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viernes, 12 de enero de 2024

¡Otros Amigos que se fueron!

A los Amigos que alfombraron los caminos y marcaron el rumbo de mi Senectud

¡Amigos con mayúscula! Pero que se fueron sin despedirse. Ni un frío o simple adiós.


Es cierto que la amistad más profunda se fragua en la infancia y adolescencia. Doy de
ello fe en la repetición de varios capítulos a ella dedicados en el Tomo I de estas Semblanzas. Pero también sobresaliente es la Amistad que se formaliza en la jubilación,  y se fragua en la senectud  disfrutando de la conquista de - nuevos y buenos Amigos - a través de la Música, el Teatro, la Gimnasia, el Deporte, el Turismo, las Excursiones, las Tertulias... etc., etc. ¡Todos ellos con ideales, gustos y aficiones afines!

Os fuisteis sin despediros. Pero nos legasteis el cariño y el valor incalculable de vuestras Chonín y Asun, quienes con Palmira, forman el trío entrañable de animadoras: las tres son alma, corazón y vida del “Café de los Jueves”, acompañados de otras compañeras de la música.

Pero lo que más echo de menos, querido FERNANDO - prudencia, serenidad, señorío - es tu compañía o acompañamiento como maestro - tenor en la Rondalla  de Chonín.  (“¡Tres eran tres los tenores, que a los tres grandes igualan, pisándoles los talones!”). También me falta tu teléfono: tus amigables llamadas telefónicas veraniegas - ¡vacacionales! - a Palacios desde Menorca: insuperable y deliciosa brisa veraniega. 

¡Inolvidable JOSE ANTONIO! Fuiste premio a nuestra amistad con “tu” y “nuestra” adorada Chonín. Amistad acrecentada con nuestras concordancias y hobbies profesionales: el Libro, la Lectura, la Docencia universitaria,  el Turismo, la Música etc., etc. Pero ante todo, y sobre todo: por tu ¡insuperable Humildad y tu Bondad! Seguirás y continuarás acompañándonos siempre a la salida de los Ensayos de la Rondalla y aplaudiendo en nuestros Conciertos en la Casa de la Cultura.

PD. Estos dos amigos de Senectud - mejor dicho, de Corazón - Fernando y José Antonio, son merecedores de este capítulo especial y de que sus huellas queden marcadas en estas SEMBLANZAS ROMÁNTICAS.

(“¡Lástima! ¡Ya no quedan hombres como ellos!”, Amos Oz).

miércoles, 22 de febrero de 2023

LIBROS QUE ENVEJECEN

Los libros envejecen como las coplas de Gabriel y Galán. ¡Pero no mueren! Sirvan  de ejemplo dos tomitos de  ediciones del poeta “charro”. Obritas sin encuadernar, desvencijadas y “sin usar”: “Obras completas de Gabriel y Galán, Tomo I, 18ª edición, 1935, Madrid, Librería Fe, Puerta del Sol 15”. Y “Tomo II, 17ª edición, sin fecha de publicación, igualmente sin encuadernar ni  abrir”, pero el Tomo I prologado por ilustres plumas y ¡con misteriosa y  singular sorpresa! - como veremos más adelante a su debido tiempo.

Poeta grande será el que más enteramente se comunique”. No solo por su palabra, sino también por su vida y por su obra. ¡Y el que más fácilmente! Facilidad motivada y agrandada en el caso de Gabriel y Galán por una serie de circunstancias, concomitancias y vivencias personales comunes con este anciano lector, recitador del poeta charro-extremeño desde la infancia.

Lugares y escenarios paralelos de infancia y juventud: limitados por la breve vida del poeta -¡muerte a los 35 años de edad!- pero coincidentes, casualmente, con algunos de los capítulos de juventud de este bloguero: comencemos dando la palabra al poeta con su escueta autobiografía: 

“Nací de padres labradores en Frades de la Sierra, pueblecillo de la provincia de Salamanca. Cursé en ésta y en Madrid la carrera de maestro de primera enseñanza. A los diecisiete años de edad obtuve, por oposición, la escuela de Guijuelo (Salamanca), donde viví cuatro años, y después, por oposición también, la de Piedrahita (Avila), que regenté otros cuatro años. Contraje matrimonio con una joven extremeña ¡en Plasencia!)... Mis paisanos, los salamanquinos, y lo mismo los extremeños, me quieren mucho.” Etc., etc.

¡Hitos vivenciales y escenarios comunes! ¡Concomitancias profesionales juveniles, herencias provincianas, costumbres y afanes paralelos! Algunos ejemplos: del pueblecito salmantino de Frades de la Sierra, donde nació el poeta, era mi entrañable e inolvidable amigo Dámaso. Amistad fraguada en la adolescencia en el seminario salmantino -hoy Universidad pontificia - y tras largo distanciamiento profesional, retomada con entusiasmo y cordialidad en la jubilación. Etapa en la que  el amigo Dámaso era apodado “Sandámaso” por la decena de “reencontrados en la jubilación”, al haber superado “milagrosamente” una doble tuberculosis pulmonar. Premiado, además, con una torrentera de voz insuperable y una grandeza de corazón sin precedentes.

Del cordial amigo Dámaso llegaba todos los años la primera entrañable y personalísima felicitación navideña, cuando ésta era tradición española generalizada, siempre ilustrada y acompañada de poemita personal propio. Incluso algún año que otro con versos de su adorado paisano Gabriel y Galán. Devoción corroborada un año con la celebración en Frades del “Encuentro anual estival” en el pueblo de uno de los supervivientes del curso. La celebración el año que le tocó a “Sandámaso” fue celebración histórica ¡a bombo y platillo!: ¡con misa comunitaria solemne y aperitivo a base de productos de la tierra, con recital obligatorio de versos patrios del ilustre poeta, hijo de Frades.

Pasamos página: y nos trasladamos a la provincia de Ávila, también escenario común juvenil. Una de las concomitancias o vivencias personales con el poeta. En Piedrahita, importante y bello pueblo abulense, célebre por el histórico Palacio del Duque de Alba -el famoso cuadro de Goya de la duquesa de Alba- Gabriel y Galán regentó también durante otros cuatro años, según sus palabras, como “maestro de primeras letras”. Pues en Piedrahita también este bloguero, con edad similar a la del poeta charro, 22 años, y “maestro igualmente de primera enseñanza”, disfrutó con jóvenes compañeros salmantinos y abulenses de un “cursillito”- nunca mejor dicho- para … ¡título! de “Instructor elemental del Frente de Juventudes”, obligatorio en aquellos años del franquismo para ejercer la enseñanza oficial, de la que disfruté solamente un curso completo, en el inolvidable pueblo segoviano de Vegas de Matute, en la falda norte de los cerros del Caloco, coronado por La Mujer Muerta del Guadarrama en lontananza.

En Plasencia, pequeña, pero histórica e importante, villa extremeña, que optó en tiempos a capitalidad de Extremadura, se casó nuestro poeta. Curiosamente en la precedente -¡y escueta!- cita  autobiográfica silencia su nombre y se limita a comunicarnos: “contraje matrimonio con una joven extremeña”. Sin embargo, la villa extremeña presume de lugar de casamiento del poeta. La iglesia de San Esteban, situada en el Rincón de San Esteban, próximo a la Plaza Mayor, pregona y presume con placa en su fachada, como lugar de boda del ilustre poeta con una extremeña de Carrascal del Camino -topónimo que, por coincidir con el de mi Carrascal natal, de infancia y de juventud, merece también mención honorífica más adelante. 

Pues… en mi querida e inolvidable Plasencia -y con edad similar a la de la boda del poeta- cumplió este bloguero con sus deberes patrios durante seis breves meses como, Alférez de Complemento.

Oportunidad pintiparada aprovechada por este simpatizante y fiel devoto -¡ya entonces!-del poeta charro-extremeño para recorrer y enamorarme de la idílica comarca del Jerte, con los cerezos en flor, y de la romería placentina de La Virgen del Puerto. Y, por supuesto, visitar algunos de los famosos escenarios de su vida como campesino y labrador. Sin olvidarme de los escenarios de cuna y herencia de su esposa Ana María. Pues a ello invitaban una estrofilla popular del poeta:

No hay bajo el cielo divino 

del campo salamanquino

moza como Ana María

ni más alegre alquería

que Carrascal del Camino.

