domingo, 29 de enero de 2023

¡HACE MAS DE UN SIGLO!


Poemas que no mueren. Libros que envejecen.

En un día de Reyes, 6 de Enero de 1905, moría en un pueblecito del norte de Cáceres, a los 35 años de edad, el popular poeta “salamanquino-cacereño” JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN. Analogías y similitudes vivenciales: infancia y primera juventud en pueblos salmantinos y cacereños, escenarios y vivencias profesionales comunes, que motivaron algunos de los más afamados y famosos poemas del poeta. Y vivencias literarias de este bloguero, que ya de niño -en la paupérrima escuela “mixta”, ¡y sin libros!-  de un pueblo vacío -¡sin luz eléctrica ni agua corriente!- recitaba de memoria el poema “Idilio” -"la pavera”- versos vivenciales infantiles! Idílica escena picaresca de parejita campesina guardiana de los pavitos en el poema del poeta, y también con nueve o diez añitos el bloguero cuidaba de que los pavos no comieran los cereales de las eras y no se perdieran en sus correrías tras los saltamontes en los eriales de la campiña. También de adolescente jugaba el bloguero al romántico juego de adivinar el color de los “capullitos de amapola”: "si eran  blancos… monja. Y fraile si eran rosa”.

Dejemos ahora que nos deleite Gabriel y Galán con los “idílicos” versos de…


IDILIO

La pulida paverilla
- un capullo de amapola-
jugaba con el paverillo
en la linde de la hoja. ¡¡¡ Foto del poeta!!!
La pavada anda buscando
hormiguitas y langosta
en los cercanos baldíos
que no tienen otra cosa.
Sentada está la pavera
de lindón sobre la alfombra,
y el pavero de rodillas,
como adoran los que adoran.
Ella ha juntado en el halda,
donde los tallos les corta,
un montón de bien cerrados
capullitos de amapola.

…………………..

Y se lo muestra al muchacho preguntando
¿fraile o monja?
Y esperando se le queda
¡más picaresca y más mona! …
El capullo será fraile
si tiene rojas las hojas
pero si las tiene blancas,
el capullo será monja…

“El poeta más grande será siempre el que más enteramente se comunique”, según palabras del ilustre prologuista de la edición de que disfruto  -¡casi centenaria! (1935)- Juan Maragall: “La poesía de Gabriel y Galán es de las que atan lazos, compenetración de tierra y musa. Influencia de la naturaleza, voces de los pueblos”.

Un ejemplo más de los numerosos que pudiera aducir es el “Vaquerillo”, otro más de la serie  “Campesinas”. Poema con dejes autobiográficos del poeta.

EL VAQUERILLO

He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas
…
Una noche solemne de junio
Una noche de junio muy clara.
Los valles dormían,
los búhos cantaban,
sonaba un cencerro,
rumiaban las vacas

….

Y le dije con voz de cariño
cuando vi clarear la mañana:
Despierta mi mozo
que viene ya el alba
y hay que hacer una lumbre muy grande
y un almuerzo muy rico ¡Levanta!
Tú te quedas luego
guardando las vacas
Y a la noche te vas y las dejas…
San Antonio bendito las guarda…
y a tu madre a la noche le dices
que vaya a mi casa
porque ya eres grande
y te quiero aumentar la soldada

Y si “Poesía no es otra cosa que palabra viva”, “vivitos y palpitando”, que diría Gabriel y Galán, continúan coleando en mi ajada memoria algunos de sus poemas: poesía social -dialectal, sin precedentes e insuperables, ofrecidos en “Extremeñas”, según palabras del ilustre pensador y escritor catalán, uno de los famosos prologuistas de “mi” edición favorita, J. Maragall: 

 “La poesía grande, la única, gusta mucho de brotar en dialectos. Dialecto es la constante de las lenguas en boca del pueblo que es como si dijéramos la madre tierra de las palabras”.  Ejemplo elocuente…                                                      

