la política de antaño, cuando este cronista era niño y joven, y el puesto de alcalde era siempre de un vecino de San Pedro! - Alberto Torres, quien de la iglesia y del pueblo ha hecho joya turística. Y en el incomunicado, relegado y ruinoso "carrascal", ha puesto la primera piedra en este siglo XXI - que yo calificaría como el del “Renacimiento”- nuevas viviendas y chalets. Y con la pericia y entusiasmo de su tío José Torres, brotó de entre ruinas un auténtico jardín de las delicias (v. foto cap. anterior), compitiendo con la esbeltez del campanario y la torre, con mis  adoradas campanas (también históricas - siglos XVI y XVII) y su repiqueteo, sueño de mi infancia y juventud. 

Perdón por tan extensa como sentimentaloide introducción. Simplemente quería resaltar y demostrar el origen y originalidad y autenticidad del nombre de “mi” pueblo - durante siglos auténtico “carrascal” - historia del topónimo-antropónimo Carrascal de Velambélez. Debo también subrayar su singularidad y rareza. Cuando a lo largo y ancho de mi caminar por variopintos derroteros, amigos o conocidos me preguntaban por mis orígenes, al oír el nombre de "Carrascal de Velambélez" exclamaban extrañados : "¡¡Y eso dónde cae?? ¡¡Qué apodo más raro!! Y rarísimo también lo debe encontrar el corrector automático… lo subraya ya en rojo como ortográficamente incorrecto en la primera línea de este capítulo. 

El topónimo "Carrascal de Velambélez”, tan genuino como rimbombante, es  topónimo y antropónimo a la par: “carrascal” = paraje o terreno poblado de encinas pequeñas o carrascos/as - es frecuente en toda la margen izquierda del Tormes, desde Carrascal de Barregas - oeste de Salamanca - hasta la frontera portuguesa: algún ejemplo más: Carrascal de Olmillos, Carrascalino - finca próxima a Golpejas - Carrascal de Pericalvo, Carrascal del Obispo... etc. Y en el antropónimo Velambélez puede detectarse claramente su correspondencia con los nombres peculiares del linaje o dignidad de sus  fundadores, pobladores o repobladores Los Vela y sus herederos los Vélez. En el afán de éstos - condes, obispos, conquistadores o señores -  de bautizar las tierras reconquistadas a los árabes y pobladas con francos, asturianos y leoneses con sus propios nombres, el Conde Don Vela de Aragón y Navarra no solo se contentó con prestarle su nombre a la fundación de Carrascal, en la margen izquierda del Tormes, próxima a las ya existentes Jusbado y Çarapicos (fundaciones del rey leonés Don Ramiro II, Fueros de Ledesma…) - sino que hasta la engrandeció donándola a uno de sus sucesores Vélez, hijo de Vela.

La fecha que suelen dar los afamados historiadores del medievo, los eminentes investigadores salmantinos J.L. Martín, A. Llorente Maldonado y Federico Onís para la repoblación de Salamanca es 1102. Y la toponimia - el nombre de los pueblos, “asentamientos del Tormes”, avanzadilla de toda la cristiandad occidental, demuestran el interés de los monarcas Ramiro II de León y Alfonso VI de Castilla y León en donaciones de propiedades a miembros de la aristocracia (v. Fueros leoneses de Zamora, Salamanca, Ledesma, Alba de Tormes). Ejemplo elocuente Carrascal de Velambélez, donación a los Vela. Mas... dejemos hablar a la historia: “En el tiempo que reinaba el rey don Alonso en Castilla que ganó a Toledo vino un hijo bastardo del rey de Aragón que llamaron Don Vela a lo servir…”.

La familia de los Vela fue un poderoso linaje de entronque visigodo o navarro aragonés poblador del valle de Ayala, fundador también de esta casa y linaje, enterrado en un monasterio alavés, y repoblador de la zona del Tormes entre Salamanca y Ledesma y de la población general de Salamanca. E inclusive decisiva y trascendental fue su aportación a la repoblación de Salamanca: "El infante Don Vela la reedificó y pobló ya que se encontraba desolada en razón a las continuas invasiones moras. Alfonso VI ordenó a su yerno Raimundo de Borgoña e hija doña Urraca, en la cual Don Vela prestó un gran servicio…”. Y seguimos citando: "Muerto el rey (+1109) accedió al trono en 1109 su hija Doña Urraca y Don Vela continuó al servicio de la reina, como lo había hecho con su padre...". E incluso muerto Don Raimundo en +1107, “Don Vela fue quien continuó con la reconstrucción y repoblación, según se ha dicho, desde 1107 hasta 1124, posible fecha de su muerte". (Relato aparecido en "Historias de Caballeros Andantes: nuestros ancestros medievales").

