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viernes, 12 de enero de 2024

¡Otros Amigos que se fueron!

A los Amigos que alfombraron los caminos y marcaron el rumbo de mi Senectud

¡Amigos con mayúscula! Pero que se fueron sin despedirse. Ni un frío o simple adiós.


Es cierto que la amistad más profunda se fragua en la infancia y adolescencia. Doy de
ello fe en la repetición de varios capítulos a ella dedicados en el Tomo I de estas Semblanzas. Pero también sobresaliente es la Amistad que se formaliza en la jubilación,  y se fragua en la senectud  disfrutando de la conquista de - nuevos y buenos Amigos - a través de la Música, el Teatro, la Gimnasia, el Deporte, el Turismo, las Excursiones, las Tertulias... etc., etc. ¡Todos ellos con ideales, gustos y aficiones afines!

Os fuisteis sin despediros. Pero nos legasteis el cariño y el valor incalculable de vuestras Chonín y Asun, quienes con Palmira, forman el trío entrañable de animadoras: las tres son alma, corazón y vida del “Café de los Jueves”, acompañados de otras compañeras de la música.

Pero lo que más echo de menos, querido FERNANDO - prudencia, serenidad, señorío - es tu compañía o acompañamiento como maestro - tenor en la Rondalla  de Chonín.  (“¡Tres eran tres los tenores, que a los tres grandes igualan, pisándoles los talones!”). También me falta tu teléfono: tus amigables llamadas telefónicas veraniegas - ¡vacacionales! - a Palacios desde Menorca: insuperable y deliciosa brisa veraniega. 

¡Inolvidable JOSE ANTONIO! Fuiste premio a nuestra amistad con “tu” y “nuestra” adorada Chonín. Amistad acrecentada con nuestras concordancias y hobbies profesionales: el Libro, la Lectura, la Docencia universitaria,  el Turismo, la Música etc., etc. Pero ante todo, y sobre todo: por tu ¡insuperable Humildad y tu Bondad! Seguirás y continuarás acompañándonos siempre a la salida de los Ensayos de la Rondalla y aplaudiendo en nuestros Conciertos en la Casa de la Cultura.

PD. Estos dos amigos de Senectud - mejor dicho, de Corazón - Fernando y José Antonio, son merecedores de este capítulo especial y de que sus huellas queden marcadas en estas SEMBLANZAS ROMÁNTICAS.

(“¡Lástima! ¡Ya no quedan hombres como ellos!”, Amos Oz).

domingo, 10 de octubre de 2021

Sentimientos otoñales: poder anímico estacional y circunstancial

Adormecido y apático. Cansino y cansado, sin saber qué hacer con mi tiempo. Inactivo y alicaído intentando superar pensamientos sombríos y recuerdos, se me ocurrió retomar el bolígrafo y el blog varios meses en paro, cuando… - perdone el bloguero lector este obligatorio inciso- cuando el teléfono tempranero nos trajo la triste -aunque esperada- noticia de Luisa Regalado: "Pepe ha muerto. Ha dejado de respirar después de una noche tranquila dormido".

Pepe Regalado formaba, con Palmira y Manolo, el trío familiar nonagenario puro y duro. Él, el más joven, con 92 tacos. ¿Qué más vamos a pedir?

Las familias González Herrero y Regalado Herrero, quizás por culpa de un servidor -asentado durante una larga década en Algorta después de su traslado de Alemania a la universidad vizcaína de Deusto-, han sido dos de las más estrechamente vinculadas. Pepe y su mujer Dori, quien nos dejó con su temprana muerte antes de alcanzar los 70, vinieron a Euskadi, aconsejados y guiados por Palmira y Manolo, asentándose en un principio en Ermua -donde Dori fue profesora y nacería Javi, el benjamín del "septeto", y Pepe  trabajando como encargado en Postes Nervión, empresa importante vizcaína y en localidad cuyo nombre no recuerdo. Seducidos y arrastrados por el tirón familiar, acabaron asentándose a orillas del Cantábrico, echando raíces en Berango y floreciendo también a nuestra vera en Algorta.