Con Gabriel y Galán se fueron -según se quejaba ya el poeta hace más de un siglo- “los pastores y segadores de su abuelo, que alegraban las majadas con historias y cantares”. Pero se fueron también los “Vaquerillos”, con su “Galana” y los ganaderos y gañanes (véase el poema “El gañán” y las “Montarazas y Alquerías” extremeñas-castellanas. Y tantos y tantas y tantos... recogidos en sus “Campesinas” y “Extremeñas”… “Poesía popular que no muere… Poesía grande, la única gusta mucho de brotar en dialecto… Dialecto es la constante de las lenguas en boca del pueblo, que es como si dijéramos la madre tierra de las palabras “Continuo acudiendo a Maragall: Palabras de la Poesía popular que no muere. Sirvan de ejemplo una más, “religiosa”, pero que el autor -o el editor- no la recoge en el apartado Religiosa del segundo tomo, sino que figura capitaneando el apartado Extremeñas, y es una de las más populares y más recitadas: El Cristu benditu, de la que ofrecemos los primeros versos. Una de las más populares y de las más recitadas en círculos y tertulias literarias. Inolvidable e histórica fue una de ellas. La celebrada en el Centro de Mayores de Majadahonda, presidida por una nieta, que vivió en Majadahonda, y un nieto residente en Madrid.

EL CRISTU BENDITU

I
¿Ondi jueron los tiempos aquellos,
que pué que no guelvan
cuando yo jui persona leía
que jizu comedias
y aleluyas tamién y cantaris
pa cantalos en una vigüela?
¿Ondi jueron aquellas cocinas
que llamaban ilusionis y eran
a 'specie de airinos
que atontá me tenían la mollera?
¿Ondi jueron de aquellos sentires
las delicaezas
que me jizun llorar como un neni,
de gustu y de pena?
¿Ondi jueron aquellos pensaris
que jacían dolel la cabeza
de puro lo jondus
y enreäos que eran?

II
Pensando estas cosas,
que me daban ajogos de pena,
una vez andaba por los olivaris
que la ermita del Cristu röean.
Triste y aginao,
de la ermita me jui pa la vera;
solitaria y abierta la vide
y entrémi por ella.
Con el alma llenita de jielis
con el pecho jechito una breva
y la cara jaciendo pucheros
lo mesmito que un niño de teta,
juime ampié del Cristu,
me jinqué en la tierra

III
¡Qué güeno es el Cristu
de la ermita aquella!
Pa jacel más alegri mi vía,
ni dineros me dio ni jacienda,
polque ice la genti que sabi
que la dicha no está en la riqueza.
Ni me jizu marqués, ni menistro,
ni alcaldi siquiera,
pa podel dil a misa el primero
con la ensinia los días de fiesta
y sentalmi a la vera del cura
jaciendu fachenda.
¡Pa esas cosas que son de fanfarria
no da nada el Cristu de la ermita aquella!

PS: Para no abusar de la paciencia de los lectores amigos de este Blog con el extensísimo poema de Gabriel y Galán, en extremeño, “El Cristu benditu”, dejamos para el próximo capítulo el apartado “Libros que  envejecen”.

martes, 3 de enero de 2023

RELEYENDO FAVORITOS II


 EL MENSAJE DE LOS PÁJAROS 

“El milenario y silencioso mensaje de los pájaros fue llegando a su entendimiento y compañía como una brisa hecha de palabras... Eran pájaros, maravillosos, destellos de la hermosura del mundo...”. El rey Gracián fue capaz de recordar el mensaje de los pájaros palabra por palabra ( J.M. Gisbert).

El anciano rey Gracián -protagonista del cuento de Gisbert El mensaje de los pájaros- premio nacional de literatura infantil y juvenil, y toda su obra del Cervantes 1997, era el afortunado receptor de este mensaje. Y aunque era un monarca pobre, lo aceptaba y no se  sentía triste.  Lo que más le gustaba era  pasear por las almenas del castillo, y sobre todo, pasear por los frondosos bosques que lo rodeaban para observar los bellos pájaros, admirar los colores de sus plumas y deleitarse escuchando trinos, gorjeos y cantos... En ellos encontraba la belleza más sencilla y agridulce, la armonía más pura, la mejor música y más agradable del mundo”....