 

Pero este Bloguero continúa todavía disfrutando del encanto y singularidad de muchos de los microtopónimos de su pueblo antes de la concentración parcelaria a finales del pasado siglo. En mi desmemoriada memoria continúan todavía tintineando paisajes y terruños tan melódicos e inolvidables como: Las chiviteras, Las perenalas, Las cárcabas, El Carcabón, La antanica, La cueva, Las cruces etc., etc.

martes, 23 de marzo de 2021

No hay presente sin pasado I


La España vacía: Pueblos “chicos” - Añoranzas grandes e Historias fantásticas

Mapa Tierra de Ledesma

La oscura Historia de mi “solar chico”, nostalgia agazapada en los jardines de la infancia y adolescencia, resucita en esta prórroga dadivosa de mi senectud, empeñado este bloguero en aclarar dudas y desvelar historias: orígenes y toponimia de “mis pueblos”. Simplemente la singularidad seductora de su toponimia, la musicalidad y originalidad de sus nombres: Carrascal de Velambélez, Zarapicos, Florida de Liébana, Almenara de Tormes, Juzbado, San Pedro del Valle, Palacios del Arzobispo, Añover de Tormes, Santiz, Zamayón, Torresmenudas, San Pelayo de la Guareña, Villaseco de los Reyes… Las arcaicas estampas de antaño y las modernas de hogaño de todos ellos, ¡y muchos más! - alimentan mis sueños y alargan mis duermevelas.

Nostálgica pero feliz, todavía hoy, mi nonagenaria naturaleza continua aleteando por valles y arroyos, por montículos y encinares, por sus callejuelas y sus plazas, por las márgenes de “mi río”, por el campanario, la torre y las campanas de “mi” iglesia.

El bloguero con su amigo Feli en el parque

“Mi patria es mi infancia”, sentenciaba Rilke. Yo añadiría... ¡y mucho más!: mi adolescencia, y mi juventud, mi familia y amigos. Mis caminos y mis paisajes: mi viña y mi huerto, ¡mis pájaros y sus nidos!, ¡mi escuela!: el Amicis Corazón, y el mapa de España. Sus leyendas y sus orígenes medievales, etc., etc. “El Presente sería nada sin el Pasado”. Recuerdos que no mueren, lazos de los que no logras desligarte… ¡El Pasado también sería nada sin el Presente!

Tan extenso como introductorio prólogo viene a cuento de llamada telefónica de mi hija “alcarreña” Antje comunicándome, exultante y sorprendida, que una amiga, encajera madrileña, había estado en Zarapicos de excursión, hacía más de una veintena de años, quedando sorprendida de la belleza del lugar y la noticia de que allí vivían un escritor y un pintor famosos. Cierto lo del primero. Allí vivió José Luis Martín, profesor, historiador y político de renombre. Pero lamentablemente no conozco al artista del pincel. Pero comparto plenamente opiniones y sensaciones de su amiga.

Armonizar Presente y Pasado es uno de los objetivos prioritarios de este Bloguero, siguiendo la súplica de mi hija: ¿Por qué no escribes algo más sobre la historia de tus pueblos y completas el capítulo “El triángulo amoroso”, del primer tomo de tus “Semblanzas”?

Escuela antigua de Carrascal

Pues… obras son amores. Y aunque la Historia no figura en mis predilecciones, sí lo han sido - y continúan siéndolo - la Geografía y la Lingüística. Y en especial la Toponimia. En mi autodidactismo escolar, en la escuela mixta de mi inolvidable Carrascal - con magnífico edificio sinpar en la comarca ledesmina - con un solo mapa de España adornando sus muros, presumía el rapazuelo de “saberse” de memoria y de carrerilla, el número de habitantes de cada ciudad española y el nombre de los partidos judiciales de todas y cada una de las provincias. 