El topónimo cacereño fue lugar de nacimiento de Ana María y futura residencia como “labrador” de Gabriel y Galán, que abandonó la enseñanza para convertirse  en campesino, asumiendo dirección y administración de una importante dehesa denominada El Tejar, propiedad de un tío de Ana María en el Guijo, donde vivió y murió el poeta, y hoy Casa Museo de Gabriel y Galán.

 “Poetizo como hablan mis paisanos y amigos, próximos y lejanos… Por obra y gracia de la palabra dialectal, popular campesina”.

Y si eran pocas las concomitancias de vida y profesión, mi visión romántica del pasado y mi devoción por la obra de Gabriel y Galán se vieron agrandadas, como anuncié al principio de capítulo, con la adquisición de edición histórica de la obra del poeta, comprada a un “amigo” poeta, vendedor de libros de anticuario en el Rastro madrileño.

¡Los Libros envejecen. Pero no mueren! Sirvan de ejemplo los 2 tomitos anunciados de las Obras completas de Gabriel y Galán: LIBRITOS  SIN ESTRENAR RELEGADOS Y OLVIDADOS! Aunque no devaluados. Valor añadido y agrandado por la categoría de los prologuistas: Emilia Pardo Bazán, Joan Maragall, Fernando Villegas (Zeda) y el P. Cámara, ilustre obispo salmantino de principios  del s. XX. 

Confieso avergonzado que los dos libritos -(Obras completas de Gabriel y Galán), comprados de anticuario, han permanecido relegados en la estantería de “libros empolvados” durante una larga década. Hasta que un día -¡bien y largamente jubilado!-se le ocurrió a este viejo simpatizante del popular poeta charro  echar mano de esta antigualla. Y ¡oh sorpresa! Guillotina en ristre, al ir abriendo al azar algunas páginas del Tomo I, iban apareciendo maravillosos Marcapáginas sin precedentes. !Misteriosos registros ocultos sin igual! 
¡Preciosas, pequeñitas y grandes plumitas multicolor de ave. Plumitas de pajarito o ave de difícil catalogación iban apareciendo indistintamente.
 Marcapáginas colección valiosa de plumas, reservada para este lector-pajarero en su retiro nonagenario.

Tras el descubrimiento de esta retahíla de originales Marcapáginas, este viejo Librito ha rejuvenecido, pasando por valor propio al catálogo de ¡Los libros que no mueren! Estos dos ejemplares de la Obra Completa de Gabriel y Galán mantendrán viva nuestra relación con la aparición de estos “misteriosos marcapáginas” sin precedentes. Mas no perdonaré al primer comprador -¡primer lector de una docena aproximada de poemas!- haber silenciado en el momento de apertura de hojas y colocación de cada plumita marcapáginas, número de página y título del poema escogido y señalizado. De este modo, nombre del primer  comprador y lector misterioso de Gabriel y Galán, y plumitas marcapáginas pasarán a la “histórica lista” de aficionados anónimos a la lectura de “Libros que envejecen pero no mueren”.

lunes, 4 de abril de 2022

Saltando la valla del vecino

(De esto, aquello y lo de más allá)

¿Qué estás leyendo ahora?, suele ser la pregunta archirrepetida - más frecuente por tanto - no solo por familiares más próximos, si no también por amigos - lectores: próximos y lejanos.  

Metidos ya en harina, y sobrepasada la obligatoria lectura navideña de cuentos de toda índole y autoría, quedaban aún pendiente, en la mesa de mi despacho, Nuevos cuentos de andar y soñar (obra del popular filólogo, fotógrafo y profesor políglota universitario salmantino, Luis Cortés Vázquez, +1990). Cuentos nuevos ya viejos. Arcaicos. Escritos y publicados por los años ochenta del pasado siglo. Sueños de andariego - soñador. Localistas y provincianos. Charros y sayagueses. Es decir: salmantinos y zamoranos. Y también franceses. Memorables y entrañables todos para este lector bloguero. Librito plagado de arcaísmos, latinismos, barbarismos y neologismos originales y llamativos. Provocador a veces, pero principalmente sugestivo por las dedicatorias a salmantinos ilustres: contemporáneos del autor y de este Bloguero. Dos de ellas dedicadas a su esposa: madame Paulette, lectora y profesora de francés y filología francesa en la Facultad salmantina de Letras: "A Paulette en un aniversario de su nacimiento" en el titulado "La falda provenzal" el primero,  y "A mi compañera de andadura" en el cuento de "El Camino" el segundo. 

No puedo pasar por alto la impactante noticia  publicitaria con que me tropecé fortuitamente hace unos días. Perdón por el paréntesis: "Paulette Gabaudan de Cortés […] La salmantina que se convierte en superventas a los 94 años en la Feria municipal del Libro con "Un imperio mítico": estudio iconológico de los relieves del edificio de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca sobre la fachada de su Universidad.

Retornando a las dedicatorias impactantes. Sorprendente e inesperada es la del cuento "Nocturno en la catedra ", que reza: "A la memoria de dos hombres buenos - Dámaso y Manuel. Sacerdotes". Dedicatoria que me llegó al alma, pues "los dos hombres buenos" eran dos de los "amigos" - ¡fidelísimos! -  desde la adolescencia: Dámaso García, el grandón en la foto adjunta, escoltado por dos Manueles: Manuel Cuesta Palomero el de su izquierda y Manuel Almeida Cuesta el de su derecha, me apreciaba con locura inmerecida. ¡La primera felicitación familiar navideña - cuando éstas eran tradicional costumbre - era siempre la suya! Siempre acompañada de alguna estampa famosa de la Virgen y de poema propio, pues presumía de paisanaje - (Frades de la Sierra, Salamanca) - de su adorado José María Gabriel y Galán (1870-1905), popular poeta salmantino - extremeño, también muy estimado en mi adolescencia y juventud - y de quien conservo - adquirida en anticuario - edición "valiosa" completa de su obra: OBRAS COMPLETAS : CASTELLANAS - NUEVAS CASTELLANAS - EXTREMEÑAS. 18ª Edición - Editorial FE, Puerta del Sol - Madrid 1935.

Dámaso era persona siempre alegre, cordial y generosa. Presumiendo siempre de "vivir de milagro". Pues, desahuciado en su juventud por tuberculosis - frecuente enfermedad en nuestra infancia - en el sanatorio antituberculoso salmantino de Los Montalbos, disfrutaba de la vida de jubilado -¡dando gracias a Dios y presumiendo de vivir de milagro!

Mas volviendo al cuento de la dedicatoria a "dos hombres buenos", continuará indecifrable la incógnita de cuál de los dos Manueles - Manolo Almeida o Manolo Cuesta - era el "Manuel buenhombre" para Luis Cortés. Cuestión baladí. Lo que sí es cierto - y de ello doy fe - como único superviviente del cuarteto - es que tanto Dámaso como los dos Manueles fueron amigos "amigos buenos" y de verdad, del tercer Manuel del grupo, Manuel José González. 

"El hombre propone y Dios dispone"
Prueba de que la amistad del trío de los tres Manueles del curso fue histórica lo demuestra la fotocopia de la carta que Manolo Cuesta acompaña a la foto adjunta del cuarteto, anunciando la celebración del Encuentro Estival organizado por Manolo Cuesta. Encuentro anual  de los supervivientes jubilados del curso - sacerdotes y seglares - en el pueblo de uno de ellos: concelebración en la iglesia y comida comunitaria, distendida - amena e interminable, en restaurante del pueblo o pueblos de la zona. 

"El siguiente año" sería Manuel José, como llamaban a este bloguero todos los compañeros de curso. Pero… un mes escaso de la carta fechada en agosto de 2007, concretamente a mediados del Septiembre de ese mismo año, un infarto nos llevaba para siempre a Manolo Cuesta celebrando misa para un grupo de excursionistas en Israel: en Canáa de Galilea, escenario de las bíblicas bodas. Popular, dinámico y emprendedor, activo y generoso, el trotamundos misionero, Manolo Cuesta ponía punto final - con esta carta - a la histórica amistad de décadas y al inolvidable encuentro veraniego. Pues… el otro Manuel anónimo, el otro "buenhombre" de la dedicatoria, el último condiscípulo entrañable, cordial y fiel, Manolo Almeida Cuesta, bautizador de "nuestro" nieto Martín, el pequeño de la saga de los González, en la iglesia del pueblo natal del Opa, Carrascal de Velambélez, moría dos años después. En 2009, en fecha y lugar desconocidos. La noticia de su muerte me llegaba  a través de la impactante noticia de su funeral en la salmantina iglesia popular de La Purísima. Multitudinaria celebración de amigos y conocidos. Fieles asistentes llenaban la iglesia formando cola, incluso en el exterior del templo con las puertas abiertas.

