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miércoles, 22 de febrero de 2023

LIBROS QUE ENVEJECEN

Los libros envejecen como las coplas de Gabriel y Galán. ¡Pero no mueren! Sirvan  de ejemplo dos tomitos de  ediciones del poeta “charro”. Obritas sin encuadernar, desvencijadas y “sin usar”: “Obras completas de Gabriel y Galán, Tomo I, 18ª edición, 1935, Madrid, Librería Fe, Puerta del Sol 15”. Y “Tomo II, 17ª edición, sin fecha de publicación, igualmente sin encuadernar ni  abrir”, pero el Tomo I prologado por ilustres plumas y ¡con misteriosa y  singular sorpresa! - como veremos más adelante a su debido tiempo.

Poeta grande será el que más enteramente se comunique”. No solo por su palabra, sino también por su vida y por su obra. ¡Y el que más fácilmente! Facilidad motivada y agrandada en el caso de Gabriel y Galán por una serie de circunstancias, concomitancias y vivencias personales comunes con este anciano lector, recitador del poeta charro-extremeño desde la infancia.

Lugares y escenarios paralelos de infancia y juventud: limitados por la breve vida del poeta -¡muerte a los 35 años de edad!- pero coincidentes, casualmente, con algunos de los capítulos de juventud de este bloguero: comencemos dando la palabra al poeta con su escueta autobiografía: 

“Nací de padres labradores en Frades de la Sierra, pueblecillo de la provincia de Salamanca. Cursé en ésta y en Madrid la carrera de maestro de primera enseñanza. A los diecisiete años de edad obtuve, por oposición, la escuela de Guijuelo (Salamanca), donde viví cuatro años, y después, por oposición también, la de Piedrahita (Avila), que regenté otros cuatro años. Contraje matrimonio con una joven extremeña ¡en Plasencia!)... Mis paisanos, los salamanquinos, y lo mismo los extremeños, me quieren mucho.” Etc., etc.

¡Hitos vivenciales y escenarios comunes! ¡Concomitancias profesionales juveniles, herencias provincianas, costumbres y afanes paralelos! Algunos ejemplos: del pueblecito salmantino de Frades de la Sierra, donde nació el poeta, era mi entrañable e inolvidable amigo Dámaso. Amistad fraguada en la adolescencia en el seminario salmantino -hoy Universidad pontificia - y tras largo distanciamiento profesional, retomada con entusiasmo y cordialidad en la jubilación. Etapa en la que  el amigo Dámaso era apodado “Sandámaso” por la decena de “reencontrados en la jubilación”, al haber superado “milagrosamente” una doble tuberculosis pulmonar. Premiado, además, con una torrentera de voz insuperable y una grandeza de corazón sin precedentes.

Del cordial amigo Dámaso llegaba todos los años la primera entrañable y personalísima felicitación navideña, cuando ésta era tradición española generalizada, siempre ilustrada y acompañada de poemita personal propio. Incluso algún año que otro con versos de su adorado paisano Gabriel y Galán. Devoción corroborada un año con la celebración en Frades del “Encuentro anual estival” en el pueblo de uno de los supervivientes del curso. La celebración el año que le tocó a “Sandámaso” fue celebración histórica ¡a bombo y platillo!: ¡con misa comunitaria solemne y aperitivo a base de productos de la tierra, con recital obligatorio de versos patrios del ilustre poeta, hijo de Frades.

Pasamos página: y nos trasladamos a la provincia de Ávila, también escenario común juvenil. Una de las concomitancias o vivencias personales con el poeta. En Piedrahita, importante y bello pueblo abulense, célebre por el histórico Palacio del Duque de Alba -el famoso cuadro de Goya de la duquesa de Alba- Gabriel y Galán regentó también durante otros cuatro años, según sus palabras, como “maestro de primeras letras”. Pues en Piedrahita también este bloguero, con edad similar a la del poeta charro, 22 años, y “maestro igualmente de primera enseñanza”, disfrutó con jóvenes compañeros salmantinos y abulenses de un “cursillito”- nunca mejor dicho- para … ¡título! de “Instructor elemental del Frente de Juventudes”, obligatorio en aquellos años del franquismo para ejercer la enseñanza oficial, de la que disfruté solamente un curso completo, en el inolvidable pueblo segoviano de Vegas de Matute, en la falda norte de los cerros del Caloco, coronado por La Mujer Muerta del Guadarrama en lontananza.