“Los pájaros de los bosques eran sus súbditos predilectos y también, debido a su soledad sus mejores amigos”. Si bien los amigos de verdad, y fieles servidores,  eran tres: Ayael, Magrís y Lucio.

Ayael era un buhonero que siempre ha vivido de la venta, de aldea en aldea, de lugar en lugar en lugar. Hoy aquí, mañana allá…”. “Ya soy demasiado viejo para seguir llevando esta vida de mercader ambulante… Voy de regreso a la lejana  aldea de Anatolia donde nací. Necesito aligerar el carromato. Vendo  a buen precio lo que me ha quedado…”.

(El rey  se quedó con “una red de finísimos y resistentes hilos de plata. Es casi invisible. Solo se ve bien cuando el sol le da de lleno”....” Sirve para capturar los más bellos pájaros y los de más exquisito y sugestivo canto”).

Pág. 33: Ilustración de Chata Lucini
Magrís era“el muchacho del bosque que parecía un vagabundo de los bosques, y aunque era muy joven, casi un niño… conocía  los cantos de cientos de pájaros e imitaba a la perfección los trinos, gorjeos y cantos de muchas especies con las catorce flautas de madera y hueso que llevaba en su zurrón. Siete de ellas, apodadas por el nombre de los siete pajaritos cuyas melodías hacían las delicias del rey su amigo y que caían en la red de plata del castillo: flauta jilguero, flauta ruiseñor, etc., etc.. El estornino fue el primero que cayó en la red de plata y el jilguero, el anunciador del mensaje de sus compañeros: ( “Si me dejas escapar, dentro de unos días sabrás algo que nunca olvidarás”). Además, el rey y Magris eran caminantes hechizados por el silencio del bosque”.

Lucio era el modesto, noble y honrado criado que se nos autopresenta como sigue: “No soy más que un ignorante campesino y penitente, pero me ofrezco a serviros en lo que pueda”... -“No tengo mala voluntad ni le hago mal a nadie. Y si en algo ofendo o molesto, espero ser perdonado”.

Los  lectores, amigos de este blog, se sentirán escandalizados, viendo que el presente capítulo es parcial -simple, lisa y llanamente- copia literal del famoso cuento de Gisbert. Razón quizás no les falte. Pero lo que sí es cierto, o al menos así lo interpreta y siente este anciano bloguero, que  desde niño “soñaba con nidos y quería aprender a volar” (v. capítulo del blog), es que los pajaritos -con sus casitas (los nidos), sus plumajes y sus cantos- eran y continúan siendo sus amigos.

Así mismo, y perdón por la redundancia, cierto es también que, casual y curiosamente,  “los siete preciosos pájaros” que en el profundo corazón del bosque  aguardaban en un mismo árbol  al noble y bondadoso monarca contaban, cuentan y continúan figurando entre mis  predilectos. Tales siete eran:

  • un estornino 
  • un petirrojo 
  • un jilguero 
  • una alondra
  • un ruiseñor 
  • un mirlo y 
  • una calandria                                                                                                        

Y precisamente todos ellos -y ¡muchos! ¡muchísimos más…!- eran, y continúan siendo mis amigos inseparables.

“En el Libro de la Vida de cada cual -continúo citando de “Los mensajes de los pájaros”- hay una página en blanco que está siempre esperando”.

El rey Gracián era capaz de recordar el mensaje de los siete pájaros palabra por palabra... Prueba y testimonio de ello, y como colofón al “Mensaje de los Pájaros” es el  capítulo último “Últimas palabras”: palabras de despedida del bondadoso Rey Gracián, sabios Consejos, dirigidos a amantes de los pájaros de todas las edades, idiomas y lugares, países y paisajes: 

El monarca enamorado  de los pájaros:

  •  Encontraba cada día un motivo para admirar el mundo.
  • Sus ojos buscaban siempre el asombro, la hermosura, algo con lo que enamorarse.
  • Degustaba 
    • sentir la respiración del tiempo
    • ver cambiar la luz con el paso de las horas
    • contemplar fijamente los crepúsculos y las auroras
    • beber el perfume de las noches y…
    • ¡Extasiarse con los cantos y los colores  de los pájaros!