Pero volviendo a la Toponimia, habría que añadir a ésta mi debilidad por la Antroponimia y la Etimología. (¡No te olvido querido amigo Rudi Reidinger - versado en latines, aunque germano - cómo disfrutábamos jugando a las etimologías léxicas acompañados del Diccionario de la RAE!). Pero antes de pasar más adelante, debo confesar humildemente que este capítulo no hubiera tenido lugar sin la excepcional  ayuda de mi compañero y paisano Ignacio Coca y a su tesis doctoral “Toponimia de la Ribera de Cañedo”: “obra pionera, magistral, imprescindible en el campo lingüístico-geográfico de la toponimia”. E imprescindibles también para conseguir el soñado objetivo - ¡añoranza tanto tiempo rumiada! - de demostrar que el topónimo de “mi pueblo Carrascal de Velambélez” - es uno más de los “nombres de personas convertidos en nombres de lugar” de las aldeas de la repoblación medieval del alfoz de Ledesma.

Iglesia de Carrascal en la actualidad
Los antropónimos del s. XII - Vela y Vélez como ejemplo - son nombres identificados, producto de bautizar la tierra conquistada o repoblada con el nombre del donante o repoblador. Carrascal es fitónimo frecuente en la margen izquierda del Tormes entre Salamanca y la Tierra de Ledesma: Carrascal de Barregas, Carrascal de Olmillos, Carrascalino, Carrascal del Obispo, Carrascal de Pericalvo. Mi Carrascal de Velambélez, relegado y marginado ¡durante  siglos y siglos! como pedanía de San Pedro del Valle, ha saltado a las páginas de actualidad turística merced a la joya monumental artística de su iglesia  la Virgen del Castillo, una de las mas célebres - con la de Almenara - de la época de la repoblación de la ribera del Tormes por Don Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VI, - casado con su hija Doña Urraca - y el Conde Vela de Aragón, por mandato del rey Castellano-leonés (+1009). Y según consta en alusión implícita en el Romance del Rey don Alonso, que ganó a Toledo...



… Esto fue aquende el río

que agora Tajo se llama,

sin otros muchos lugares

que allende el río ganara.

Luego en ganando el lugar,

de cristianos le poblaba,

luego le hace su iglesia,

luego le pone campanas;

dejólos fortalecidos

y a Toledo se tornara.

……

Pero de esta historia y… mucho más, en el próximo capítulo. Ambos dedicados a: Alberto Torres, joven y admirado alcalde ejemplar, y a Feli Martín, Colás, Castor y Francisco, inolvidables y queridos vecinos y amigos en la distancia. Todos ellos - con el “embellecedor, artesano real, José Torres - “alma, corazón y vida” de “nuestro” pueblo.


jueves, 11 de febrero de 2021

SERENA SENECTUD

La Lectura como pasión y pasatiempo y el Bolígrafo como deporte favorito

“He buscado en todas partes el sosiego y no lo he encontrado sino en lugar apartado (en Palacios y en mi despacho) con un libro en la mano”, (plagiando a Kempis).

Mi afición a la lectura y mi pasión por el libro fueron tardías y lentas. Tan tardías como lentas por las especiales circunstancias vitales y profesionales. Pues, tanto mi infancia como la adolescencia y juventud fueron etapas sin libros. Por desgracia, o fortuna, mi destino no estuvo entre los afortunados humanos que menciona Edmundo de Amicis: “El destino de muchos hombres depende de haber o no haber biblioteca en la casa paterna”.

El libro fue compañero inexistente en mi casa paterna. Avis rara en la escuela de aldea de mi infancia, artículo de lujo en un bachillerato de infarto. Y amigo novato y tímido de lectura obligatoria en mi paso, a saltos, por la universidad. En la didáctica de aquellos tiempos de guerras y posguerras, imperaban el memorismo y el historicismo a ultranza : “apuntes” para aprobar y “trabajillos” para “nota”. Tardía y obligatoriamente “mandones” se fueron infiltrando en mi arribo a la universidad, después de un Magisterio por libre (¡dos cursos de una tacada!). Vaguísimo es el recuerdo y mínima la aportación de los libros en mi formación e inicios profesionales.