En Plasencia, pequeña, pero histórica e importante, villa extremeña, que optó en tiempos a capitalidad de Extremadura, se casó nuestro poeta. Curiosamente en la precedente -¡y escueta!- cita  autobiográfica silencia su nombre y se limita a comunicarnos: “contraje matrimonio con una joven extremeña”. Sin embargo, la villa extremeña presume de lugar de casamiento del poeta. La iglesia de San Esteban, situada en el Rincón de San Esteban, próximo a la Plaza Mayor, pregona y presume con placa en su fachada, como lugar de boda del ilustre poeta con una extremeña de Carrascal del Camino -topónimo que, por coincidir con el de mi Carrascal natal, de infancia y de juventud, merece también mención honorífica más adelante. 

Pues… en mi querida e inolvidable Plasencia -y con edad similar a la de la boda del poeta- cumplió este bloguero con sus deberes patrios durante seis breves meses como, Alférez de Complemento.

Oportunidad pintiparada aprovechada por este simpatizante y fiel devoto -¡ya entonces!-del poeta charro-extremeño para recorrer y enamorarme de la idílica comarca del Jerte, con los cerezos en flor, y de la romería placentina de La Virgen del Puerto. Y, por supuesto, visitar algunos de los famosos escenarios de su vida como campesino y labrador. Sin olvidarme de los escenarios de cuna y herencia de su esposa Ana María. Pues a ello invitaban una estrofilla popular del poeta:

No hay bajo el cielo divino 

del campo salamanquino

moza como Ana María

ni más alegre alquería

que Carrascal del Camino.

El topónimo cacereño fue lugar de nacimiento de Ana María y futura residencia como “labrador” de Gabriel y Galán, que abandonó la enseñanza para convertirse  en campesino, asumiendo dirección y administración de una importante dehesa denominada El Tejar, propiedad de un tío de Ana María en el Guijo, donde vivió y murió el poeta, y hoy Casa Museo de Gabriel y Galán.

 “Poetizo como hablan mis paisanos y amigos, próximos y lejanos… Por obra y gracia de la palabra dialectal, popular campesina”.

Y si eran pocas las concomitancias de vida y profesión, mi visión romántica del pasado y mi devoción por la obra de Gabriel y Galán se vieron agrandadas, como anuncié al principio de capítulo, con la adquisición de edición histórica de la obra del poeta, comprada a un “amigo” poeta, vendedor de libros de anticuario en el Rastro madrileño.

¡Los Libros envejecen. Pero no mueren! Sirvan de ejemplo los 2 tomitos anunciados de las Obras completas de Gabriel y Galán: LIBRITOS  SIN ESTRENAR RELEGADOS Y OLVIDADOS! Aunque no devaluados. Valor añadido y agrandado por la categoría de los prologuistas: Emilia Pardo Bazán, Joan Maragall, Fernando Villegas (Zeda) y el P. Cámara, ilustre obispo salmantino de principios  del s. XX. 

Confieso avergonzado que los dos libritos -(Obras completas de Gabriel y Galán), comprados de anticuario, han permanecido relegados en la estantería de “libros empolvados” durante una larga década. Hasta que un día -¡bien y largamente jubilado!-se le ocurrió a este viejo simpatizante del popular poeta charro  echar mano de esta antigualla. Y ¡oh sorpresa! Guillotina en ristre, al ir abriendo al azar algunas páginas del Tomo I, iban apareciendo maravillosos Marcapáginas sin precedentes. !Misteriosos registros ocultos sin igual! 
¡Preciosas, pequeñitas y grandes plumitas multicolor de ave. Plumitas de pajarito o ave de difícil catalogación iban apareciendo indistintamente.
 Marcapáginas colección valiosa de plumas, reservada para este lector-pajarero en su retiro nonagenario.