Fallecida Dori, trascurridos varios años de soledad, Pepe encontraría  alivio a  su viudez en Venezuela, en nuestra dulce y cariñosísima Zulay. De donde retornarían, tras varios años de estancia en el continente americano, para disfrutar el final de su senectud en Algorta, rodeados, en todo momento, del calor y compañía de todos sus Regalados.

Palacios sería -patria chica de Regalados, González y Herreros en todo tiempo, y... ¡ojalá! continúe siéndolo durante muchos año más- solar familiar veraniego: escenario óptimo de "Herreradas", encuentros deportivos, corales y culinarios.

Palmira y Manolo están orgullosos -¡recuerdo inolvidable!- de haber compartido mesa con Pepe y Zulay, y con nuestro ahijado Ramón, en Peñausende escasas semanas anteriores a su última despedida.

Pepe, charro por los cuatro costados, serrano de Linares de Riofrío, fue desde sus primeros años matrimoniales y a lo largo de su recorrido- principalmente en nuestras  estancias palaciegas, y desde su breve estancia en Santiz, el factotum  familiar: maestro-técnico, arregla-averías, chaperones y estropicios universales: fontanero, electricista, mecánico de coches, relojero, etc. etc.: recio, duro, como su hirsuta cabellera -íntegra hasta el final-. Lo mismo servía para un roto, que para un descosido. No había fechoría mecánica que se le resistiera. Incluso hasta en la cocina hacía sus pinitos y dejó su impronta: ¡los churros de Pepe para el desayuno gozaban de fama familiar interprovincial! Compitiendo con sus asados y pescados, sobresaliendo carpas y barbos que él mismo pescaba con su caña en el Tormes o el pantano de Cañedo.

Pero muestra de su pericia manual y mecánica sirvan de ejemplo -con la simple intención de aliviar nuestra tristeza, en estos primeros días sin su compañía- las siguientes fazañas: dos peripecias o correrías de entre las numerosas que disfrutamos ambos juntos en nuestra juventud:


Pepe Regalado relojero

Fecha de actos: una noche de un San Juan cualquiera. Pepe Regalado y Manolo González,  dos chulillos estudiantes salmantinos, viajaban "estiraos" -aunque sin un duro en el bolsillo- de la capital al pueblo a "ver la novia": dos de las "guapas" hijas del señor secretario, autoridad relevante de aldea en aquellos tiempos.

Concluido el "baile de la noche" -que antaño, siguiendo las estrictas normas morales de aquellos tiempos- comenzaba a las 10 y terminaba a las 12, la pareja de pardillos, después de unas copichuelas de Osborne con amiguetes en el bar de "tío José Manuel"- ¡nada que ver con el botellón de agora!- fueron a descansar las escasas horitas restantes al hotel gratuito de "cá Socorro", simpática y cordial parienta lejana, quien nos había reservado alcoba de lujo con mesilla y todo, despertador obligatorio. Artilugio y circunstancia pintiparada para que mi amigo "relojero" demostrase sus habilidades artesanales, pues el viejo artefacto no lograba marcar bien la hora.

La operación restauradora se extendía más de lo normal y nuestro dormilón Manolo desesperado , no pudiendo conciliar el sueño con la luz encendida, no cesaba de repetir:

-"¡Pepe, por favor! ¡Apaga la luz!"

Pero la luz continuaba impertérrita sin apagarse, y Pepe... erre que erre.

-"¡Ya voy! ¡Estoy terminando!"

Pero la operación no tenía fin. Todavía queda por saber a qué hora finalizó Pepe su laboriosa tarea. Solamente recuerdo con nitidez que el reloj marcaba las 7 en punto, cuando la pareja de "ilustres novios fiesteros" se desperezaba para a las 8 tomar el coche de línea que los devolviese a la capital.

 

Pepe Regalado automovilista pionero

El estudiante Pepe Regalado era un estudiante de "alcurnia". Su padre, contratista de carreteras, era dueño del primer "carro" particular familiar que figura en mi memoria. Un "cacharrillo" de los años de Maricastaña, que había que arrancar a manivela y empujar, con frecuencia, para que se pusiera en marcha: Una vez más la siguiente aventura como ejemplo. Marca, matrícula y demás pormenores técnicos para mí desconocidos. Pero suficientes para que su joven dueño presumiese de automóvil, cuando la simple bicicleta era todavía  lujo y categoría social.