Hasta en sueños, éstos continúan hablándole. “El rey Gracián fue capaz de recordar el mensaje de los pájaros palabra por palabra. Y la voz de los siete se transformó en una sola voz que decía silenciosas palabras:                                                         



“
Pág. 139: Ilustración de Chata Lucini 
Ahora conocerás una verdad casi tan antigua como la humanidad”: Gracián  buscó el contacto con la tierra. Se arrodilló con cuidado, ayudándose con las manos, y luego se tendió boca arriba…
Tenía los ojos cerrados y, sin embargo, seguía contemplando el firmamento estrellado. Lo veía a través de los párpados… Luciolo imitó y se tendió a su lado... ”

…Un humano[es] un ser capaz de imaginar mundos lejanos, de hablarles a los dioses, de crear belleza casi de la nada, de llorar de alegría o de dolor en lo más profundo de una madrugada , merece dejar su nombre, sus hechos y su huella en la larga historia del universo.” 

Postdata: Este bloguero amante de la belleza de la palabra, de los pájaros y de la Naturaleza con mayúscula, recomienda la lectura de este premiado cuentito de literatura infantil y juvenil “para mayores”... ¡Poesía en Prosa!… Y dedica el presente capítulo del Blog a su hija A., amante  de los pajaritos -amigos de su jardín- y de LA COLINA, todos -¡y tantos!- de los que pasan por su cámara.

sábado, 12 de noviembre de 2022

RELEYENDO FAVORITOS

SOSTIENE PEREIRA…
y yo le secundo y apoyo, sostengo y requetesostengo, que releyendo la novelita - mejor dicho la pequeña gran novela - de nuestro querido y admirado Antonio Tabucchi, he disfrutado de uno de los mayores deleites que brinda la Literatura.


Caro Sr. Tabucchi: ¡Quién me iba a decir que nuestros caminos se iban a cruzar, y reencontrar, sostengo, en los transitados paisajes de mi humilde, muy transitado y estimado vecino Portugal! Y todo ello gracias al guía y la compañía amistosa y valiosa de nuestro común amigo Pereira. Porque yo también pavoneo de su amistad. Pues, a ambos, entre otros vínculos, nos une la pasión por la lectura, la escritura y la traducción. Sostengo, la literatura y la lingüística… la geografía y el turismo: vacaciones y veraneos, paseos y baños en Aveiro, Viana do Castelo, Espinho, Figueira da Foz,  Estoril, algunas de las playas más asequibles y frecuentadas, con sus ciudades más famosas e históricas: Lisboa, Braga, Coimbra, Oporto, entre otras.

Para empezar te diré que me ha llamado la atención que tú nos hayas ocultado el nombre de pila de nuestro protagonista. ¡Aunque nos ofreces la etimología de su apellido! Perdona compañero amigo Pereira me torne tan quisquilloso. ¡Pero… no se me había ocurrido pensar - sostengo - que tu apellido tuviera algo que ver con las dulces, doraditas y ricas peritas de nuestra Colina.

Perdona, sostengo, tan minuciosas menudeces. Pero estarás de acuerdo conmigo en que el mundo es cual pañuelo pequeñito. ¡Quién me iba a decir, - requetesostengo - que en la quietud pacífica de mi larga jubilación iban a volver a cruzarse, o mejor aunarse, nuestros caminos en paralelos itinerarios de mi vecino Portugal, tu patria chica.