Tras el descubrimiento de esta retahíla de originales Marcapáginas, este viejo Librito ha rejuvenecido, pasando por valor propio al catálogo de ¡Los libros que no mueren! Estos dos ejemplares de la Obra Completa de Gabriel y Galán mantendrán viva nuestra relación con la aparición de estos “misteriosos marcapáginas” sin precedentes. Mas no perdonaré al primer comprador -¡primer lector de una docena aproximada de poemas!- haber silenciado en el momento de apertura de hojas y colocación de cada plumita marcapáginas, número de página y título del poema escogido y señalizado. De este modo, nombre del primer  comprador y lector misterioso de Gabriel y Galán, y plumitas marcapáginas pasarán a la “histórica lista” de aficionados anónimos a la lectura de “Libros que envejecen pero no mueren”.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Dejemos hablar al Tiempo

… Al Tiempo meteorológico. Al presente y al pretérito. Al Tiempo categoría gramatical, que indica momentos o situaciones atmosféricas y anímicas. Al Tiempo compañero de lecturas y pasatiempos. Al Tiempo escenario de vivencias y recuerdos... Poesía melancólica y Prosa florida y poética. - … ¿Te acuerdas? - ¿Recuerdas lecturas y relecturas magistrales en escenarios únicos y universales?…

Los caminos de los humanos y de los supervivientes de toda índole van siempre señalizados y marcados por el TIEMPO. Con mayúscula: Tiempos clásicos y contemporáneos. Caminos empedrados. De arena y de hormigón. ¡Y de poesía!: compaginando con el Viento.

Sobremanera llamó mi atención, desembocada en seducción, la compañía del Tiempo - compitiendo con el Viento - en “Dejemos hablar al viento”,  seductora novela, releída más de un par de veces, seducido por la belleza lírica de las metáforas del tiempo.

¡Dejemos hoy hablar al Tiempo! - en todas sus variantes y situaciones: El tiempo en primer plano, en las cuatro estaciones, en sinfín de escenarios y horarios, siempre presentado  por  la pluma poética y seductora del uruguayo Juan Carlos Onetti (Montevideo 1909, + Madrid 1994). Premio Cervantes (1984).

Juan Carlos Onetti. Foto de biografiasyvidas.com

Sirvan de ejemplo algunas del centenar de citas que este fanático lector ha ido almacenando a lo largo y ancho de sus deleitosas lecturas… “en domingos sombríos, lunes apagados, sábados resplandecientes” o al … “amarillento inmóvil principio del crepúsculo”. 

Hablemos del  Tiempo convertido en compañía literaria por los caminos de la vida: “Hablar tanto para no decir nada…”, “Solo en la muerte…”, “Medianoche de este verano...”, “Soñando con una tormenta de verano…”. 

Tan diversas y variadas: “peripecias de juventud y profesión”, perdido en sus variantes…

Peregrinando sin saber por dónde, cómo y cuándo, a tontas y a locas en los “restos y olores de invierno”, este simpatizante admirador de Onetti, a quien conoció y saludó personalmente en celebración cultural en el Madrid de finales del pasado siglo. 

Este enamorado de su prosa - no tanto de su lírica revolucionaria-existencialista - escuchando las líricas tonalidades de su pluma, portavoz del viento, del día y de la noche, “en suma del Tiempo”, convierte esta su obrita en pequeña novela recomendada o recomendable por la belleza lírica de la pluma del autor y el lirismo del TIEMPO. 

Sirvan de ejemplo algunos de los centenares de ellos que pueblan y enriquecen  a “Dejemos hablar al Viento”, acompañada de dos de sus obritas, también ricas en la materia que nos ocupa: “El Pozo” y “Una Tumba sin nombre”. 

