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domingo, 10 de octubre de 2021

Sentimientos otoñales: poder anímico estacional y circunstancial

Adormecido y apático. Cansino y cansado, sin saber qué hacer con mi tiempo. Inactivo y alicaído intentando superar pensamientos sombríos y recuerdos, se me ocurrió retomar el bolígrafo y el blog varios meses en paro, cuando… - perdone el bloguero lector este obligatorio inciso- cuando el teléfono tempranero nos trajo la triste -aunque esperada- noticia de Luisa Regalado: "Pepe ha muerto. Ha dejado de respirar después de una noche tranquila dormido".

Pepe Regalado formaba, con Palmira y Manolo, el trío familiar nonagenario puro y duro. Él, el más joven, con 92 tacos. ¿Qué más vamos a pedir?

Las familias González Herrero y Regalado Herrero, quizás por culpa de un servidor -asentado durante una larga década en Algorta después de su traslado de Alemania a la universidad vizcaína de Deusto-, han sido dos de las más estrechamente vinculadas. Pepe y su mujer Dori, quien nos dejó con su temprana muerte antes de alcanzar los 70, vinieron a Euskadi, aconsejados y guiados por Palmira y Manolo, asentándose en un principio en Ermua -donde Dori fue profesora y nacería Javi, el benjamín del "septeto", y Pepe  trabajando como encargado en Postes Nervión, empresa importante vizcaína y en localidad cuyo nombre no recuerdo. Seducidos y arrastrados por el tirón familiar, acabaron asentándose a orillas del Cantábrico, echando raíces en Berango y floreciendo también a nuestra vera en Algorta.

Fallecida Dori, trascurridos varios años de soledad, Pepe encontraría  alivio a  su viudez en Venezuela, en nuestra dulce y cariñosísima Zulay. De donde retornarían, tras varios años de estancia en el continente americano, para disfrutar el final de su senectud en Algorta, rodeados, en todo momento, del calor y compañía de todos sus Regalados.

Palacios sería -patria chica de Regalados, González y Herreros en todo tiempo, y... ¡ojalá! continúe siéndolo durante muchos año más- solar familiar veraniego: escenario óptimo de "Herreradas", encuentros deportivos, corales y culinarios.

Palmira y Manolo están orgullosos -¡recuerdo inolvidable!- de haber compartido mesa con Pepe y Zulay, y con nuestro ahijado Ramón, en Peñausende escasas semanas anteriores a su última despedida.

Pepe, charro por los cuatro costados, serrano de Linares de Riofrío, fue desde sus primeros años matrimoniales y a lo largo de su recorrido- principalmente en nuestras  estancias palaciegas, y desde su breve estancia en Santiz, el factotum  familiar: maestro-técnico, arregla-averías, chaperones y estropicios universales: fontanero, electricista, mecánico de coches, relojero, etc. etc.: recio, duro, como su hirsuta cabellera -íntegra hasta el final-. Lo mismo servía para un roto, que para un descosido. No había fechoría mecánica que se le resistiera. Incluso hasta en la cocina hacía sus pinitos y dejó su impronta: ¡los churros de Pepe para el desayuno gozaban de fama familiar interprovincial! Compitiendo con sus asados y pescados, sobresaliendo carpas y barbos que él mismo pescaba con su caña en el Tormes o el pantano de Cañedo.

Pero muestra de su pericia manual y mecánica sirvan de ejemplo -con la simple intención de aliviar nuestra tristeza, en estos primeros días sin su compañía- las siguientes fazañas: dos peripecias o correrías de entre las numerosas que disfrutamos ambos juntos en nuestra juventud:


Pepe Regalado relojero

Fecha de actos: una noche de un San Juan cualquiera. Pepe Regalado y Manolo González,  dos chulillos estudiantes salmantinos, viajaban "estiraos" -aunque sin un duro en el bolsillo- de la capital al pueblo a "ver la novia": dos de las "guapas" hijas del señor secretario, autoridad relevante de aldea en aquellos tiempos.