Ocasión pintiparada para corroborar que cuanto antecede fue la excursioncita de Pepe con su bólido y otros dos amiguetes -Manolo uno del trío- por lindos pueblecitos serranos próximos a Linares, lindo e inolvidable. San Esteban de la Sierra, en el que, al ascender por una cuesta más empinada de lo normal, el vehículo de marras se declaró en huelga, o mejor dicho en paro, y nos costó Dios y ayuda  poner el rebelde motor en marcha. Pero no hay mal que por bien no venga: aprendí a manejar la manivela de un coche -orgulloso de ser precisamente el coche de Pepe Regalado y feliz de regresar contentos de la aventura a la capital.

¡Gracias Pepe! Sirva esta entrada de mi blog de despedida merecidísima por familia tan numerosa como cariñosa, jovial y animosa. Artística, musical y danzarina. Haciendo gala de tu apellido, han sabido convertir tu herencia en verdadero y valioso "Regalo".



¡Adiós, Pepe! ¡Hasta pronto! ¡Tu última -23 de agosto pasado- muda, leve y dulce sonrisa de despedida en Peñausende-, nos acompañará siempre!

martes, 27 de octubre de 2020

Amigos de la Adolescencia y Primera Juventud : Amigos para siempre

En busca del tiempo perdido

Hay Amigos que dejaste, y de los que te alejaste, pero que nunca te olvidaron… ¡ni olvidaste! Precisamente éstos, Amigos de largo recorrido, mejor, de larga duración, arrinconados en el corazoncito de mi memoria, volvieron a encontrarse en la jubilación tras larguísimo interregno de más de medio siglo (1945-1996). Dispersos y dedicado cada uno a su correspondiente profesión. Estos eran amigos de los de “Antes de la guerra”, con la religión como denominador común. Este Blog sería papel mojado, memorias muertas, si no estuvieran impregnadas del afecto y cariño de quienes nunca me olvidaron. Mi vida ha estado siempre ligada a la vida de otros. 

Capitaneando esta serie figuran en el presente capítulo los Amigos de la adolescencia y primera juventud del Seminario. Aunque mi memoria no pasa de discreta, podría repetir con pelos y señales, es decir con nombres y dos apellidos, la lista completa que por orden alfabético reposa en mi archivo particular:
  


Manuel Almeida Cuesta 
Tomás Amores Dorado 
Manuel Cuesta Palomero 
Teodoro Curto Polo, etc., etc. 

Así hasta la veintena larga que quedó mermada en 2º de Filosofía con la deserción, antes del paso a la Teología, de un trío de amiguetes: Juan Martín Jacoba, Neftalí (Tali) Mulas Fernández y este bloguero.


A pesar del rumbo tan dispar que tomaron nuestras vidas, tras varias décadas de distanciamiento y olvido, una docena superviviente del grupo - cinco seglares y sietes eclesiásticos - volvieron a reencontrarse en el horizonte de la jubilación, gracias al entusiasmo, al don de gentes, vitalidad y personalidad de Manolo Cuesta Palomero, el más joven de la manada. Con su poderío organizativo supo localizar y reunir a los viejos amigos de antaño, dispersos por la geografía hispana, en los denominados "Encuentros Veraniegos": reunión anual vacacional, consistente en celebración litúrgica solemne en la iglesia del pueblo del amigo organizador y “banquete” fraternal en un restaurante de la comarca. Inolvidables sobremesas en las que la cordialidad, el buen humor y la jovialidad eran las dominantes. Reseñables y memorables fueron los siguientes encuentros:

  1. El de la comarca de Vitigudino. Organizador Andrés Fuentes, el intelectual del grupo, catedrático de la Ponti y párroco de San Martín. Progresista e innovador y popular por sus conflictos con las autoridades franquistas. En esta excursión se sumó al grupo Andrés Domínguez, de Añover de Tormes, quien, aunque ajeno al curso, fue admitido por su proximidad a los ledesminos y su contagiosa bondad y campechanía.
  2. El de Frades de la Sierra, pueblo natal del popular poeta charro-extremeño Gabriel y Galán y de nuestro amigo, poeta también, quijotesco por su figura y... “·santo”, Dámaso García. El apodo entrecomillado tenía su aquel. El bonachón de Dámaso, desahuciado en el sanatorio antituberculoso salmantino de Los Montalvos por tuberculosis doble, salvó, según propia confesión, gracias a un favor de la Virgen, como testimoniaron su fe, su vozarrón, y su ejemplar comportamiento. Afable y de fascinante espiritualidad, la primera felicitación navideña era todos los años la suya. Siempre acompañada de algún versito y alguna estampa de la Virgen.
  3. Estrenando siglo, el año dos mil le tocó en suerte al de la comarca de Peñaranda, según testimonia la presente foto de la eucaristía en la iglesia catedralicia peñarandina. 

    También aquí aparecieron - según testimonia la foto- dos compañeros desertores en tercero y cuarto curso: Jesús García Bernal y Teodoro Curto Polo, ambos virtuosos de la música. Jesús, (el 1º, de blanco, en la izda de la fila) tan humilde y cordial, sucedió a su padre, famoso compositor y director salmantino, en la dirección del Coro de la Universidad de Salamanca. (No perdonarían mi negligencia, la sobrina María José Herrero y el carísimo primo Benjamín Pedraz si no hiciese pública su participación en dicho coro). Con todo afecto fue también acogido Teodoro, detrás de Jesús, el mejor mozo del grupo sobresaliendo con Dámaso en el otro extremo. 
  4. Inolvidable también el "encuentro" organizado por el entrañable y humilde Daniel Martín de Gajates por la comarca de Alba de Tormes, visitando algunas de las mozárabes iglesias de la zona: Turra, Alaraz, Macotera, etc. En Alaraz recordamos al amigo y compañero Salvador Sánchez, hijo del pueblo, uno de los primeros fallecidos del curso y que más alto había ascendido, organista de la catedral de Ciudad Rodrigo. Daniel sería además el primero del grupo que nos abandonaría para siempre y cuya amistad trascendió más allá de lo estrictamente veraniego. En cierta ocasión nos invitó a Palmira y a mí a su casa familiar en Gajate y aprovechábamos la mínima oportunidad para vernos en Salamanca El festejo gastronómico tuvo lugar ese año en unas monjas de Alba. El mundo es un pañuelo: en una capillita madrileña de esta congregación en Moncloa celebrabamos con Patino la primera comunión de Lucila organizada, por unas monjas procedentes de la casa de Alba. 
  5. Motivación y peculiaridad registró nuestra excursión por Tierras de la Armuña. El pueblo elegido para nuestra celebración anual fue Villaverde de Guareña, patria chica de Eduardo Fernández Villaverde, como recuerdo y muestras de afecto al amigo, uno de mis compañeros más fieles y cercanos, fallecido de accidente, bañándose en el Mediterráneo. Su familia nos acompañó en la celebración litúrgica. Y su recuerdo empañó el Encuentro del año, pues, no recuerdo exactamente el lugar de la comida de ritual. Vagamente me viene a la memoria por lo irracional de la toponimia el pueblecito de Sieteiglesias, con su minúscula e insignificante iglesia. 