Sin embargo, debo testimoniar orgulloso que en esos dos años de aislamiento, preparación, sustitución y prácticas obligatorias en la escuela de mi pueblo, gracias a la asesoría y las revistas pedagógicas de mi maestra Dª Hortensia, nació el descubrimiento y mi devoción a la enseñanza ... ¡y a la poesía ! Y como la práctica hace al maestro, con l@s alumn@s aventajad@s recitábamos y disfrutábamos con los poemas de Bécquer, Lorca, Machado, Juan Ramón Jiménez, Rosalía de Castro, Gabriel y Galán ... en nuestras fiestas de fin de curso.

En mi memoria permanecen y perviven “Los chopos de las márgenes del Duero”, “Volverán las oscuras Golondrinas”, “A las cinco de la tarde”, “Las campanas”... ¡Si por siempre enmudecieran…! ... y “La montaraza”. (En Mis viejos amigos los libros viejos).

Los libros tardaron en incorporarse de pleno al círculo de mis amistades y continuaban siendo escasos. Costosos y exclusivos. Lejos del alcance de hijos de relegados y pobres aldeanos de Castilla la Vieja.

Sin embargo tengo que confesar, humildemente, que a la Universidad Salmantina y a su Facultad de Filología, antaño denominada Facultad de Filosofía y Letras, debo el aperturismo, la modernización y mi interés por las lenguas. Tanto clásicas como modernas. Y consiguientemente su cultura y literatura. Y sus libros. Afortunado, continúo presumiendo todavía, de ser del trío de estrenadores de la Licenciatura en Filología Moderna (alemán como primera e inglés como segunda lengua) y de lucir la medalla del cincuentenario de la especialidad impuesta nada más y nada menos que por el Vicerrector Quintanilla, estimado vecino y amigo de Palacios. Y sería la germanística, concretamente la comparatística, y la investigación filológica los que me llevarían a Alemania, meine zweite Heimat (mi segunda patria), donde tras largos años de investigación (lenta y por libre) concluiría mi doctorado sobre picaresca.

Alemania me abrió de par en par sus puertas y el libro y la docencia se convertirían en compañeros inseparables de profesión. Y conquistador de amistades y saberes en mis correrías como intérprete, traductor y periodista. Primeramente, asesor y autor en editoriales de Diesterweg (Frankfurt) y Lensing (Dortmund), y más tarde, al regresar a España, Cátedra en Madrid y Anaya en Salamanca.

Pero memorable, y trascendental, en la historia de mis relaciones con el libro fue el papel de La Feria Internacional del Libro de Frankfurt, heredera de la famosísima de Leipzig, antes de la gran guerra universal. Frankfurt se convirtió en vivero anual de nuestra incipiente biblioteca. Sirva de ejemplo a cuanto antecede mi asistencia anual, y mi visita diaria a dicha feria como corresponsal de revista comercial española e intérprete de expositores españoles.

Nuestra biblioteca presume orgullosa de baldas completas de premios Nadal y premios Planeta, capitaneada por los inauguradores de las series Laforet, con su Nada y mi adorado Delibes con “La sombra del ciprés es alargada”. Gran parte de ellos donación editorial, dedicatoria del propio autor incluida.

De reseñar es, igualmente, mi humilde aportación a la germanística española con mi doctorado en comparatística. Aunque lentísimo, y prácticamente por libre, pero sin pausas, inició y amplió mi aportación a la historia del Libro con la traducción y edición del Werther, número 1 e inauguración de la exitosa serie de Anaya “Letras universales” (al alimón con las Tragedias completas de Esquilo), y el Simplicissimus, edición primera completa en español de la obra más representativa de la picaresca alemana.

Además de la mencionada edición del Werther (premiada con edición especial y entre los cien ejemplares más vendidos, en solemne acto de celebración en la Biblioteca Nacional), y la del Simplicissimus, premiada por el gobierno alemán, tengo que agradecer a la generosidad de Gustavo Domínguez, las ediciones y traducciones de Las afinidades electivas de Goethe, La Pícara Coraje de Grimmelshausen y la Historia de la literatura alemana. Mi afición filológica y libreril se se ha visto también premiada con la presentación de ediciones de literatura alemana en el Instituto Goethe madrileño.