Concluido el "baile de la noche" -que antaño, siguiendo las estrictas normas morales de aquellos tiempos- comenzaba a las 10 y terminaba a las 12, la pareja de pardillos, después de unas copichuelas de Osborne con amiguetes en el bar de "tío José Manuel"- ¡nada que ver con el botellón de agora!- fueron a descansar las escasas horitas restantes al hotel gratuito de "cá Socorro", simpática y cordial parienta lejana, quien nos había reservado alcoba de lujo con mesilla y todo, despertador obligatorio. Artilugio y circunstancia pintiparada para que mi amigo "relojero" demostrase sus habilidades artesanales, pues el viejo artefacto no lograba marcar bien la hora.

La operación restauradora se extendía más de lo normal y nuestro dormilón Manolo desesperado , no pudiendo conciliar el sueño con la luz encendida, no cesaba de repetir:

-"¡Pepe, por favor! ¡Apaga la luz!"

Pero la luz continuaba impertérrita sin apagarse, y Pepe... erre que erre.

-"¡Ya voy! ¡Estoy terminando!"

Pero la operación no tenía fin. Todavía queda por saber a qué hora finalizó Pepe su laboriosa tarea. Solamente recuerdo con nitidez que el reloj marcaba las 7 en punto, cuando la pareja de "ilustres novios fiesteros" se desperezaba para a las 8 tomar el coche de línea que los devolviese a la capital.

 

Pepe Regalado automovilista pionero

El estudiante Pepe Regalado era un estudiante de "alcurnia". Su padre, contratista de carreteras, era dueño del primer "carro" particular familiar que figura en mi memoria. Un "cacharrillo" de los años de Maricastaña, que había que arrancar a manivela y empujar, con frecuencia, para que se pusiera en marcha: Una vez más la siguiente aventura como ejemplo. Marca, matrícula y demás pormenores técnicos para mí desconocidos. Pero suficientes para que su joven dueño presumiese de automóvil, cuando la simple bicicleta era todavía  lujo y categoría social.

Ocasión pintiparada para corroborar que cuanto antecede fue la excursioncita de Pepe con su bólido y otros dos amiguetes -Manolo uno del trío- por lindos pueblecitos serranos próximos a Linares, lindo e inolvidable. San Esteban de la Sierra, en el que, al ascender por una cuesta más empinada de lo normal, el vehículo de marras se declaró en huelga, o mejor dicho en paro, y nos costó Dios y ayuda  poner el rebelde motor en marcha. Pero no hay mal que por bien no venga: aprendí a manejar la manivela de un coche -orgulloso de ser precisamente el coche de Pepe Regalado y feliz de regresar contentos de la aventura a la capital.

¡Gracias Pepe! Sirva esta entrada de mi blog de despedida merecidísima por familia tan numerosa como cariñosa, jovial y animosa. Artística, musical y danzarina. Haciendo gala de tu apellido, han sabido convertir tu herencia en verdadero y valioso "Regalo".



¡Adiós, Pepe! ¡Hasta pronto! ¡Tu última -23 de agosto pasado- muda, leve y dulce sonrisa de despedida en Peñausende-, nos acompañará siempre!

domingo, 19 de febrero de 2017

HERRERADA 2016: Acto 2º (continúa la función)

“Si a nuestro alegre vivir y concelebrar les privamos del buen yantar,
la armonía entre cabeza y corazón desaparece” MJG

El buenhumor y amena charla
fueron creciendo con brío,
y  brindis, cánticos y bailes
pusieron el broche de oro
en la HERRERADA del siglo.

En consonancia con lo visto, todo lo oído y vivido, yantado y empinado, el cronista, poco ducho en cuestiones culinarias, parco en el comer y escogido en el beber, prefiere pasar de puntillas página y Acto y dedicar más espacio al Acto 3º, más afín a sus quehaceres y aficiones, gustos y saberes.