  6. Inolvidable fue el Encuentro organizado por el fidelísimo Manolo Almeida en su pueblo albense de Martinamor. El pueblo festivo asistió en masa a la solemne celebración numerosa jamás vista y oida con el coro “polifónico” del grupo, todos ellos cantores “de talla”. La comida tuvo lugar en el popular restaurante de Cuatro Calzadas en la carretera de Béjar. Local que se convertiría en lugar de encuentros familiares y de amigos. No puedo pasar por alto la multitudinaria y festiva celebración de las Bodas de Oro de los abuelitos María y Clemente. También Cuatro Calzadas fue inolvidable centro comunal de cenas vacacionales veraniegas de matrimonios vizcaínos y charros: hermanos, primos, amigos etc. No me resisto a enumerarlos por parejas y que el lector bloguero los ubique debidamente: Tina-Nacho, Dori-Pepe, Palmira -Manolo, Consuelín-Benjamín, la Tante-el Onkel y Boyero, hijo de la Vecina Veleña (perdón por tan discordante inciso. Y sigamos a lo nuestro). 
  7. Memorable - y último festejo amigable reseñable - fue el organizado por José Sánchez Vaquero en su pueblo, Horcajo Medianero y en el famoso santuario de todo. También en Horcajo celebramos el ágape organizado muy dignamente por José y su hermano mayor Acisclo. Ambos hermanos, cara y cruz de una moneda, se deshicieron en atenciones. Gordito, panchote y tranquilote Acisclo, y activo, influyente, innovador y profesor de la Ponti José. Formado en Roma fue un luchador por el ecumenismo, la unión de las iglesias. Todos los años organizaba congresos y celebraciones ortodoxas-romanas. La Virgen de Valdejimena el día de su romería, una de las más populares de la provincia salmantina. Solemne misa y procesión multitudinaria por el recinto de la ermita, con gradas y bancos.
  8. El año que estaba proyectado el Encuentro en Carrascal de Velambélez, organizado por este bloguero, en la recién restaurada iglesia monumental de “su” pueblo, con comida en un afamado restaurante de la Vega de Tirados, moría de infarto, inesperadamente, Manolo Cuesta, celebrando misa para excursionistas, en Canaa de Galilea, en el escenario de las famosas bodas que faltando el vino, tuvo lugar el famoso milagro de la conversión del agua en vino. Consecuentemente, con la desaparición de la cabeza, alma y corazón del grupo, y la muerte de Daniel, “la pandilla” fue mermando y debilitándose, estrechándose la amistad y frecuentándose los encuentros en Salamanca, ya reducido al trío de matrimonios Teodoro-Charo, Juanito M. Jacoba y esposa y Manuel José (como me llamaban mis compañeros)-Palmira. Con frecuencia acompañados, y nunca olvidados, del fidelísimo Almeida, quien incluso se acercó a “mi” Carrascal a bautizar a nuestro Martín. Vivencia solemne y festiva, amenizada por el polifónico coro familiar. Manolo Almeida fue el penúltimo fallecido del grupo. Por diversos conductos, y sin habernos enterado de su muerte, nos llegaron noticias de su funeral en la iglesia de la Purísima: multitudinaria despedida jamás vista. Los asistentes llenaban incluso las aceras del exterior de la monumental iglesia con las puertas abiertas. 
Al recuerdo, y al recordatorio para siempre, se sumaron también Juanito y Teodoro, ambos tras larga enfermedad. Hace cuatro y dos años respectivamente. El pequeño y vivaracho Juanito, gran tipo en todos los terrenos y registros. Muy religioso a pesar de la “deserción”. Profesional integuérrimo. Director, hasta su jubilación, del colegio público Francisco de Vitoria, al que dió prestigio y reconocimiento. Teodoro, el “mejor mozo” del curso, solamente estuvo tres o cuatro años en el seminario, los suficientes para que sobresaliera como niño de coro y sus excelentes dotes musicales. Suya y de Charo fue la última felicitación navideña del grupo. 