De "san Dámaso", como solíamos llamar al otro compañero del grupo, no volví a tener noticia. Estoy sumamente convencido de que, siendo como era dechado de humildad, sencillez y religiosidad, habría ordenado - de palabra o por escrito - no hacer publicidad de su defunción en la prensa local con la habitual esquela mortuoria. Costumbre, hoy en decadencia - pero antaño símbolo de categoría social  el tamaño de la esquela. 

El tercero de los Manolos - el Manuel José del curso - y único superviviente de la cuadrilla, autor de este Blog, prosigue dando fe de la fe que nos unió y del valor de la Amistad verdadera. Sirva de ejemplo el presente capítulo con tonalidades de vieja historieta y en vísperas del arribo a los 96 tacos. 


(Majadahonda Abril 2022)


martes, 8 de diciembre de 2020

Amigos de toda la vida : Postcrónica

Gato por liebre, peleón del Duero por Vega Sicilia o “La Venganza de Don M…”


¿Cuántos años han transcurrido desde la memorable boda germana y la pintoresca noche toledano-muniquesa? Meteorólogos confirman que ha llovido bastante desde entonces. Nuestro pobre, pero ingenioso, Mariano Anaya tuvo que sufrir y soportar en encuentros, reuniones y festejos amigos, chanzas, burlas y cantoletas sobre las históricas nupcias. 

Para resarcir a nuestros inolvidables Mariano y a Pepita, (quienes tan pronto nos abandonaron los dos) de tanta tomadura de pelo, a ellos dos va dedicado este capítulo, mezcla de realidad con ficción y fantasía, como testimonio de amistad verdadera que perdura viva.

Transcurridos algunos años desde el famoso evento nupcial, se reúne nuestro inseparable sexteto, protagonista de la presente historia. ya asentado profesional y fijamente, cada pareja en su parcela: José Luis Sanromán catedrático de alemán y Lola Cruz de latín en León, Mariano, catedrático de Francés en la Escuela de Magisterio salmantina y Palmira y Manolo de retorno de las Alemanias en la Algorta y Deusto vizcaínas. En uno de los preceptivos encuentros vacacionales, en los que no podían faltar las meriendas campestres en Palacios, o las cenas y tertulias capitalinas, propusieron Pepita y Mariano celebración solemne en su casa. Sucedáneo compensatorio del frustrado banquete de bodas.

Aburrido nuestro amigo sufridor del permanente recordatorio del malhadado episodio con la menor excusa, ideó el paciente Mariano ingeniosa artimaña: celebración gastronómica charra con productos caseros, para compensar el fallido solemne y tradicional banquete nupcial. Desquite genial, que un servidor se permite bautizar como “La venganza de Don Mariano”. Revancha digna de deportista de élite, de cazador de liebres, conejos y perdices y de amigos de los de antes: auténtica y solemne firma de paz, punto final a tan pregonada alianza.

La ceremoniosa cena fue cálida y cordial, abundante y generosa. Y, ante todo, fue original, parsimoniosa y amigable. Con alegría y solemnidad de primera. Condimentada con las especias del cariño y la amistad y con productos solicitados por los amigos, de caza “mariana” de la campiña charra: liebres, conejos, perdices, palomas torcaces… 

Los besos y abrazos de bienvenida cariñosos vinieron acompañados, al abrirse la puerta, de un aromilla que resucitaba hasta los muertos. ¡Cómo para chuparse los dedos! Sobre todo el golosillo Manolo, tan aficionado al chuparreteo de doradas alitas y patitas de aves y otras correcaminos.

La anfitriona Pepita sorprendió a los invitados con una mesa más ceremoniosa que las ampulosas de las solemnidades oficiales: lujoso mantel a propia mano bordado, cristalería de lujo, regalo de boda, cual si hubiera llegado de Bohemia, bandeja de plata, idem de lo mismo, y… para qué proseguir con tan minuciosa y aburrida letanía.

Los brindis alternaban con las consiguientes exclamaciones de alabanza desde el primer asado de perdiz de la campiña mirobrigense. El ágape alcanzó el punto máximo cuando, al hacer su presencia la campeona liebre de casi tres kilos, según dato del presumido cazador, éste ordena cambio de vaso por copa, pues, se trataba de plato y pieza merecedores de especial caldo. He de confesar que éste fue primicia para algún catador, más acostumbrado a los vinillos caseros que a las grandes marcas. 

Nuestro sufrido anfitrión aprovechó el descorchado solemne de un reserva “Vega Sicilia” con una decenita de años en bodega, como el momento propicio para venganza apropiada a la tan burlesca y cansina historia de desposorios. Mariano ideó un armisticio pacificador para, de una vez por todas, acabar con el maliciosillamente cacareado episodio. ¡Dónde las dan las toman! La venganza de nuestro Mariano nada tiene que ver con la teatral “Venganza de Don Mendo “ de Múñoz Seca. La de Don Mariano comenzó tras la aparición en la mesa del asado con el solemne y ceremonioso brindis : discurso concienzudamente hilvanado de cazador y profesor de lengua francesa con la copa del Vega Sicilia en alto, solicitando, burlón, veredicto del viticultor y bodeguero Manolo sobre el Vega Sicilia. El catador relamiéndose los labios y paladeando y saboreando, cual versado en solemnidades de esta categoría no supo más que, boquiabierto, exclamar: ¡Maravilloso! ¡Qué delicia!

Resultó que el maravilloso Vega Sicilia había sido el mosto con el que habíamos acompañado a la perdiz... y el anunciado Vega Sicilia de la liebre era corriente vinillo del año de tierras del Duero. Mariano había cambiado las etiquetas de las botellas dándonos el “gato por liebre”.

Y no acabó en la bebida la tan astuta venganza: 

“Sepan Ustedes, Señoras y Caballeros, continuó nuestro amigo en engolado tono, que estamos en tiempo de veda… y por tanto, a nuestra cocinera Pepita no le ha quedado más remedio que sustituir la liebre - no por gato, por favor - pero si por un gigante conejo de granja y la perdiz por una palomita del palomar de su madre.”

Atribulados y cariacontecidos, los amigos invitados, prometieron, avergonzados, no volver a sacar a relucir el desdichado evento. La celebración concluyó en paz y contento. Y con el último trago, borrón y cuenta nueva, sepultamos de una vez por todas, burlas y remordimientos. 
Y Mariano, feliz y socarrón aprovechó la siguiente cita de Don Miguel de Cervantes (experto “reportero” de circunstancias similares en las “Bodas del ilustre rico Camacho”), para que el banquete terminase en paz y contento y concluyó con las siguientes palabras: 

“En las contiendas y competencias amorosas se tienen por buenos los embustes y marañas que se tienen para conseguir el fin que se desea”...

Y siguiendo a rajatabla las consejas de Don Miguel, según testimonio del gran Mingote: 
“se abrazaron y quedaron amigos 

El Quijote de Mingote


“¡Tan amigos como de siempre!”, Don QUIJOTE… Libro II cap. VII

sábado, 28 de noviembre de 2020

Amigos de Universidad, Profesión...