Pero sí quiero dejar constancia y dar fe de que pocas veces he visto y disfrutado de mesas tan bien puestas y ornamentadas. Atiborradas de viandas tentadoras, de bandejas y platos fantásticos, caseros y exóticos-¡hasta americanos y asiáticos!- sazonados y “especiados” con el mejor entusiasmo y orgullo que conozco, cual si de presentación a los premios Michelin se tratase.

"Juntos 60 años ya,/ primero Frankfurt, luego Algorta./ 
Juntos de acá para allá,/ el sitio juntos ya no importa;
Madrid está bien/ y a los problemas “Aufwiedersehen”."



Acto 3º. Desenlace y final de fiesta. (Se levanta el telón por última vez. Huelga presentación. El gran maestro Ramón, responsable del tinglado musical y artístico, en la misma escala pero en un tono mayor, pone a tono, afina y desafina, instrumentos de cuerda y altavoces. La armonización y arreglo para coro y baile de JUNTOS, la “Canción aniversario”- música y letra de Los Regalado Brothers-: “Sesenta años de felicidad -  juntos de acá para allá-  diciéndole a la vida que sí…”, en versión actualizada de Paloma Regalado, ausencia lamentada y sentidísima. Comienza la función…).

“Si de nuestro corazón tachamos el Amor a la Música, al Arte, a la Belleza, a la Familia y… a la Herrerada- el Encanto y las Ganas de Vivir  se achican y aminoran”. (MJG)



Bien comid@s y bebid@s,
animados y animosas,
¡ahora viene lo mejor!
¡El momento álgido llega!
¡De la panza sale la danza!:
Al tablao flamenco salta,
zapateando y bordando
sevillanas con primor
la pareja de rigor,
los primos Lucila y Javi,
en la comarca famosos
en bailoteo y canción.

¡El Apoteosis se acerca!
revolucionario y  secreto,
¡sorpresa y revelación!:
El coro se está fraguando,
¡el Orfeón herreril´ presto,
apuesto y  dispuesto.
¡Polifónico! y…¡mixto!
¡Faltaba más!

¡Cuántas voces!
¡Qué gargantas!
¡Voces negras? y blancas,
¡barbudas y angelicales!,
¡de todo tipo y edades!
desde Iker, el más infante,
hasta  Pepe el abuelito,
el segundo por arriba.
Jamás  nada igual se oyó,
ni parecido alguno se vio,
cantando en coro y a voces.
Cantoras y cantores
bailarinas y bailones
pusieron tal entusiasmo y pasión,
tanta gracia y donosura
en su papel y ejecución que…

Compositores, cupletistas... infatigables y hacendosos
Tal fue la ternura y sonrisa en  sus semblantes y miradas, la maestría y gracia en las mudanzas , la ligereza y destreza en pies, brazos y manos que, los Novios, boquiabiertos, extasiados y fascinados, sumergidos en un mar de emociones, hicieron bueno el dicho de que… ¡“de felicidad también se llora!”. Sirva de botón de muestra ese efusivo, espontáneo y emocionado abrazo de felicitación y agradecimiento a algunas de las “artistas “de primer plano.
Abrazos a go-gó
 Planificadores, organizadores, actores y protagonistas en general (incluidos fotógraf@s y reporter@s) dieron el do de pecho en esta HERRERADA conmemorativa en la que, como en todas, imperó la concordia y la armonía entre pequeños, medianos y mayores.

Nota obligatoria: Visto y oído, lo oído y visto -aún continúo escuchando hasta con los ojos y disfrutando con ojos y oídos de ¡tanto ritmo y armonía, filigrana y alegría! que, los novios homenajeados prometen - coincidiendo plenamente con artífices, artistas y ejecutores que “aún queda tela por celebrar”-  y desean a la HERREREDA  y a todos sus integrantes muchos, muchííííííííííísimos años de vida.