El último en dejarnos a Palmira y a mí, los dos más afortunados, fue Ovidio, ya confinado, y tras varios años de lucha contra el Alzheimer, se rumoreó que incluso hasta pudo ser de Coronavirus. Aunque frío y distante, siempre leal, nos unió siempre especial y recíproca estima como paisanos ledesminos ambos: él, natural de El Groo, uno más de los numerosos y minúsculos poblados charros vaciados, y yo del Carrascal vaciado en invierno y redivivo en verano.

Mas, este capítulo de Amistades singulares resucitadas estaría incompleto sin un breve recordatorio a uno de los amigos carismáticos del curso, el esperpéntico, pero entrañable, Talí. En una de las habituales y amenas sobremesas de nuestros Encuentros salió a colación la historia del pinturero y desaparecido Talí, Neftalí Mulas Fernández, uno más del grupito de desertores del curso. Paisano de Teodoro, ambos de Gomecello, eran como el día y la noche. Talí, con residencia y rumbo desconocidos, era cual Guadiana que aparece y desaparece. Solitario, vagabundo, divertido, inteligente... ¡poeta! Siempre con un taco de poesías en el bolsillo teniendo que tragarnos siempre alguna de ella quisieras o no, por las buenas o las malas: versos modernistas, revolucionarios, prosaicos... Dos veces apareció en mi camino tras años de silencio absoluto. Apariciones dignas de historiar y agradecer: 
  1. Residiendo este bloguero en Frankfurt desde hacía varios años, pero sin perderse vacaciones estivales en Palacios, moría repentinamente mi padre en Salamanca. Enterado Talí por la prensa de su fallecimiento, apareció en el velatorio en casa de mi hermana para darme el pésame... Abrazo amistoso... ¡memorable e impagable!
  2. Después de muchísimos años, asentado yo definitivamente en Madrid, apareció un día cualquiera, sorpresivamente, en la puerta de mi despacho de la Complutense extraño personaje casi irreconocible. Envejecido, envuelto en pelliza anticuada de antes de la guerra, solicitando ayuda para su doctorado. Era el inconfundible Talí, catedrático en un Instituto de 2ª  enseñanza madrileño. No faltaban las consabidas poesías en su bolsillo. Pero él no volvió a aparecer en nuestro entorno. Y no muchos años después llegaba la vaga noticia de su muerte. Noticia similar llegaba de los dos últimos sobrevivientes Juanito y Teodoro.
Y hete aquí que, sin pensarlo ni buscarlo, la afortunada pareja de Palmira-Manolo capitaneaban en solitario una edad en la que no se exige nada y en la que sobran tantas cosas. Bástenos Familia y Amistad - ambas con mayúscula - para ser felices. Felicidad a la que han contribuido los reencuentros con Amigos de los años de formación y juventud que, aunque desaparecidos durante años, reaparecidos al final, fueron los forjadores de una amistad que pervive agradecida en el recuerdo. 

martes, 15 de enero de 2019

¡ Otro Amigo que se fue !

De Michiel Hendryckx

El amigo de “Entre amigos”: Amos Oz


Acababa de poner punto final al capítulo “Homenaje y Despedida a mi entrañable amigo Carlos Budi “ (subtitulándolo “Lástima. Uno de los pocos que quedan”), cuando en los medios informativos internacionales aparece una noticia mortuoria, breve y entrañable: “Para aquellos que le amaron, gracias”. Palabras de agradecimiento de Fania Oz Salzberger, hija de Amoz Oz, célebre y celebrado escritor (Jerusalén - 1939), premio “ Príncipe de Asturias de las Letras - 2007” a quien este bloguero debe el anterior encomillado, dedicado a mi amigo Carlos, extraído de uno de los deliciosos relatos de “ Entre Amigos” ( Ed. Siruela).

Sintiéndome orgullosamente incluido en la interminable lista de “todos aquellos que le amaron”-  continuarán y continuaremos amándole - proseguiré agradecido leyendo, aprendiendo y disfrutando de su riquísima herencia: profesional, literaria y humana, como luchador por la paz y convivencia entre pueblos, lenguas, creencias y políticas dispares. Entre vencedores y vencidos del trágico holocausto y siempre comprometido con el proceso de paz en Oriente Próximo.

A Amos Oz debemos la fundación del movimiento pacifista “Paz Ahora”. Galardonado, merecidamente, en Oriente y Occidente, con el el Premio Israel de Literatura 1988 , Premio Goethe de las Letras Alemanas 2005 (especialmente entrañable para mi, al haber asistido en la Pauls Kirche de Frankfurt al galardón de Heinrich Böll, durante mi estancia en Alemania),  el Premio Franz Kafka 2013, entre otros y candidato al Nobel en varias ediciones… me siento obligado a rendirle este modestísimo homenaje , como muestra de agradecimiento, haciendo públicos algunos de los bellos pensamientos y experiencias de uno de los protagonistas del Kibutz Yikhat (1), escenario de las historietas personales de un colectivo pagano en los sangrientos conflictos bélicos de “Entre Amigos”.