Porque sabrás, apreciado y estimado amigo Pereira, y lo sostengo una vez más, que incluso somos vecinos. ¡Casi casi hasta paisanos! Paisanaje, vecindad y hasta nacionalidad: italiano-portuguesa la vuestra, portuguesa-hispano-salmantina-ledesmina-fronteriza y rayana con Tras os Montes, Minho y Douro y Aveira Alta la mía. ¡Quién nos iba a decir - estimado y admirado Pereira, sostengo y repito una vez más, y lo sostendré y repetirá muchas más, que el escenario lisboeta-profesional de tus correrías y peripecias, la filosofía de tu amigo el Dr. Cardoso y la teología del Padre Antonio, y el contacto con tu inquilino Rossi, tan falso amigo como su tesis doctoral plagiada, y con su amante Marta, seductora activista,  nos iban a hermanar como se hermanan nuestras lenguas y… ¡nuestra profesión! 

Ambos, tú,  Pereira con  tu amigo Silva - y un humilde servidor, como estudiante de la universidad de Salamanca, transitamos en nuestra juventud las aulas de la Coimbra universitaria - y profesionalmente cultivamos la traducción de literaturas extranjeras, hobby profesional de ambos: tú, periodista - traductor de los grandes romanciers galos del XIX, Balzac y Daudet,  Mauriac y Bernanos - entre otros -  yo, de la picaresca alemana (léase Simplicissimus) y del romántico Werther de Johann Wolfgang von Goethe.

¡Ah! Y sostengo que yo también - con mi Palmira - disfruté, incluso en un par de ocasiones, no de las lujosas termas famosas portuguesas, pero sí de la hospitalidad y belleza de la naturaleza del entorno del lujoso balneario de Buçaco, veraneo preferido tuyo y del Dr. Cardoso - y su “amiguita”.

Y como despedida - y pongo punto final a esta misiva amigable -  un par de consejos más de este tu colega mayor, avezado y experimentado:  

Estimado colega Pereira, a la vida hay que darle dulzor. O dulzura, como tú prefieras. Comenzando por tus bebidas, por tu  “sosa limonada”. ¡Ponle un par de cucharaditas de azúcar!

Cambia también tus hábitos alimentarios: olvídate de tu régimen frugal y monótono. Come algo más que “omelette con hierbas finas y pescado hervido”. Y por favor… no tienes que avergonzarte de no haber comido dulces en tu vida. Pero... visita de vez en cuando alguna de las bellas y tentadoras pastelerías lisboetas. Y olvídate de la clínica talasoterápica de tu amigo el Dr. Cardoso y de su recomendado régimen espartano. ¡Diez unidades de limonada sin azúcar diarias me parecen una barbaridad!

Pasa por alto tus nostalgias de arrepentimiento. Déjate, sostengo, de devaneos teológicos - filosóficos. Porque… hasta tu amigo, el P. Antonio, pasa de ellos.

Cambia por favor el color de tu corbata negra y evita la fea costumbre de la servilleta al cuello en las comidas. Y suspende - o al menos simplifica - también las relaciones con el retrato de tu difunta esposa - ¡siempre tan seria!:  una simple sonrisita por tu parte aclararía alguna de tus pesadillas. Ésta te lo agradecería.

¡Supera también la atracción o atractivo de los recuerdos! ¡Como tú quieras!

Y por último… - ¡y sostengo por última vez! - “importantísimo” consejo de colega experimentado: ¡Cambia de colaboración en tu “Lisboa”, el periódico lisboeta vespertino. Olvídate de la sección de “Necrológicas” y “Efemérides anticipadas (¡qué ocurrencia!).

Ocúpate, por ejemplo, sostengo, (perdón, me olvidé de mi promesa en el párrafo inicial) de la “Sección de Deportes” o “Ecos de Sociedad”. Verbi gracia: Nacimientos, Bautizos, Bodas, Divorcios…”, “Historietas con foto”... etc., etc.

PD. Perdonad, estimado Pereira y estimadísimo A. P,. no me despida de vosotros con el requetegastadísimo tópico de ¡Hasta siempre! Pues, SOSTENGO, que “tan prendado he quedado de vuestra compañia con la relectura de la 9ª edición de 2009, que estoy convencido de que volveremos a encontrarnos alguna vez más en mi apartado de “Lecturas personales favoritas” o “Releyendo favoritos”. Vale.

jueves, 20 de octubre de 2022

La del alba sería...