Dejemos en este largo capítulo hablar también a la Lluvia y al Agua, socias y  compañeras de aventuras, inseparables de Onetti: 

“Paseando por el cielo en una noche oscura colmada de estrellas”

“Soñando con una tormenta de verano”...

“Verano pegajoso”… A pesar del calor que llegaba a los nervios la noche había sido tranquila” 

“Si algún día deja de llover, voy a tomar el sol en la playa”

“Bajo la lluvia apacible y natural”... “Bajo una llovizna tibia y eterna”

“En las esquinas desiertas donde la lluvia sesgada alumbraba las zonas”

“Los bigotes abrillantados por la lluvia”

“El sofocado rumor sin gotas de lluvia en la ventana”

“Vino otra vez el rumor sin prisa del agua del verano en los techos y en las calles”

“La lluvia ensoberbecida aumentó con fuerza su rabia”

“Me golpeaba la cabeza en  remedo de gota serena”

“Me entraba en la nariz y Juanina colocó una sonrisa”

“Yo estaba vigilando una nube negra cuando cayeron las primeras gotas”

“Había truenos, relámpagos y rayos en zig-zag” 

Y…pasada la “Tormenta”, Onetti continúa deleitándonos con metáforas sobre el Tiempo atmosférico. Algunas muestras más antológicas:

“Hoy sin ayer ni mañana”

“La noche había sido tranquila. Porque ni el aire ni yo creíamos en lo que habíamos hecho y visto durante toda la noche”

“La frescura de la mañana”

“Aquel aire inquieto hecho para mí”

“El cielo indeciso y arremolinado”

“Cuando el cielo empezaba a clarear… Antes y después del sol...

“Hemos ido casi siempre en la madrugada”

”Con la llovizna gruesa del agua bendita”... y

“El zumbido de la tarde cayendo, con un oído por la ventana”

… en la plaza de Santa María” (población imaginaria, predilecta de Onetti, donde transcurren mayormente las peripecias trágicas de los protagonistas. Me permito recordar y saludar - sirviendo de despedida de mis lectores - a los más destacados de ellos: la mandona y enigmática Frieda, el comisario Medina, el Seone, Juanina, Mr. Wright, etc., etc.

Y por supuesto, inevitable es la despedida, agradecida, a “mi” J.C. Onetti con unos ejemplos líricos más sobre el Tiempo en el último capítulo de su novela maestra “Por fín, El Viento”:

“El tiempo pasaba - y él lo sentía en sus hombros, en el sudor de su pecho… El oeste -pensó Medina- no puede ser un alba anticipada…

La luz, siempre a la izquierda, comenzó a moverse y crecer. Ya muy alta fue avanzando sobre la ciudad, apartando con violencia la sombra nocturna, agachándose un poco para volver a alzarse, ya, ahora, con un ruido de grandes telas que sacudiera el viento”.        

Y lo  que no puedo evitar es transcribir - como expresa despedida obligatoria y admirativa - el título suplicatorio y lógico del último capítulo acompañado de un breve extracto del mismo:

 POR FIN, EL VIENTO

“Durante tres noches… Medina aguardó tras su ventana del Plaza la llegada retumbante de Santa Rosa . La esperaba en las sombras porque por la tarde solo había visto relámpagos disueltos en la luz del día… En la noche tercera llegaron por fin remotas compensaciones. Los relámpagos y los  rayos estrepitosos y sarcásticos. La lluvia copiosa y corta, un viento sin ataduras que empujaba árboles de izquierda a derecha y bailaba un instante, presuroso y sin respeto, alrededor de la estatua de la plaza, basamento, caballo y jinete”.




jueves, 11 de julio de 2019

DECÁLOGO PARA BUEN@S HORTELAN@S


“Lo que de raiz se aprende, nunca del todo se olvida.” (Séneca)


De Valmiguel en La Colina
del Palacios de comarca ledesmina
que con tierra zamorana linda 
y a la vera del camino del Carbajo 
“por mi mano plantado tengo un Huerto”,
que en veranos y en otoños,
además de descanso y recreo, 
brinda hermosura y “frutos ciertos”

Huerto o Huerta, 
“tanto monta monta tanto” 
plantación de larga historia, 
epopeya familiar de gran tronío, 
remanso de paz y de sosiego,
árido secarral castellano
en oasis de verano convertido. 