  • Si por casualidad oyes alguna vez una noticia buena ven a contármela inmediatamente, aunque sea a medianoche. 
  • La acumulación de objetos es la maldición de la sociedad humana… Los objetos van poco a poco apoderándose del alma y esclavizándola. 
  • El discute hasta con la locutora de radio… No encendió la radio porque estaba enfadada con las arrogantes voces de locutores (………….?). Siempre hablan como si lo supìeran todo… 
  • Todos se creen en realidad salvadores del pueblo y nadie ama al prójimo.
  • No creía en Dios pero en momentos de soledad y silencio le parecía que alguien le estaba esperando día y noche. 
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(1) Especialmente grabada en nuestra memoria, la comida en un kibutz durante nuestro viaje a Israel.

lunes, 24 de diciembre de 2018

OTRO AMIGO QUE SE FUÉ

Homenaje de despedida a CARLOS BUDI,

campeón de Ajedrez y de Amistad



      " Lástima. Ya casi no quedan hombres como él"

(Amos Oz -Entre Amigos)

Como no encuentro palabras para mi último Adiós, perdóname, querido Carlos, que acuda a préstamos de autores favoritos (tuyos y míos!), a nuestro predilecto Hesse:

Lleno estaba el mundo de amigos           
cuando el cielo era hermoso,
al caer ahora la niebla
los ha borrado a casi todos.

Pero hay borrones imborrables, inmortalizados en los anales de los Recuerdos memorables. En el capítulo de "Grandes Amigos" figuran enmarcadas tu imagen y tu palabra. Porque a los grandes amigos, como a los grandes hombres, la modestia, la bondad, la cordialidad y  la generosidad los hacen todavía más grandes.

Sin embargo la edad y la indecisión, a algunos grandes amigos los empequeñecen. ¡Tanto tiempo planificando con una de mis hijas,que tuvo la fortuna de conocerte, nuestra visita al hospital, y no pasó de planificación!

Con tu gusto exquisito supiste elegir sabiamente el día de la despedida: 1º de noviembre, el día de todos los santos, fecha de honrar a todos los hombre buenos anónimos que en el mundo han sido. Así tu memoria quedará perpetuada en día tan memorable.

Querido y admirado Carlos, que sepas que estas palabras de despedida están en consonancia con nuestra amistad fundamentada en Afinidades Electivas (Goethe): aficiones e intereses comunes, idealistas a la antigua usanza, amantes del Arte en todas sus manifestaciones, principalmente apasionados por las letras, la música y la historia.

Nuestra amistad nació con la jubilación. Fuiste mi profesor de historia, costumbres y tradiciones del Madrid que te vió nacer. Fuiste para mi arquetipo de madrileño integral. Caballero de los de antaño, fiel a tus principios, memoria privilegiada. Para mi eras Madrid libro abierto. No olvidaré la visita al Banco Central con un cicerone de lujo, ni las visitas guiadas a museos para mi desconocidos, así como los paseos por los barrios históricos con ese sello tan personal tuyo (combinación de historia y gastronomía). Me superabas también en lecturas y bibliotecas.

Campeón de ajedrez, tertuliano admirado y respetado en los círculos del Centro de Mayores de Majadahonda, donde continuaremos teniéndote presente “tantas y tantos” que de tu amistad disfrutamos.

La Gran Vía de Majadahonda y yo echaremos de menos nuestros frecuentes aperitivos amistosos, conversaciones, confidencias y discusiones enriquecedoras. Me tranquiliza saber que Carlos Budi hijo, tu alter ego, perpetuará tu trayectoria ejemplar, honrándome con su amistad.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Adiós a Rafa Alemany


Mi querido y admirado Rafa: A nuestros hijos Blancaluz y Jorge y a nuestra nieta Patricia debemos nuestro afortunado parentesco, magnificado con una Amistad-con mayúscula- que supera a vínculos familiares de cualquier tipo ¡Qué agraciado ha sido el cuarteto Irene-Rafa, Palmira-Manolo al congeniar a las mil maravillas y poder compartir y disfrutar en común de andanzas, correrías y vivencias inolvidables. 

Nos acogisteis amorosa e incondicionalmente a Palmira y a mí en vuestro cordial y jovial círculo, y nosotros correspondimos haciéndoos un huequecito de privilegio en los nuestros.  