Pero ha llegado el momento de testimoniar que “nuestra” Biblioteca no habría pasado de corriente y normalita sin la Amistad, con mayúscula, de dos grandes editores: Herr F. C. Lorson de la Editorial Lensing (Dortmund) y Gustavo Domínguez de Cátedra (Madrid).

A Herr Lorson tendría que levantarle un monumento en el templo de la Amistad y en mi mundo del Libro. Sin su asesoría y su generosidad, y sin su revista pedagógica "PRAXIS des neusprachlichen Unterrichts" (publicación señera en el campo de la didáctica de lenguas modernas), sin la cual este maestrillo trasplantado a Alemania, y en la docencia del español, no hubiera dado el salto a la devoción, la pluma y a la relación íntima con el libro.

Casualmente una carta del lector Manuel José González fue el aldabonazo que sirvió de llamada al editor de Praxis, quien se presentó inesperadamente en Frankfurt, brindándome la entrada en el consejo de redacción de Praxis, como director de la sección de español. La lírica española desde comienzos del siglo hasta nuestros días, fue una de mis primeras colaboraciones, y al entrañable Herr Lorson debo la aparición, nada más y nada menos, con dos libritos ilustrados para la enseñanza del español en Alemania: España Sol y Sombra, Viva el Turismo.

La amistad con Her Lorson pervivió después de nuestro regreso a España, con una visita a Algorta. No será preciso puntualizar que nuestra biblioteca se vió ostensiblemente incrementada con los libros de Lensing y allegados.

“Muchas gracias por la ayuda que nos prestas y la amistad que nos brindas”. Estas palabras, entresacadas de una de sus últimas felicitaciones navideñas, son expresión de una relación que sobrepasaba lo profesional. Son a la par recuerdo de mi otro gran amigo, editor, Gustavo Domínguez, agradeciendo mi colaboración y amistad como responsable de literatura alemana de la serie de Cátedra Letras Universales. Amistad sincera y cordial aderezada con modestas y animadas tertulias de mesa en el comedor de la editorial y visitas en Majadahonda con partidita de tenis y subsiguiente aperitivo rehabilitador. Sirvan también de testimonio elocuente, imborrable y generoso, las dos exitosas series populares de Cátedra ( Letras Universales y Letras Hispánicas), que pueblan, algunos ejemplares por duplicado, estanterías de mi biblioteca, entre ambas superando con creces el millar.

Su jubilación voluntaria y su traslado definitivo a una aldea para disfrutar de la paz y clima mediterráneas no mermaron mis relaciones con Cátedra. Con Josune García, actual directora de Ediciones Cátedra, festejamos en Salamanca, en la Facultad de Letras, y en compañía del amigo Manolo Montesinos y de Feliciano Pérez Varas, la presentación de su edición española de los Aforismos de Lichtenberg.

Pero con el alejamiento de unos y otros y con la llegada de la jubilación, la biblioteca vió mermado su crecimiento. Pero no así el Libro, la Lectura y la Amistad del Bolígrafo. Sirva de testimonio la siguiente fotografía de mi mesita de trabajo y el cuarteto de ejemplares que la presiden: la simpar y superpremiada Irene Vallejo que “escribe como los ángeles”, según atinada crítica. Y según propia "el deleite de su lectura arrastra hasta el Infinito". A la zaga le sigue el placer de la “Lluvia ligera”. Luis Landero arrastró torrencialmente con la prosa de su lluvia a batir records de lectura a este nonagenario, que se la devoró en menos de una semana. No puedo marginar la figura de los dos clásicos modernos (Clarín y Valle-Inclán), escoltados por los dos modernísimos, Vallejo - Landero. La vaquita Cordera de Clarín y Las Sonatas de Valle-Inclán continúan armonizando las lecturas de mi Serena Senectud. Y hablando de modernismos, que me perdone por no figurar en la orla de mi fotografía mi admirado Padura y su "Como polvo en el viento". Solamente por su título, merecería figurar en mi cuadro de honor.
 
Estoy convencido de que los buenos Libros como los buenos Amigos alargan la vida. Y continúan uniéndonos y armonizándonos. Los libros son camino de afectos y amistades. El Libro (lectura y bolígrafo) como animadores y deporte recomendables.