… y de toda una Vida

 

La Universidad forjadora de Amistades 

 

Cuatro fueron cuatro: la de Salamanca, la de Deusto, la de Frankfurt-Offenbach alemana y la Complutense madrileña. Y... la salmantina por supuesto…¡la primera! ¡ Y auténtica Perla! La que parodiando y copiando a Steinbeck en su famosa novela de idéntico título , “entró en mis sueños, cálculos, esquemas, planes, futuros, deseos, necesidades “ ... y en mis Amistades. Pero... empecemos por el principio:


Salmantica Docet


El lema de la universidad salmantina “Salmantica docet” (Salamanca enseña) no resultó del todo anacrónico y baldío. Algunos profesores y compañeros me enseñaron, y coadyuvaron, a configurar mi futuro, a elegir paisajes y Amistades. Anticipo aquí algunos nombres símbolo de Amistad sincera y verdadera. ¡Y vitalicia! Amigos portadores de valores que aprendí a hacer propios. Compañeros y Compañeras, amigas y amigos de por vida. Encabezados por duetos sin par: La Tante y el Onkel ( tía y tío) Lola Cruz y José Luis Sanromán, Mariano Anaya y Pepita, Manolo Montesinos y Helena. Y personalidades e individualidades de talla: Feliciano Pérez Varas, compañero de curso y especialidad, pareja única de la nueva especialidad de filología germánica, cuya dirección ocupó con carácter vitalicio, ascendiendo a vicerrector de la Universidad. También compañero de curso, aunque de distinta especialidad, sin finalizar licenciatura y siempre a su aire, seductor progre, enfrascado ya con el cine, Basilio Martín Patino, célebre cineasta, que no precisa presentación. Famoso principalmente por sus “ Nueve cartas a Berta” y “Canciones para después de una guerra”.


Pero la “salmantica” de antaño, además de enseñar, dejaba marca e impronta y servía de vivero de auténticas y valiosas amistades sin distingos de cursos o generaciones. Sirve de ejemplo Manolo Montesinos - recién jubilado el pasado septiembre - germanista, quien, a pesar de la diferencia que marcaba la edad y la distancia - 25 años y 200 kilómetros - brindaba un nuevo código de relaciones y amistades profesionales y humanas ejemplares.


Alemania puertas abiertas y Frankfurt, nuestro campo de operaciones y entrenamiento 


La Alemania de posguerra y Wiederaufbau (reconstrucción) fue a mediados del pasado siglo, al margen de receptora de emigrantes, trabajadores del sur de Europa y de estudiantes de letras españoles, vivero singular de amistades de todas profesiones, edades y nacionalidades y alborada con nuevos horizontes para estudiantes de letras. Además, testigo de una Amistad sin precedentes: José Luis, Mariano y Manolo. En el caso concreto del Onkel y de Manolo convirtieron sueños en realidades y valores devaluados en valiosas promesas. De muchachos para todo en Frankfurt y alrededores a catedrático en León y profesor en Deusto y la Complutense.


Si de algo puede presumir este humilde servidor - y lo hace  - es de haber sido pionero, derribador de fronteras pirenaicas, descubridor estudiantil del Heidelberg romántico y conquistador del Frankfurt industrial y comercial de postguerra. Pionero emprendedor en unos tiempos en los que la carrera de Letras estaba devaluada, auténtica reserva femenina, en la que, entre una veintena de señoritas, pululaba media docena de jovenzuelos despistados, batallando heroicamente entre latines y griegos clásicos. Afortunadamente en 1953, cuando este cronista tenía que elegir especialidad, tras los dos años de comunes, la Salamanca charra brindaba la flamante y tentadora manzana de Lenguas Modernas: Feliciano y un servidor debutamos con Filología alemana, la que varios años después seguiría Jose Luis Sanromán, y Mariano Anaya optó por la francesa.


Más el epigrafiado del capítulo “de toda una vida” es incorrecto. Del trío de inseparables en Alemania y en Salamanca-Palacios... Mariano, catedrático de Francés en la Escuela del Magisterio en la Anaya salmantina, deportista multidisciplinar, campeón de campeones, nos dejaba prematuramente, al comienzo de la década de los cincuenta, víctima del denostado Alzheimer. ¡Mariano no te olvidamos! Un recuerdo cariñoso te acompaña siempre en todos y cada uno de nuestros viajes del pueblo a Salamanca, subiendo la cuesta de Villamayor. Ejemplar como fuiste en tantos campos, tu cuerpo fue entregado, cumpliendo tu deseo, a un centro de investigación del cáncer. 


Perdonen mis lectores inciso tan sentimental. Para compensarlo os invito a compartr la inolvidable aventura de su boda.


Aventura nupcial - La singular, novelesca e internacional aventura de tu boda con Pepita


Tú habías abandonado ya Frankfurt, donde tus dos amigos José Luis y Manolo se habían afincado y donde tu “agente laboral”, Manolo el frankfurtense, te había conseguido un puesto de “muchacho para todo” en uno de los primeros y principales centros comerciales de la industrial capital de Hesse. Tus siguientes pasos ya sobrevuelan mi memoria. Pero hete aquí que, algún tiempo después, nos llega de nuestro Mariano un SOS desde Munich, la capital bávara, ¡vaya salto!, solicitando de sus amigos inolvidables ayuda para su boda. Bástenos informar de que su novia Pepita se había casado por poderes en su natal Ciudad Rodrigo, cuna de ambos novios, y precisaban ayuda de sus “amigos alemanes” para poder “consumar plenamente” su matrimonio en Munich.  


Más, Pepita, la novia, moza de pueblo charro, no había viajado en aquellos tiempos más que en el coche de línea y no más allá de Salamanca y conocía los aviones simplemente por la estela que éstos dibujaban en el cielo salmantino sobrevolando hacia Lisboa. El vuelo Madrid - München precisaba de transbordo en Frankfurt, por lo que la novia precisaba de una manita y de la incondicional ayuda de los dos amigos del novio en la ciudad del Main: avezados trotamundos, diplomáticos de gala, quienes, tocados de boda y con el ramito de flores que no podía faltar, se encargarían de recibir a la novia en el aeropuerto frankfurtense y subirla al avión que la llevase hasta Munich, donde le esperaba la radiante luna llena de miel.


Danke, Irenuchi, por tu reapariciòn artística  en mi Blog

Pero dificultades de desconocida índole retrasaron el abrazo nupcial y la noche muniquesa de novios. El Onkel Pepe, todavía soltero y por consiguiente todavía Jose Luis a secas, pero ya peleándose con los germanos en los alrededores de Frankfurt y amigo más cercano al novio, como compañero de curso, recibía telegrama urgente de Munich, suplicandole a él y a su amigo Manolo, ya motorizado, se dignasen ir a recoger a Pepita al aeropuerto de Frankfurt y acompañarla, varias horas después, a tomar el avión que la llevase a la capital bávara “donde él, exultante, la recibiría con los brazos abiertos”. (entrecomillado, palabras del bloguero). Orgullosos y estirados y con humilde ramito de rojos claveles, cumplieron con su diplomática misión la pareja de pardillos oficiales, “los amigos de toda una vida”. Y para reanimar a la moribunda desposada por poderes, los amigos la llevaron al Niederrad frankfurtense, residencia de los González, donde la cariñosa Palmira logró que la novia se recuperara de la primera etapa del viaje antes de ser trasladada nuevamente al aeropuerto que la llevaría a la soñada meta muniquesa para convertir en realidad el sueño de su vida.


Pero... ¡Cielo santo! ¡Pobrecita novia! Declinaba el día. El sol perdiéndose tras las cumbres de los Alpes. Densos nubarrones oscurecían la ciudad del Isar. Una noche negra agrandaba la luminosidad del aeropuerto y el celebérrimo novio Mariano no aparecía por ninguna parte. En uno más de sus consabidos despistes había trastocado horarios y al llegar el avión a Munich, nuestra Pepita pasó a ser la novia del dicho: compuesta y sin novio. El resto de la crónica nupcial continúa siendo un misterio. 


En próximo capítulo vendrá la postcrónica nupcial. 





martes, 27 de octubre de 2020

Amigos de la Adolescencia y Primera Juventud : Amigos para siempre

En busca del tiempo perdido

Hay Amigos que dejaste, y de los que te alejaste, pero que nunca te olvidaron… ¡ni olvidaste! Precisamente éstos, Amigos de largo recorrido, mejor, de larga duración, arrinconados en el corazoncito de mi memoria, volvieron a encontrarse en la jubilación tras larguísimo interregno de más de medio siglo (1945-1996). Dispersos y dedicado cada uno a su correspondiente profesión. Estos eran amigos de los de “Antes de la guerra”, con la religión como denominador común. Este Blog sería papel mojado, memorias muertas, si no estuvieran impregnadas del afecto y cariño de quienes nunca me olvidaron. Mi vida ha estado siempre ligada a la vida de otros. 