¡Dejemos hablar al Tiempo!)

En el capítulo precedente J.C. Onetti, y su brillante pluma lírica suplicaban con ejemplos líricos insuperables… “DEJEMOS HABLAR AL VIENTO". Hoy, en el presente, una vez más, volvemos a ceder la pluma a mi admirado Onetti para presentarnos al simpar “colega” y a su  inmortal y universal creación:

“Todos los novelistas, sea cual sea el idioma en que escribamos, somos deudores de aquel hombre desdichado y de su mejor novela, que es la primera también y mejor novela que se ha escrito”.

Don Quixote y Dulcinea, ilustración de Jean Bosschere.
(No será preciso revelar que aquel “desdichado” fue MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA con su “primera y mejor novela” DON QUIJOTE DE LA MANCHA.)

Leyendo, disfrutando - ¡y refrescándose! - el pasado tórrido verano con la relectura de “El ingenioso Hidalgo de la Mancha”, este humilde y veteranísimo bloguero volvió a enfrascarse - una vez más - con las Mudanzas Meteorológicas y el papel y trascendencia del Tiempo en las aventuras y desventuras quijoteriles. Esta vez siguiendo, por tanto, el ejemplo, y plagiando, al excepcional “meteorólogo” Don Miguel de Cervantes - “moderno hombre del tiempo” - ... y tomando préstamos de su inmortal herencia. “La del alba sería cuando Don Quijote salió de la venta tan contento, tan gallardo por verse armado caballero, que el gozo le reventaba por la cincha del caballo.” (cap. III parte 1ª)

Pero ya en el segundo capítulo “Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso hidalgo”, Cervantes comenzará su meticulosa información meteorológica como sigue: “Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención, y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio, armó de todas sus armas, subió sobre  Rocinante… y por la falsa de un corral salió al campo”. (cap. II 1ª parte).

Y continúa informándonos D. Miguel, que “nuestro flamante aventurero iba hablando consigo mesmo […] Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y  espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos … y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora …” (cap. II 1ª parte).                         

Y unos capítulos más adelante Cervantes continúa su minuciosa información como “hombre del tiempo” con la noticia que da título al presente capítulo del Blog:

“Y así, sin darle parte a persona alguna de su intención, y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio […]” Y sin importarle un bledo condiciones atmosféricas y sinsabores de la meteorología, (según informa a su Ama) “los caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, al aire, a las inclemencias del cielo, de noche y de día, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros mismos pies [...]” (cap. VI 2ª parte). 

Y… también un año más, y una vez más, Cervantes y Don Quijote se quejaban, ambos a dúo, de las inclemencias del Tiempo: “Era el caso que aqueste año habían las nubes negado su rocío a la tierra y por todos los lugares de aquella comarca se hacían procesiones, rogativas y disciplinas, pidiendo a Dios abriese las manos de su misericordia y les lloviese; y para este efecto la gente de una aldea que allí junto estaba venía en procesión a una devota ermita que en un recuesto de aquel valle había.” (cap. LII 1ª parte).

D. Quijote en los campos de Montiel
(Ilustr.: Jiménez Aranda, José (1837-1903)

Sin embargo, dudo se quedase atrás el veranito de principios del siglo XVI - cuando Don Miguel andaba enfrascado con las aventuras de su Caballero andante -  (la 1ª parte de su Quijote apareció en 1505) - y en una de sus correrías “caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos […]” (cap. II 1ª parte).

Si bien el amanecer y el alba, la rosada aurora y la alborada, según el sabio que escribió la historia de las andanzas del famoso caballero, eran horario predilecto del madrugador caballero andante, ambos a su vez eran amigos del tiempo, madrugadores a ultranza y enemigos del sol “fementida canalla”. Sirvan de muestra algunos ejemplos:

 “Mas apenas comenzó a descubrirse el día por los balcones del oriente” (cap. XIII 1ª parte).