Comienzos de La Colina 

1. Lo que se siembra se recoge
2. El que siembra vientos recoge tempestades
3. Quien tiene higos tiene amigos, maestro - hortelano y.. ¡padre agredecido! 


Bloguero recolectando con su buen amigo Martín


Este bloguero con la azada ya jubilada - cedo la vez a la prosa- disfruta como un enano con la degustación de higos y moscateles de Emma, con las brevas de Quique y nísperos alcarreños, con la vista y degustación de las verduritas del huerto- jardín de Antje, y con de las frondosas y prometedoras hotalizas de la nueva hortelana familiar Blanca en La Colina de Valmiguel.

4. La patata le dijo al labrador: aunque me siembres en marzo , aunque me siembres en abril, hasta finales de mayo no pienso salir
Bien claro lo dejó asentado el filósofo griego que encabeza el capítulo: 

5. Lo que bien se aprende, nunca se olvida

En la más tierna infancia, todavía en pantalón corto, aprendí en el “cantero” de mi padre, en la inmensa huerta con modernísimo sistema de riego en la dehesa de Santibáñez del Río (Tormes) y en el Valporquero de Zarapicos, la inolvidable huerta del abuelo paterno, con noria descubierta con carpas divertidas, con pilón y todo, donde chapotear de niños y refrescarnos de adolescentes... aprendí, recuerdo, el lenguaje y el amor a las plantas, los colores de las flores, los sabores de los frutos, el trino de los pájaros y el sabio mensaje de las nubes que pasan y el dicho popular: 

6. Agua del cielo no quita riego

Más tarde, ya de adulto, y de retorno de nuestras correrías por la Germania y las Españas, en el Huerto del Caño y la Huerta de la Bandera del abuelito Clemente, aprendí nuevas técnicas de regadío, de horticultura y arboricultura. Incluso de ética y buenas maneras: 

7. Siembra buenas obras y cogerás frutos de sobra

Asentado definitivamente en nuestra Colina de Valmiguel, este hijo de aldea, aprendió todavía, aún más, de amigos campesinos-agricultores, ganaderos y hortelanos de Palacios : del afectuoso trío de.jóvenes hermanos Jesús, Lali y Marisa, y de los hortelanos vecinos del otro lado del camino, los entrañables Agustín y su hijo Tinín. Todos ellos además de compañeros-maestros. suministradores- donantes de sandías, frejoles verdes, pimientos y pepinos, calabacines y patatas etc. A ellos debo también la inclusión en este blog de alguno de los refranes del “Decálogo del buen hortelano”:


La huerta de 2019


8. A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera, una cuando coge y otra cuando llena

9. Tan solo debes sembrar ( o plantar) lo que pudiste abonar

10. Cava hondo y echa basura y cágate en los libros de agricultura

Sin embargo a través de algún librillo, también se aprenden técnicas y tácticas de siembra, cultivo y labranza. Pero, ante todo y sobre todo, es a través del Amor a la Naturaleza y al Paisaje cuando se aprenden los sonidos y musicalidades, colores y sabores de plantas y flores. De ello dan también fe y ejemplo mis niet@s jardiner@s terrazas, parcelitas o balcones: desde Málaga a Noruega, haciendo escala en Madrid, Londres o Munich.

Y para finalizar: este ancianito bloguero, consciente o inconscientemente, presume de haber sabido compaginar teoría y práctica, sembrar y plantar. ¡Y cosechar! Incluso hasta copiar y aprender de la ilusión y prácticas florales, jardineriles y hortícolas de mis hijas y consortes, a quienes dedico los dos últimos refranes o proverbios. 

Resumiendo en un par los diez anteriores, cual si de decálogo bíblico se tratase: 

1. La alegría de hacer bien está en sembrar y no en recoger
2. La olla sin verdura no tiene gracia ni hartura

martes, 8 de agosto de 2017

¡¡¡C A P Í T U L O 1 0 0!!!