Capitaneando esta serie figuran en el presente capítulo los Amigos de la adolescencia y primera juventud del Seminario. Aunque mi memoria no pasa de discreta, podría repetir con pelos y señales, es decir con nombres y dos apellidos, la lista completa que por orden alfabético reposa en mi archivo particular:
  


Manuel Almeida Cuesta 
Tomás Amores Dorado 
Manuel Cuesta Palomero 
Teodoro Curto Polo, etc., etc. 

Así hasta la veintena larga que quedó mermada en 2º de Filosofía con la deserción, antes del paso a la Teología, de un trío de amiguetes: Juan Martín Jacoba, Neftalí (Tali) Mulas Fernández y este bloguero.


A pesar del rumbo tan dispar que tomaron nuestras vidas, tras varias décadas de distanciamiento y olvido, una docena superviviente del grupo - cinco seglares y sietes eclesiásticos - volvieron a reencontrarse en el horizonte de la jubilación, gracias al entusiasmo, al don de gentes, vitalidad y personalidad de Manolo Cuesta Palomero, el más joven de la manada. Con su poderío organizativo supo localizar y reunir a los viejos amigos de antaño, dispersos por la geografía hispana, en los denominados "Encuentros Veraniegos": reunión anual vacacional, consistente en celebración litúrgica solemne en la iglesia del pueblo del amigo organizador y “banquete” fraternal en un restaurante de la comarca. Inolvidables sobremesas en las que la cordialidad, el buen humor y la jovialidad eran las dominantes. Reseñables y memorables fueron los siguientes encuentros:

  1. El de la comarca de Vitigudino. Organizador Andrés Fuentes, el intelectual del grupo, catedrático de la Ponti y párroco de San Martín. Progresista e innovador y popular por sus conflictos con las autoridades franquistas. En esta excursión se sumó al grupo Andrés Domínguez, de Añover de Tormes, quien, aunque ajeno al curso, fue admitido por su proximidad a los ledesminos y su contagiosa bondad y campechanía.
  2. El de Frades de la Sierra, pueblo natal del popular poeta charro-extremeño Gabriel y Galán y de nuestro amigo, poeta también, quijotesco por su figura y... “·santo”, Dámaso García. El apodo entrecomillado tenía su aquel. El bonachón de Dámaso, desahuciado en el sanatorio antituberculoso salmantino de Los Montalvos por tuberculosis doble, salvó, según propia confesión, gracias a un favor de la Virgen, como testimoniaron su fe, su vozarrón, y su ejemplar comportamiento. Afable y de fascinante espiritualidad, la primera felicitación navideña era todos los años la suya. Siempre acompañada de algún versito y alguna estampa de la Virgen.
  3. Estrenando siglo, el año dos mil le tocó en suerte al de la comarca de Peñaranda, según testimonia la presente foto de la eucaristía en la iglesia catedralicia peñarandina. 

    También aquí aparecieron - según testimonia la foto- dos compañeros desertores en tercero y cuarto curso: Jesús García Bernal y Teodoro Curto Polo, ambos virtuosos de la música. Jesús, (el 1º, de blanco, en la izda de la fila) tan humilde y cordial, sucedió a su padre, famoso compositor y director salmantino, en la dirección del Coro de la Universidad de Salamanca. (No perdonarían mi negligencia, la sobrina María José Herrero y el carísimo primo Benjamín Pedraz si no hiciese pública su participación en dicho coro). Con todo afecto fue también acogido Teodoro, detrás de Jesús, el mejor mozo del grupo sobresaliendo con Dámaso en el otro extremo. 
  4. Inolvidable también el "encuentro" organizado por el entrañable y humilde Daniel Martín de Gajates por la comarca de Alba de Tormes, visitando algunas de las mozárabes iglesias de la zona: Turra, Alaraz, Macotera, etc. En Alaraz recordamos al amigo y compañero Salvador Sánchez, hijo del pueblo, uno de los primeros fallecidos del curso y que más alto había ascendido, organista de la catedral de Ciudad Rodrigo. Daniel sería además el primero del grupo que nos abandonaría para siempre y cuya amistad trascendió más allá de lo estrictamente veraniego. En cierta ocasión nos invitó a Palmira y a mí a su casa familiar en Gajate y aprovechábamos la mínima oportunidad para vernos en Salamanca El festejo gastronómico tuvo lugar ese año en unas monjas de Alba. El mundo es un pañuelo: en una capillita madrileña de esta congregación en Moncloa celebrabamos con Patino la primera comunión de Lucila organizada, por unas monjas procedentes de la casa de Alba. 
  5. Motivación y peculiaridad registró nuestra excursión por Tierras de la Armuña. El pueblo elegido para nuestra celebración anual fue Villaverde de Guareña, patria chica de Eduardo Fernández Villaverde, como recuerdo y muestras de afecto al amigo, uno de mis compañeros más fieles y cercanos, fallecido de accidente, bañándose en el Mediterráneo. Su familia nos acompañó en la celebración litúrgica. Y su recuerdo empañó el Encuentro del año, pues, no recuerdo exactamente el lugar de la comida de ritual. Vagamente me viene a la memoria por lo irracional de la toponimia el pueblecito de Sieteiglesias, con su minúscula e insignificante iglesia. 
  6. Inolvidable fue el Encuentro organizado por el fidelísimo Manolo Almeida en su pueblo albense de Martinamor. El pueblo festivo asistió en masa a la solemne celebración numerosa jamás vista y oida con el coro “polifónico” del grupo, todos ellos cantores “de talla”. La comida tuvo lugar en el popular restaurante de Cuatro Calzadas en la carretera de Béjar. Local que se convertiría en lugar de encuentros familiares y de amigos. No puedo pasar por alto la multitudinaria y festiva celebración de las Bodas de Oro de los abuelitos María y Clemente. También Cuatro Calzadas fue inolvidable centro comunal de cenas vacacionales veraniegas de matrimonios vizcaínos y charros: hermanos, primos, amigos etc. No me resisto a enumerarlos por parejas y que el lector bloguero los ubique debidamente: Tina-Nacho, Dori-Pepe, Palmira -Manolo, Consuelín-Benjamín, la Tante-el Onkel y Boyero, hijo de la Vecina Veleña (perdón por tan discordante inciso. Y sigamos a lo nuestro). 
  7. Memorable - y último festejo amigable reseñable - fue el organizado por José Sánchez Vaquero en su pueblo, Horcajo Medianero y en el famoso santuario de todo. También en Horcajo celebramos el ágape organizado muy dignamente por José y su hermano mayor Acisclo. Ambos hermanos, cara y cruz de una moneda, se deshicieron en atenciones. Gordito, panchote y tranquilote Acisclo, y activo, influyente, innovador y profesor de la Ponti José. Formado en Roma fue un luchador por el ecumenismo, la unión de las iglesias. Todos los años organizaba congresos y celebraciones ortodoxas-romanas. La Virgen de Valdejimena el día de su romería, una de las más populares de la provincia salmantina. Solemne misa y procesión multitudinaria por el recinto de la ermita, con gradas y bancos.
  8. El año que estaba proyectado el Encuentro en Carrascal de Velambélez, organizado por este bloguero, en la recién restaurada iglesia monumental de “su” pueblo, con comida en un afamado restaurante de la Vega de Tirados, moría de infarto, inesperadamente, Manolo Cuesta, celebrando misa para excursionistas, en Canaa de Galilea, en el escenario de las famosas bodas que faltando el vino, tuvo lugar el famoso milagro de la conversión del agua en vino. Consecuentemente, con la desaparición de la cabeza, alma y corazón del grupo, y la muerte de Daniel, “la pandilla” fue mermando y debilitándose, estrechándose la amistad y frecuentándose los encuentros en Salamanca, ya reducido al trío de matrimonios Teodoro-Charo, Juanito M. Jacoba y esposa y Manuel José (como me llamaban mis compañeros)-Palmira. Con frecuencia acompañados, y nunca olvidados, del fidelísimo Almeida, quien incluso se acercó a “mi” Carrascal a bautizar a nuestro Martín. Vivencia solemne y festiva, amenizada por el polifónico coro familiar. Manolo Almeida fue el penúltimo fallecido del grupo. Por diversos conductos, y sin habernos enterado de su muerte, nos llegaron noticias de su funeral en la iglesia de la Purísima: multitudinaria despedida jamás vista. Los asistentes llenaban incluso las aceras del exterior de la monumental iglesia con las puertas abiertas. 
Al recuerdo, y al recordatorio para siempre, se sumaron también Juanito y Teodoro, ambos tras larga enfermedad. Hace cuatro y dos años respectivamente. El pequeño y vivaracho Juanito, gran tipo en todos los terrenos y registros. Muy religioso a pesar de la “deserción”. Profesional integuérrimo. Director, hasta su jubilación, del colegio público Francisco de Vitoria, al que dió prestigio y reconocimiento. Teodoro, el “mejor mozo” del curso, solamente estuvo tres o cuatro años en el seminario, los suficientes para que sobresaliera como niño de coro y sus excelentes dotes musicales. Suya y de Charo fue la última felicitación navideña del grupo. 