“Acabó en esto de descubrirse el alba, y de parecer distintamente las cosas, [...]” (cap. XX 1ª parte).


“En estos coloquios y otros semejante pasaron la noche amo y mozo; mas viendo que […] a más andar se venía la mañana” […](cap.VIII 1ª parte). 

Sin embargo, cuando “en fin llegó el último día” y “Don Quijote cayó malo”... “durmió de un tirón, como dicen, más de seis horas” [...] (cap. LXXIII 2ª parte)

 

El tiempo fue hasta el final de sus correrías amigo inseparable de Don Quijote y Sancho: “Siento que me voy muriendo a toda priesa” [...] confiesa en el lecho de muerte, lo que hizo conjeturar que había “vuelto con tanta facilidad de loco a cuerdo”. (cap. LXXIII 2ª parte)

“A Don Quijote los cuatro (últimos) días de espera se le iban haciendo a la cuenta de su deseo cuatrocientos años”. “Señores, dijo Don Quijote, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño, no hay pájaros hogaño” [...]. (cap. LXXIV parte 2ª)

Y cerramos el presente capítulo con el  sentencioso y meticuloso mensaje sobre “El Tiempo” con el que  la inmortal pareja meteoróloga - Cervantes - Don Quijote - cierran su universal historia:

“El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y con todo esto llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”.

(Dedicatoria de “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, publicada en 1617).


domingo, 25 de septiembre de 2022

Dejemos hablar al Tiempo

… Al Tiempo meteorológico. Al presente y al pretérito. Al Tiempo categoría gramatical, que indica momentos o situaciones atmosféricas y anímicas. Al Tiempo compañero de lecturas y pasatiempos. Al Tiempo escenario de vivencias y recuerdos... Poesía melancólica y Prosa florida y poética. - … ¿Te acuerdas? - ¿Recuerdas lecturas y relecturas magistrales en escenarios únicos y universales?…

Los caminos de los humanos y de los supervivientes de toda índole van siempre señalizados y marcados por el TIEMPO. Con mayúscula: Tiempos clásicos y contemporáneos. Caminos empedrados. De arena y de hormigón. ¡Y de poesía!: compaginando con el Viento.

Sobremanera llamó mi atención, desembocada en seducción, la compañía del Tiempo - compitiendo con el Viento - en “Dejemos hablar al viento”,  seductora novela, releída más de un par de veces, seducido por la belleza lírica de las metáforas del tiempo.

¡Dejemos hoy hablar al Tiempo! - en todas sus variantes y situaciones: El tiempo en primer plano, en las cuatro estaciones, en sinfín de escenarios y horarios, siempre presentado  por  la pluma poética y seductora del uruguayo Juan Carlos Onetti (Montevideo 1909, + Madrid 1994). Premio Cervantes (1984).

Juan Carlos Onetti. Foto de biografiasyvidas.com

Sirvan de ejemplo algunas del centenar de citas que este fanático lector ha ido almacenando a lo largo y ancho de sus deleitosas lecturas… “en domingos sombríos, lunes apagados, sábados resplandecientes” o al … “amarillento inmóvil principio del crepúsculo”. 

Hablemos del  Tiempo convertido en compañía literaria por los caminos de la vida: “Hablar tanto para no decir nada…”, “Solo en la muerte…”, “Medianoche de este verano...”, “Soñando con una tormenta de verano…”. 

Tan diversas y variadas: “peripecias de juventud y profesión”, perdido en sus variantes…

Peregrinando sin saber por dónde, cómo y cuándo, a tontas y a locas en los “restos y olores de invierno”, este simpatizante admirador de Onetti, a quien conoció y saludó personalmente en celebración cultural en el Madrid de finales del pasado siglo. 

Este enamorado de su prosa - no tanto de su lírica revolucionaria-existencialista - escuchando las líricas tonalidades de su pluma, portavoz del viento, del día y de la noche, “en suma del Tiempo”, convierte esta su obrita en pequeña novela recomendada o recomendable por la belleza lírica de la pluma del autor y el lirismo del TIEMPO. 