¡Quién hace un cesto hace ciento
si le dan mimbres y tiempo!

A la chita callando han pasado los días,
los meses y los años,
alegre y perezosamente, páginas
y capítulos emborronando.

Compaginando “tiempo y mimbres”
con palabras, mis fieles amigas adoradas,
relajado jugando y …
hasta un Libro de Memorias
del hoy Nonagenario publicando!

Todo ello por obra y gracia,
arte y parte,
de mis hijas y su madre,
de l@s hij@s de mis hijas
de parientes próximos y lejanos:
de Secretarias, ilustradoras y fotógraf@s,
correctores, comentaristas y crític@s lector@s.

Sin pensarlo, comerlo ni beberlo,
el Capítulo 100! aparece
suplicando audiencia,
y el Bloguero Manuel Jota,
de tiros largos,
mariposeando y amapoleando.

¡Escribiendo como puede y como suele!
Entre mares de “bolis” navegando.
En desordenado escritorio,
- ¡el desmadre y el disloque!-
continúa desglosando y resucitando
las glorias y la magia del Pasado:
¡Al azar, por las callejuelas
del corazón y la memoria navegando!

Disfrutando -¡afortunado!- del Presente.
Siempre en armonía,
amparado, animado y escoltado,
por mis fieles impulsoras y lector@s
Y siempre… con la venia
y el permiso del Señor de lo Alto.



Palacios del Arzobispo, agosto 2017, disfrutando de familia, naturaleza  y vacaciones

domingo, 19 de febrero de 2017

HERRERADA 2016: Acto 2º (continúa la función)

“Si a nuestro alegre vivir y concelebrar les privamos del buen yantar,
la armonía entre cabeza y corazón desaparece” MJG

El buenhumor y amena charla
fueron creciendo con brío,
y  brindis, cánticos y bailes
pusieron el broche de oro
en la HERRERADA del siglo.

En consonancia con lo visto, todo lo oído y vivido, yantado y empinado, el cronista, poco ducho en cuestiones culinarias, parco en el comer y escogido en el beber, prefiere pasar de puntillas página y Acto y dedicar más espacio al Acto 3º, más afín a sus quehaceres y aficiones, gustos y saberes.

Pero sí quiero dejar constancia y dar fe de que pocas veces he visto y disfrutado de mesas tan bien puestas y ornamentadas. Atiborradas de viandas tentadoras, de bandejas y platos fantásticos, caseros y exóticos-¡hasta americanos y asiáticos!- sazonados y “especiados” con el mejor entusiasmo y orgullo que conozco, cual si de presentación a los premios Michelin se tratase.

"Juntos 60 años ya,/ primero Frankfurt, luego Algorta./ 
Juntos de acá para allá,/ el sitio juntos ya no importa;
Madrid está bien/ y a los problemas “Aufwiedersehen”."



Acto 3º. Desenlace y final de fiesta. (Se levanta el telón por última vez. Huelga presentación. El gran maestro Ramón, responsable del tinglado musical y artístico, en la misma escala pero en un tono mayor, pone a tono, afina y desafina, instrumentos de cuerda y altavoces. La armonización y arreglo para coro y baile de JUNTOS, la “Canción aniversario”- música y letra de Los Regalado Brothers-: “Sesenta años de felicidad -  juntos de acá para allá-  diciéndole a la vida que sí…”, en versión actualizada de Paloma Regalado, ausencia lamentada y sentidísima. Comienza la función…).

“Si de nuestro corazón tachamos el Amor a la Música, al Arte, a la Belleza, a la Familia y… a la Herrerada- el Encanto y las Ganas de Vivir  se achican y aminoran”. (MJG)



Bien comid@s y bebid@s,
animados y animosas,
¡ahora viene lo mejor!
¡El momento álgido llega!
¡De la panza sale la danza!:
Al tablao flamenco salta,
zapateando y bordando
sevillanas con primor
la pareja de rigor,
los primos Lucila y Javi,
en la comarca famosos
en bailoteo y canción.