El último en dejarnos a Palmira y a mí, los dos más afortunados, fue Ovidio, ya confinado, y tras varios años de lucha contra el Alzheimer, se rumoreó que incluso hasta pudo ser de Coronavirus. Aunque frío y distante, siempre leal, nos unió siempre especial y recíproca estima como paisanos ledesminos ambos: él, natural de El Groo, uno más de los numerosos y minúsculos poblados charros vaciados, y yo del Carrascal vaciado en invierno y redivivo en verano.

Mas, este capítulo de Amistades singulares resucitadas estaría incompleto sin un breve recordatorio a uno de los amigos carismáticos del curso, el esperpéntico, pero entrañable, Talí. En una de las habituales y amenas sobremesas de nuestros Encuentros salió a colación la historia del pinturero y desaparecido Talí, Neftalí Mulas Fernández, uno más del grupito de desertores del curso. Paisano de Teodoro, ambos de Gomecello, eran como el día y la noche. Talí, con residencia y rumbo desconocidos, era cual Guadiana que aparece y desaparece. Solitario, vagabundo, divertido, inteligente... ¡poeta! Siempre con un taco de poesías en el bolsillo teniendo que tragarnos siempre alguna de ella quisieras o no, por las buenas o las malas: versos modernistas, revolucionarios, prosaicos... Dos veces apareció en mi camino tras años de silencio absoluto. Apariciones dignas de historiar y agradecer: 
  1. Residiendo este bloguero en Frankfurt desde hacía varios años, pero sin perderse vacaciones estivales en Palacios, moría repentinamente mi padre en Salamanca. Enterado Talí por la prensa de su fallecimiento, apareció en el velatorio en casa de mi hermana para darme el pésame... Abrazo amistoso... ¡memorable e impagable!
  2. Después de muchísimos años, asentado yo definitivamente en Madrid, apareció un día cualquiera, sorpresivamente, en la puerta de mi despacho de la Complutense extraño personaje casi irreconocible. Envejecido, envuelto en pelliza anticuada de antes de la guerra, solicitando ayuda para su doctorado. Era el inconfundible Talí, catedrático en un Instituto de 2ª  enseñanza madrileño. No faltaban las consabidas poesías en su bolsillo. Pero él no volvió a aparecer en nuestro entorno. Y no muchos años después llegaba la vaga noticia de su muerte. Noticia similar llegaba de los dos últimos sobrevivientes Juanito y Teodoro.
Y hete aquí que, sin pensarlo ni buscarlo, la afortunada pareja de Palmira-Manolo capitaneaban en solitario una edad en la que no se exige nada y en la que sobran tantas cosas. Bástenos Familia y Amistad - ambas con mayúscula - para ser felices. Felicidad a la que han contribuido los reencuentros con Amigos de los años de formación y juventud que, aunque desaparecidos durante años, reaparecidos al final, fueron los forjadores de una amistad que pervive agradecida en el recuerdo. 

viernes, 9 de octubre de 2020

A LOS AMIGOS QUE ALFOMBRARON MIS CAMINOS Y MARCARON EL RUMBO DE MI VIDA Y SENECTUD

“Hay algo que deseo desde niño, como otros desean otras cosas. Quien desea tener caballos, quien perros, quien oro, quien honores. A mí sin embargo estos tesoros me dejan frío, no así el tener amigos, cosa que me apasiona; y tener un buen amigo me gustaría más que la mejor codorniz o el mejor gallo, e incluso por Zeus, más que el mejor caballo, que el mejor perro. Y creo por el perro que preferiría, con mucho, tener un compañero a todo el oro de Darío”. (Discurso Apología de Sócrates).
 
Pido disculpas, querido lector bloguero, por este encabezamiento - cita tan extensa como sencilla y auténtica - dictada hace más de dos milenios por Platón, maestro y autor preferido del premio Nobel alemán Heinrich Böll, quien, a su vez, me transmitió la devoción por la lectura del filósofo helénico y la pasión por la conquista y disfrute de la amistad. Pasión que ni los años y la profesión, la distancia y el destino han logrado amortiguar y disminuir. Y si es cierto que las amistades más profundas se fraguan en la infancia y adolescencia, doy fe de que también en la jubilación y en la senectud se puede disfrutar de la conquista de nuevos y buenos amigos, fruto de la música coral, las tertulias, la fidelidad y el afecto. Y aunque su conquista fue espontánea y natural, imposible me resulta su catalogación y encasillamiento. 

Siempre he presumido de rico en amigos: ¡desde la infancia a la senectud! Sin distinción de sexo, talla o edad. Profesión o nacionalidad. (Sin preferencia alguna por “los de arriba”) … ¡Incluidos los pollitos y las gallinas, la burrita negra y la cabrita “mermellá” de mi infancia y adolescencia, el caballito andaluz de juventud… mis perritas y pajaritos de siempre. 

Amigos de todas las edades: jóvenes y menos jóvenes, viejos amigos y amigos nuevos (algunos protagonistas o coprotagonistas en este blog), todos ellos con ideales, gustos y aficiones afines. Y aunque algunos, durante muchos años, aparentemente desaparecidos, continúan en mi memoria como eran y cómo fueron: fruto de la fidelidad y el afecto, ligados por afinidades, sentimientos e ideales. 

Los Amigos son fiel reflejo de la vida, del carácter de la persona y su obra. Bastantes de ellos han dejado su marca y aparecen sus huellas en estas Semblanzas. En ellas puede el lector localizarlos en alguno de los varios y variados capítulos a ellos dedicados. 

NOTA : Con el ánimo y el Blog confinados por la pandemia universal, tras larguísimas vacaciones estivales, anodinas y apáticas, retomamos del archivo sentimental de la memoria la narración de los próximos capítulos dedicados a los Amigos - ¡y Amigas! - de todas las épocas y edades. Ellos - ¡y Ellas! - continúan siendo - ¡con mi Familia! - los animadores de este Blog en el silencioso remanso de estas románticas Semblanzas.

jueves, 28 de febrero de 2019

El DICCIONARIO de la RAE está triste,


La ENCINA DE RUDI en Palacios está triste y …
… el BLOGUERO que este anuncio pregona también está triste

Y no sin razón alguna, pues... después de infame e interminable mes y medio en coma en un hospital canario, y sin opción de despedida, se nos marchaba para siempre, en este aciago final del 2018, “otro amigo del alma tan querido”, RUDI REIDINGER. Amigo de los de pura cepa. Amistad de profundas raíces germanas plantadas en Nesselwang (bello pueblo bávaro en las estribaciones de los Alpes, donde pasamos vacaciones inolvidables), que germinaron, brotaron y florecieron, hace de ello más de medio siglo, en la sin par villa marina vizcaína de Algorta.

Concretamente en la calle Kasune, donde llegó el matrimonio Ingrid-Rudi. Él para trabajar como profesor en el colegio alemán de Bilbao y ella modelo de simpatía, alegría y amistad. Se fraguó una amistad que pervive hasta nuestros días.

Tras varias estancias de Rudi en colegios alemanes, la última en Tenerife, su enamoramiento de España ascendió a tal grado que, agotadas las posibilidades reglamentarias de continuidad en colegios alemanes en el extranjero, optó por la jubilación anticipada sin sueldo y retirarse a su Tacoronte, acompañado de Antonia, nuestra siempre querida amiga y su vital apoyo en los últimos años. Siguiendo con él el consejo monacal frayluisiano: “¡Qué descansada vida la que huye del mundanal ruido!“

Fiel siempre a sus principios: “si quieres vivir en paz con todos, vive en paz contigo mismo”, transcurrió el último tercio de su vida: tranquilo, sereno, conformista. De palabra, hábitos y formas sencillas y clásicas.