Sirvan de ejemplo algunos de los centenares de ellos que pueblan y enriquecen  a “Dejemos hablar al Viento”, acompañada de dos de sus obritas, también ricas en la materia que nos ocupa: “El Pozo” y “Una Tumba sin nombre”. 

Dejemos en este largo capítulo hablar también a la Lluvia y al Agua, socias y  compañeras de aventuras, inseparables de Onetti: 

“Paseando por el cielo en una noche oscura colmada de estrellas”

“Soñando con una tormenta de verano”...

“Verano pegajoso”… A pesar del calor que llegaba a los nervios la noche había sido tranquila” 

“Si algún día deja de llover, voy a tomar el sol en la playa”

“Bajo la lluvia apacible y natural”... “Bajo una llovizna tibia y eterna”

“En las esquinas desiertas donde la lluvia sesgada alumbraba las zonas”

“Los bigotes abrillantados por la lluvia”

“El sofocado rumor sin gotas de lluvia en la ventana”

“Vino otra vez el rumor sin prisa del agua del verano en los techos y en las calles”

“La lluvia ensoberbecida aumentó con fuerza su rabia”

“Me golpeaba la cabeza en  remedo de gota serena”

“Me entraba en la nariz y Juanina colocó una sonrisa”

“Yo estaba vigilando una nube negra cuando cayeron las primeras gotas”

“Había truenos, relámpagos y rayos en zig-zag” 

Y…pasada la “Tormenta”, Onetti continúa deleitándonos con metáforas sobre el Tiempo atmosférico. Algunas muestras más antológicas:

“Hoy sin ayer ni mañana”

“La noche había sido tranquila. Porque ni el aire ni yo creíamos en lo que habíamos hecho y visto durante toda la noche”

“La frescura de la mañana”

“Aquel aire inquieto hecho para mí”

“El cielo indeciso y arremolinado”

“Cuando el cielo empezaba a clarear… Antes y después del sol...

“Hemos ido casi siempre en la madrugada”

”Con la llovizna gruesa del agua bendita”... y

“El zumbido de la tarde cayendo, con un oído por la ventana”

… en la plaza de Santa María” (población imaginaria, predilecta de Onetti, donde transcurren mayormente las peripecias trágicas de los protagonistas. Me permito recordar y saludar - sirviendo de despedida de mis lectores - a los más destacados de ellos: la mandona y enigmática Frieda, el comisario Medina, el Seone, Juanina, Mr. Wright, etc., etc.

Y por supuesto, inevitable es la despedida, agradecida, a “mi” J.C. Onetti con unos ejemplos líricos más sobre el Tiempo en el último capítulo de su novela maestra “Por fín, El Viento”:

“El tiempo pasaba - y él lo sentía en sus hombros, en el sudor de su pecho… El oeste -pensó Medina- no puede ser un alba anticipada…

La luz, siempre a la izquierda, comenzó a moverse y crecer. Ya muy alta fue avanzando sobre la ciudad, apartando con violencia la sombra nocturna, agachándose un poco para volver a alzarse, ya, ahora, con un ruido de grandes telas que sacudiera el viento”.        

Y lo  que no puedo evitar es transcribir - como expresa despedida obligatoria y admirativa - el título suplicatorio y lógico del último capítulo acompañado de un breve extracto del mismo:

 POR FIN, EL VIENTO

“Durante tres noches… Medina aguardó tras su ventana del Plaza la llegada retumbante de Santa Rosa . La esperaba en las sombras porque por la tarde solo había visto relámpagos disueltos en la luz del día… En la noche tercera llegaron por fin remotas compensaciones. Los relámpagos y los  rayos estrepitosos y sarcásticos. La lluvia copiosa y corta, un viento sin ataduras que empujaba árboles de izquierda a derecha y bailaba un instante, presuroso y sin respeto, alrededor de la estatua de la plaza, basamento, caballo y jinete”.