¡El Apoteosis se acerca!
revolucionario y  secreto,
¡sorpresa y revelación!:
El coro se está fraguando,
¡el Orfeón herreril´ presto,
apuesto y  dispuesto.
¡Polifónico! y…¡mixto!
¡Faltaba más!

¡Cuántas voces!
¡Qué gargantas!
¡Voces negras? y blancas,
¡barbudas y angelicales!,
¡de todo tipo y edades!
desde Iker, el más infante,
hasta  Pepe el abuelito,
el segundo por arriba.
Jamás  nada igual se oyó,
ni parecido alguno se vio,
cantando en coro y a voces.
Cantoras y cantores
bailarinas y bailones
pusieron tal entusiasmo y pasión,
tanta gracia y donosura
en su papel y ejecución que…

Compositores, cupletistas... infatigables y hacendosos
Tal fue la ternura y sonrisa en  sus semblantes y miradas, la maestría y gracia en las mudanzas , la ligereza y destreza en pies, brazos y manos que, los Novios, boquiabiertos, extasiados y fascinados, sumergidos en un mar de emociones, hicieron bueno el dicho de que… ¡“de felicidad también se llora!”. Sirva de botón de muestra ese efusivo, espontáneo y emocionado abrazo de felicitación y agradecimiento a algunas de las “artistas “de primer plano.
Abrazos a go-gó
 Planificadores, organizadores, actores y protagonistas en general (incluidos fotógraf@s y reporter@s) dieron el do de pecho en esta HERRERADA conmemorativa en la que, como en todas, imperó la concordia y la armonía entre pequeños, medianos y mayores.

Nota obligatoria: Visto y oído, lo oído y visto -aún continúo escuchando hasta con los ojos y disfrutando con ojos y oídos de ¡tanto ritmo y armonía, filigrana y alegría! que, los novios homenajeados prometen - coincidiendo plenamente con artífices, artistas y ejecutores que “aún queda tela por celebrar”-  y desean a la HERREREDA  y a todos sus integrantes muchos, muchííííííííííísimos años de vida.


viernes, 20 de enero de 2017

HERRERADA 2016: singular, conmemorativa e histórica

Carpa y cartel de la XV Herrerada. Foto: Fam. Herrero
Instrucciones para su mejor comprensión y mayor disfrute: (El capítulo siguiente… tropieza con difícil etiquetación: ¿sainete?, ¿entremés?, ¿comedia?, ¿musical?, ¿banquete regio?... Simplemente doy fe de que no fue obra de ficción o teatro, sino entrañable reunión anual de una familia, de una HERRERADA excepcional, como todas ellas, organizada y aderezada con primor y donaire, alegría y amor).

Acto 1º
Al alzarse el telón, aparece un festivo escenario natural gigantesco. Variadísimo y multicolor. Irregularmente amueblado. Al fondo, y en primer plano, un par de pinos piñoneros semicentenarios, a los que una fontanilla de nacimiento presta frescor. Como telón de fondo, encinos frondosos y verdeoscuras y robustas encinas limitando el horizonte. Por doquier jaras y cantuesos, que por estas tierras apodamos tomillos. En primer plano, y saliendo por la puerta de la recocina, bloqueando la caseta de la leñera y la caseta del depósito del agua -¡sin agua!- una carpa previsora y ensombrecedora, portada de la Alcarria ad hoc, previniendo del temido lorenzo agosteño, y protegiendo una gigantesca mesa, atiborrada de viandas de todo tipo, pretendiendo emular a las bodas cervantinas de Camacho.