La imagen polifacética del Rudi auténtico, verdadero, cumplidor (la primera llamada telefónica de felicitación en santos y cumpleaños procedía de Canarias) permanecerá imborrable para siempre en nuestro internacional álbum de recuerdos.

En primera página, inmortalizada destaca la imagen de nuestro Rudi “homo humilis”, tumbado en su hamaca al sol de los Alpes, del Cantábrico, de las Islas Afortunadas o de Palacios (nuestro y su pueblo español), en sus primeros años acompañado de Ingrid y de los diablejos Eugen y Wolfi, viendo pasar las nubes, acompañado de buena música - clásica por supuesto - en la que con Ini eráis nuestro dúo dinámico favorito. Inolvidable en el recuerdo del viaje a Nesselwang ese concierto privado en vuestra casa acompañados de vuestros hijos al violín, Ingrid, como siempre, al piano. Tampoco olvidaré la pesca de truchas en un riachuelo de cristalinas aguas, deporte para mí desconocido. Junto con el horror de mi pituitaria al pescado, vi cómo mi amigo se deleitaba terminada la faena del anzuelo, limpiando habilidosamente las presas, convirtiéndolas en suculento manjar.

Y siempre con un vasito de “buen vino” al lado, tinto, Duero, Rioja o de Palacios, auténtico, sin falsificaciones, sabía paladear hasta la añada. Muestra dio de ello como catador en una bodega en Haro. En el yantar era experto en la materia. Empezando por la compra diaria familiar en la tienda o el mercado. Conocido cliente en el Mercado de Bilbao, en aquellos tiempos reserva exclusiva de mujeres, la presencia de un hombre en la cola de la carnicería, provocaba tal compasión en la clientela femenina que, gentilmente todas a una le cedían la vez.

Tampoco podía faltar la compañía de un buen libro abierto y un diccionario de consulta. El de la RAE (Real Academia Española) siempre a mano. Especialmente en nuestras tertulias y largas sobremesas, con frecuencia animadas con el infantil, aunque academicista “juego de palabras”: búsqueda de parentescos y raíces, significados y etimologías hispano-germánicas o greco-latinas a las que ambos éramos aficionadillos lingüistas.

No me olvidaré un 19 de marzo, un San José invernal, entre granizadas y gélido polar burgalés, plantamos algunos de los alcornoques y robles que acompañan hoy a “tu” encina, en lo que antaño fue erial castellano. Tu amor a la naturaleza y al campo me lo diste a conocer en ese viaje a los Pirineos al inicio de nuestra amistad. Además de enseñarme a pasar a Francia sin frontera por medio, me descubriste las bellezas de la España desconocida en aquel entonces, el hayedo de Irati y toda su fauna y flora.

El Diccionario de la RAE, empolvado y en desuso, no llorará - licencia lírica del bloguero - como tampoco lo hará tu encina. La Encina de Rudi, la reina de La Colina de Valmiguel entre las numerosas de su especie, regalo de valor sentimental incalculable. De ahí su apodo. Pero pervivirá, cual libro abierto, como ejemplo de tu amor a la Naturaleza y de tu cariño a nuestro pueblo y a nuestra tierra.

¡Servus, Rudi!

Palmira, Manolo y sus hijas, Palacios y La Colina de Valmiguel y Tu Encina te recordaremos y honraremos siempre como te mereces.

martes, 15 de enero de 2019

¡ Otro Amigo que se fue !

De Michiel Hendryckx

El amigo de “Entre amigos”: Amos Oz


Acababa de poner punto final al capítulo “Homenaje y Despedida a mi entrañable amigo Carlos Budi “ (subtitulándolo “Lástima. Uno de los pocos que quedan”), cuando en los medios informativos internacionales aparece una noticia mortuoria, breve y entrañable: “Para aquellos que le amaron, gracias”. Palabras de agradecimiento de Fania Oz Salzberger, hija de Amoz Oz, célebre y celebrado escritor (Jerusalén - 1939), premio “ Príncipe de Asturias de las Letras - 2007” a quien este bloguero debe el anterior encomillado, dedicado a mi amigo Carlos, extraído de uno de los deliciosos relatos de “ Entre Amigos” ( Ed. Siruela).

Sintiéndome orgullosamente incluido en la interminable lista de “todos aquellos que le amaron”-  continuarán y continuaremos amándole - proseguiré agradecido leyendo, aprendiendo y disfrutando de su riquísima herencia: profesional, literaria y humana, como luchador por la paz y convivencia entre pueblos, lenguas, creencias y políticas dispares. Entre vencedores y vencidos del trágico holocausto y siempre comprometido con el proceso de paz en Oriente Próximo.

A Amos Oz debemos la fundación del movimiento pacifista “Paz Ahora”. Galardonado, merecidamente, en Oriente y Occidente, con el el Premio Israel de Literatura 1988 , Premio Goethe de las Letras Alemanas 2005 (especialmente entrañable para mi, al haber asistido en la Pauls Kirche de Frankfurt al galardón de Heinrich Böll, durante mi estancia en Alemania),  el Premio Franz Kafka 2013, entre otros y candidato al Nobel en varias ediciones… me siento obligado a rendirle este modestísimo homenaje , como muestra de agradecimiento, haciendo públicos algunos de los bellos pensamientos y experiencias de uno de los protagonistas del Kibutz Yikhat (1), escenario de las historietas personales de un colectivo pagano en los sangrientos conflictos bélicos de “Entre Amigos”.

  • Si por casualidad oyes alguna vez una noticia buena ven a contármela inmediatamente, aunque sea a medianoche. 
  • La acumulación de objetos es la maldición de la sociedad humana… Los objetos van poco a poco apoderándose del alma y esclavizándola. 
  • El discute hasta con la locutora de radio… No encendió la radio porque estaba enfadada con las arrogantes voces de locutores (………….?). Siempre hablan como si lo supìeran todo… 
  • Todos se creen en realidad salvadores del pueblo y nadie ama al prójimo.
  • No creía en Dios pero en momentos de soledad y silencio le parecía que alguien le estaba esperando día y noche. 
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(1) Especialmente grabada en nuestra memoria, la comida en un kibutz durante nuestro viaje a Israel.

lunes, 24 de diciembre de 2018

OTRO AMIGO QUE SE FUÉ

Homenaje de despedida a CARLOS BUDI,

campeón de Ajedrez y de Amistad



      " Lástima. Ya casi no quedan hombres como él"

(Amos Oz -Entre Amigos)

Como no encuentro palabras para mi último Adiós, perdóname, querido Carlos, que acuda a préstamos de autores favoritos (tuyos y míos!), a nuestro predilecto Hesse:

Lleno estaba el mundo de amigos           
cuando el cielo era hermoso,
al caer ahora la niebla
los ha borrado a casi todos.

Pero hay borrones imborrables, inmortalizados en los anales de los Recuerdos memorables. En el capítulo de "Grandes Amigos" figuran enmarcadas tu imagen y tu palabra. Porque a los grandes amigos, como a los grandes hombres, la modestia, la bondad, la cordialidad y  la generosidad los hacen todavía más grandes.

Sin embargo la edad y la indecisión, a algunos grandes amigos los empequeñecen. ¡Tanto tiempo planificando con una de mis hijas,que tuvo la fortuna de conocerte, nuestra visita al hospital, y no pasó de planificación!

Con tu gusto exquisito supiste elegir sabiamente el día de la despedida: 1º de noviembre, el día de todos los santos, fecha de honrar a todos los hombre buenos anónimos que en el mundo han sido. Así tu memoria quedará perpetuada en día tan memorable.

Querido y admirado Carlos, que sepas que estas palabras de despedida están en consonancia con nuestra amistad fundamentada en Afinidades Electivas (Goethe): aficiones e intereses comunes, idealistas a la antigua usanza, amantes del Arte en todas sus manifestaciones, principalmente apasionados por las letras, la música y la historia.

Nuestra amistad nació con la jubilación. Fuiste mi profesor de historia, costumbres y tradiciones del Madrid que te vió nacer. Fuiste para mi arquetipo de madrileño integral. Caballero de los de antaño, fiel a tus principios, memoria privilegiada. Para mi eras Madrid libro abierto. No olvidaré la visita al Banco Central con un cicerone de lujo, ni las visitas guiadas a museos para mi desconocidos, así como los paseos por los barrios históricos con ese sello tan personal tuyo (combinación de historia y gastronomía). Me superabas también en lecturas y bibliotecas.