¡Cuántos kilómetros recorrimos y cuántos lugares pateamos juntos! Memorable el viaje a Egipto con vuestro grupo, el de Italia con el nuestro y el de Portugal los cuatro solitos acompañados de Berta, hermana de Irene desde sus años de niña exiliada en Bélgica. 

¿Por España...? ¡Ni te cuento! En el almacén de los recuerdos se agolpan y pelean por salir a escena infinidad de ellos: de Majadahonda a Valencia, Monserrat o Salamanca (Palacios), Ávila, Segovia… en fin, por las dos Castillas. En algunos de ellos, a los viajes me refiero, con nuestro querido y fiel Paco Vizcarro como cronista de excepción. Ambos formabais un dúo de paseantes excepcional en las mañanas… por el parque de Colón majariego. A veces me sumaba -¡qué delicia acompañaros!- a vuestros coloquios y circunloquios, escuchando embelesado vuestras angustiosas peripecias durante “la guerra”.  

Tú fuiste, Rafa, lo que antes llamábamos un “hombre bueno y justo”, un auténtico señor. Un caballero. Al comunicar hoy tu muerte a una amiga de ambos, te definió como una persona “¡tan dulce y educada!”. Tu carácter, siempre optimista y conformista era aleccionador. Jamás salió de tu boca una crítica hiriente, amarga o malsonante. Y nunca te oí una palabra más alta que otra.


Espíritu del que contagiaste -¡o tanto aprendió!- Irene: icono de esposa, compañera, acompañante y guía sin parangón… ¡Quien tantos años sobrellevó tan dignamente tu ceguera! Tan “estupendamente“ dirías tú. Tan maravillosa y ejemplarmente decimos todos los que la admiramos.  

Valores de “una” y de “otro” que, serena y calladamente supisteis implantar en vuestros tres hijos: Rafa, Jorge, Javier. Ejemplo al que han sabido corresponder y  exteriorizar en sus saludos y abrazos cariñosos. Siempre sonrientes, a quienes  queremos.

No me he olvidado de tu hija Irene. Ella merece apartado especial. Ella ha sido la encargada de poner el broche de oro a este “Adiós estupendamente ejemplar”, al tradicional “Responso de despedida” en el tanatorio de Majadahonda.  Mientras parientes  iban llegando de Valencia, Barcelona o Madrid, una mensajera volaba sobre el Atlántico para aterrizar, procedente de México, un soleado domingo de Noviembre en el Tanatorio de Majadahonda. Era vuestra hija Irene, una heredera más de vuestra riqueza cristiana. Y quien con sola su presencia…, mejor “con sola su mirada” (San Juan de la Cruz), cambió hasta la decoración y la habitual atmósfera de tristeza y muerte que suele flotar en estos recintos.

Irene hija sustituyó el rutinario Responso por la  misa más íntima, cercana y de más profundo sentir religioso que vivimos algunos de los presentes. (Al recuerdo me vino acto similar y particular en una catacumba romana con el P. Patino y en la casita-cueva de la Virgen, en Israel, con un grupito de Paco Puértolas). Perdón por el inciso. En tu caso Rafa, el celebrante ha sido otro Paco, amigo de siempre de vuestro grupo, quien contribuyó con Irene a atenuar la tristeza y mitigar el dolor, ostensible en las inevitables lágrimas de nietas y condolientes.

¡Vivencia inolvidable! Por primera vez en mi vida -con noventa tacos a la espalda- experimenté en un velatorio el poder de la música y la fe que transmitían Irene y el coro de  compañeras consagradas. La oración-cántico de voces y corazones creyentes contagió a familiares y amigos. Fue un ADIÓS sin traumas ni visos de tragedia. Una serena, ordenada y amorosa despedida. ¡En consonancia con tu carácter! Te despedimos cantando al partir el furgón de la funeraria. Yo me sumé al coro. Incluso me permití  hacer un dúo de tenor -que me salió del alma- en la plegaria cantada a la Virgen.


¡Gracias Rafa! Y gracias también a los organizadores de tu despedida última por animarnos  a compaginar  Razón y Fe en “ Adiós tan estupendamente ejemplar!