Los dos jamones...
...y otras viandas.
Destacando en el centro dos jamones, -¡dos!- de pata negra y engordados en la Iberia, completos, aunque despiezados y sin pezuñas!- asados y tentadores, plato fuerte y de homenaje a los homenajeados que, dicho sea de paso, eran los ¡Novios que en 1956!, acordaron vivir juntitos y armónicos hace 60 años, y que, acuciados por el poder seductor de los genes familiares, levantaron esta casona, apodada La Colina por obra y gracia del dúo Palmira-Manolo. (Tal era el nombre propio de la agraciada parejita). El Moblaje, prosiguiendo con las instrucciones preliminares, todo rústico y de primera. Salvo la sillería, de plasticurri barato la mayoría. Predominando el blanco y el verde. ¡Periculosas todas ellas! por su demostrada peligrosa inestabilidad.



Hora: entre las 13h y 14h de un día cualquiera del achicharrador agosto castellano de la meseta. Temperatura, sin embargo, benigna y deliciosa para aquellas fechas: ¡entre 25 y 27 grados!

Un pasillo alfombrado con pizarra gris natural conduce de la salida de la recocina a la alargada mesa de autoridades y homenajeados. A la cabecera, expectante, sonriente y radiante de SATISFACCIÓN Y FELICIDAD, el cuarteto patriarcal: ZULAY – PEPE REGALADO escoltando a los Novios antes citados, PALMIRA – MANOLO. Los cuatro venerables santurrones en todo momento atendidos, siempre con primor servidos y en exceso mimados por la cuadrilla de expert@s cociner@s, camarer@s, músicos, cantores y cantoras, escolares aprendices y promesas en ciernes, integrantes, todos ellos y futuras glorias de la internacionalmente conocida institución familiar LA HERRERADA, ¡cuya XV edición!- se celebraba este año de gracia a bombo y platillo, al coincidir -paradojas de la vida- con las anunciadas “Bodas de Diamante“ y el “Nonagésimo Aniversario” del patriarca de la tribu: ¡90 añazos al canto!...¿Hay quién dé más?


Tal fue la importancia y trascendencia de este entrañable evento familiar veraniego que el Bloguero-cronista no puede resistir la tentación de historiar -¡en versos arcaicos! como todo lo suyo- el nacimiento de este solemne festejo, que vio su luz primera en los albores del presente siglo.

L A H E R R E R A D A
En viejo román paladino,
en el que el pueblo llano suele
fablar con el su veçino,
quiero trovar Bella Fiesta,
HERRERADA nominada,
que en Palacios de Ledesma,
del Arzobispo apodado
familia ¿ilustre? y numerosa
-¡año tras año!
-coronando el verano concelebra:
y en el corral de la Repatilla,
de Valmiguel en La Colina
o en tenadas charras del Camino de la Fuente
banquete imperial organiza.

Histórico e institucionado evento:
familiar encuentro e grande,
-¡más de cuarenta mesnada!-:
de padres y abuelos, nietos e fillos,
tíos, primos y sobrinos…
¡femeninos! y ¡masculinos!

En Agosto es en Agosto
cuando aprieta la calor,
ideal temperatura y tiempo,
vacacional y veraniego,
para este encuentro familiar 
 de la estirpe los HERREROS: 
 árbol de numerosas,
robustas y troncudas ramas:
¡con Antruejos, Burgos, González,
Martines, Sánchez, Toledanos…
entrecruzadas y…diestramente injertadas!

¡Qué bullicio! ¡Qué alegría!
¡Qué ansias de ricas viandas façer!
¡y degustar! Qué derroche de ilusión!...
el cronista de aquesta historia, ¡cosa igual!
en su luenga vida vio!:
Vates,compositor@s,cupletistas; cantaores- cantaoras;
guitarristas, danzarin@s; bailaores-bailaoras,
fotográf@s, reporter@s, ¡cocineraaas!- reposteras!
¡comilones!, ¡bebedores… diligentes-afanosos,
infatigables-hacendosos…

¡Dios santo!… ¡Qué tropa! ¡Qué algarabía!
¡De sus saberes y artes
sin excepción haciendo alarde
y gala sin tiento…

¡Hasta madre Naturaleza prestó
su color y gracia! …


Pero de Esto, Aquello y lo de Más allá 
otro capítulo podrá esperar.