Campeón de ajedrez, tertuliano admirado y respetado en los círculos del Centro de Mayores de Majadahonda, donde continuaremos teniéndote presente “tantas y tantos” que de tu amistad disfrutamos.

La Gran Vía de Majadahonda y yo echaremos de menos nuestros frecuentes aperitivos amistosos, conversaciones, confidencias y discusiones enriquecedoras. Me tranquiliza saber que Carlos Budi hijo, tu alter ego, perpetuará tu trayectoria ejemplar, honrándome con su amistad.

miércoles, 5 de abril de 2017

CANTAR DE LOS VENDIMIADORES


Homenaje a las viñas de María Marcos y Clemente Herrero
en Palacios del Arzobispo

Guía de lectura:
Los libretistas de esta seguidilla - la “González Family”- no pretenden competir con los grandes maestros trovadores de la Vendimia como Miguel Hernández - Canción de los vendimiadores - o Mercedes Sosa - El sueño de la vendimia. Tampoco los “Herrero Musikanten”, intérpretes del mismo, sueñan con hacer sombra a cantores profesionales del Vino y la Vendimia como “Mester de Juglaría” y otros... Pero, motivados por la canción de vendimia de la familia de “Cuéntame cómo pasó”, hemos compuesto la siguiente seguidilla, porque los Herrero sabemos también disfrutar -¡cantando!- del encanto y placer de la Vendimia propia.

Canción de vendimia

Nunca plantes tu viña junto al camino
porque todo el que pasa coge un racimo
Y de este modo (2)
te la van vendimiando
poquito a poco.

La viña La Bandera es viña de ole
porque saben podarla vendimiadores
Y de este modo (2)
el vino La Colina es medalla de oro.

Hay en lo alto otra viña: de Tina y Nacho,
que Rafa la administra de rato en rato.
Y de este modo (2)
los Herrero y Herrero
tienen buen mosto.

La viñita del Caño se siente sola
más tiene su caseta que la consola.
Y de este modo (2)
anhela más compaña
codo con codo.
Y de este modo (2)
vendimiaremos juntos
en este otoño.

(Música y letra de 1ª estrofa: Popular)
(Letra de estrofas 2ª, 3ª y 4ª: Manuel José e hijas)
Palacios del Arzobispo, Abril 2016



Coda:

Ejemplo espectacular de los resultados que una buena letra y popular música pueden ejercer en versados intérpretes (antes de degustar el producto anhelado), que me han inspirado esta estrofa adicional:

La viñita del Caño no está marchita, 
pues Luisa- Juan y Trío la resucitan.
Y de este modo (2)
pronto Los Regalado tendrán su mosto.

miércoles, 17 de febrero de 2016

DE PROFESIÓN… Profesor multidisciplinar II

Disculpe el lector que este capítulo, más que académico o academicista, sea en las “postrimerías de mi carrera” especie de rendición de cuentas y nómina de agradecimientos. Melodía académica. Reandar el camino, recreándome en lo más valioso aprendido y enseñado en las orillas: ¡el cultivo de la Amistad!, ayuda magistral para capear el temporal en situaciones borrascosas y conllevar con sabiduría y serenidad Pasado y Presente.
“Felices quienes han encontrado en su vida al menos la sombra de un amigo” (Anónimo)

Fueron muchas, -¡muchísimas!- las nuevas amistades de este conquistador de la Amistad, españolas y extranjeras, a lo largo y ancho de mi silencioso recorrido Complutense. Colegas de toda talla y colorido de universidades alemanas, austriacas y españolas: Munich, Berlín, Frankfurt, Münster, Leipzig, Viena, Innsbruck, Graz, Salamanca, Sevilla, Valencia. Pero la Amistad, asignatura optativa, precisa también de pericia, celo y cuidados serios. Y de atenciones especiales. Mimos y cariños.

Numerosos fueron las y los colegas que transitaron por la” calle” de San Isidro en Majadahonda, disfrutaron  del retiro de La Colina en Palacios del Arzobispo y “gozaron de la apacibilidad de los días” (Lcdo. Vidriera) de Salamanca. Relaciones que la jubilación, la distancia y el tiempo han ido enfriando y apagando. ¡Cuántas de ellas han desparecido del cofre de mi memoria! Mas ¡algunas quedan! Las bien guarnecidas y mimadas ni mueren ni se olvidan.

Homenaje a D. Emilio Lorenzo
Para esa nómina bastan  los dedos de una mano. En su catalogación figura a la cabeza Mª Luisa Schilling, la sinceridad y sencillez personificadas, sosiego y paz entrelazados, Verdad y Cariño sin tapujos ni cortapisas. ¡Santa Clara bendita! A ella debo - ¡sin que ella lo sepa ni se lo imagine! - el continuar disfrutando todavía del ejercicio de la escritura. Suya es la  primera felicitación en cumpleaños y efemérides importantes. Y “the last but not…” las delicias de su cocina de “master chef”. Sin ella no sería lo que es mi querido y admirado Nano. Nada tiene que ver con docencias ni germanísticas, aunque chapurrea el alemán, pero es doctor honoris causa en la asignatura que estoy desarrollando. Noble y noblote si los hay. La bondad hecha dulce palabra. Sin ellos tampoco disfrutaríamos, tanto Palmira como yo, de los besos y abrazos supercariñosos de sus hijas Clara y Berta. En suma, se trata de un cuarteto que por méritos propios ha ascendido del círculo de amistades al grupo de familiares.

Pisándoles los talones sigue Mª Jesús Gil capitaneando la lista de alumnado fiel y posteriormente como joven profesora compañera: dulce, angelical y trascendente sonrisa. Sufridora de nostalgias. Luchadora ejemplar contra adversidades inmerecidas, ha encontrado al final el premio justo y justipreciado (¡válgame San Rafael - en lo mejor de mi sueño me despierta tu querer!) y nunca le falta tiempo para recordar a quienes la queremos. A su recuerdo hay que añadir el de su cariñosa madre - la actriz Mª Jesús Valdés - en veladas inolvidables y en la simpática e histórica celebración de final de carrera de su hija, con compañeras de curso y profesores seleccionados, en su casa de La Moraleja, donde me cupo el gran honor  de actuar como paellero mayor.

Los viajes matinales a la Facultad, turnándonos en la conducción, con Mª Teresa Zurdo y Ramón, aunque ya muy lejanos, sirvieron para fraguar amistad, que no se puede, ni debe, pasar por alto. Prueba testimonial son esos encuentros, escasos pero cordiales, en la Gran Vía majariega: besos y abrazos en los que se alegra el alma y el corazón se ensancha.

A otros niveles y especímenes merece figurar el donjuanesco trotamundos - finalizó su carrera docente de catedrático en Alicante - Miguel Ángel Vega, quien me superaba en todo: jovial, elegante, barítono seductor, culto, erudito - no se le resistía biblioteca o museo europeos. Las malas y maliciosas lenguas nos apodaban “la l y la i”, siempre que formábamos pareja en las numerosas actividades académicas y deportivas conjuntas: encuentros, congresos y excursiones con alumnas/os o compañeros a Ronda, Salamanca, Austria, Alemania… etc., etc.

Y por último, cerrando el quinteto, Manolo Montesinos, el fidelísimo compañero de la universidad de Salamanca, quien todos los veranos, en compañía de su Helena - amiga con h y con mayúscula - cumplen con la devoción, y celebración, de merienda y reencuentro en Palacios o Cabrerizos.

Gracias a todos vosotros que, con vuestro cariño, habéis sido los culpables de este breve capítulo en los finales de mi “carrera”.


NOTA aclaratoria: En la foto - Homenaje a D. Emilio -, Antje y Quique reconocerán a varios profesores de los Departamentos de Alemán e Inglés. También Blancaluz puede localizar a algunos de las compañeras/os del Opa. Por orden de primacía - ¡a localizarlos tocan!: Mª Luisa Schilling y Nano, a quienes va dedicada la foto, (¡qué pinta Nano ahí escondido!), Cerrolaza, Mª Teresa Zurdo y Ramón, Miguel Ángel Vega, Rosa Piñel (compañera de tenis), Barjau, etc., etc.